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Vázquez, 2 meses sin gol; y Gual, ya va para medio año

Los dos delanteros estrella del proyecto deportivo de este año evidencian, en el momento decisivo de la temporada, el fiasco de su aportación.

M. Gual y Álvaro Vázquez, en la Ciudad Deportiva.
M. Gual y Álvaro Vázquez, en la Ciudad Deportiva.
José Miguel Marco

Anda el Real Zaragoza apurado al máximo para sobrevivir en la Segunda División este año. Vive el cuadro aragonés días, semanas de nervios y progresiva preocupación porque no logra cerrar con lacre su permanencia en un año de sonoro patinazo global del proyecto deportivo. Y, en esa burbuja global de devaneos y búsqueda de soluciones últimas, a Víctor Fernández, el tercer entrenador del curso, no le salen los goles de la delantera por ningún grifo, no le asoman por ningún cajón, no los ve en ningún rincón de su estratagema táctica. 

Álvaro Vázquez y Marc Gual, los dos delanteros estrella fichados por el área deportiva del club en verano como armas ofensivas de primer nivel, no están a la altura deseada y necesaria. Vázquez, a trancas y barrancas, aún ha logrado sumar 8 goles desde agosto. Gual, por el contrario, solo se encontró con 2 dianas en su largo y paciente periodo de espera por parte de técnicos, afición y demás miembros del zaragocismo.

De Medina, el tercer punta contratado por los hacedores de la plantilla en verano para aportar "20 goles", según prometió este delantero colombiano en su presentación, no es necesario hacer demasiada memoria, porque duele el alma. Se marchó por la puerta de atrás en el mercado de invierno, casi inédito y, por supuesto, sin ver portería jamás. Cero. 

Y de Toquero, el cuarto ariete en el programa inicial del curso, tampoco hay que insistir más. Lesionado de gravedad y de modo irreversible en una rodilla, apareció en pretemporada con muletas, nunca llegó a engranar con la dinámica del equipo en los entrenamientos y hace muchos meses que es un jugador retirado de facto. Una ficha inerte en el reparto.

Llegan las 7 últimas jornadas. Las que van a definir el destino del Real Zaragoza. Su vida o su muerte. Bajar a Segunda B es sinónimo de esto último. Y, de repente, cualquiera se da cuenta de que Álvaro Vázquez lleva prácticamente 2 meses sin ver puerta. Y su paisano Gual, ya sobrepasa los 5 meses desde que anotó su último tanto y, por ende, camina hacia el medio año de sequía. 

Los goles los están aportando otros. Víctor (como antes Alcaraz o Idiakez) está debiendo exprimir con fuerza e imaginación la consecución de goles desde otros sectores, desde otras firmas menos especializadas: defensas, centrales, laterales, centrocampistas, pivotes...

El último gol de Álvaro Vázquez fue aquel ante el Almería en La Romareda, de infausto recuerdo en su envoltorio, pues fue inútil, no sirvió absolutamente de nada, en una derrota dolorosa por 1-2. Era el 3 de marzo. Hace 54 días. Prácticamente, dos meses. 

El último gol de M. Gual fue frente al Mallorca, en la primera vuelta, en La Romareda, partido que acabó 2-2. El primero de los tantos zaragocistas lo marcó el catalán. Era el 17 de noviembre de 2018. Hace 5 meses y 11 días. 

Si se hila más fino con Vázquez, su última diana con bonus, o sea, que sirviera para puntuar, fue la de Las Palmas, para empatar 1-1 al final. Era el 4 de febrero. Hace de eso casi 3 meses (menos 6 días).

Así que los goles con sustancia los están dejando, por goteo, Linares (delantero de casi 37 años traído en enero como refuerzo a la desesperada, tras la desaparición del Reus, su club inicial), Verdasca, Delmás, P. Biel, Nieto... antes Guitián, Eguaras, Soro, Pombo, Guti, Álex Muñoz...

Lo que hace un tiempo era una noticia llamativa, con tintes de anécdota y rareza singular, empieza a tomar tintes de drama para un Real Zaragoza que necesita mecanismos ganadores, al que le urge vencer al menos un par de partidos rápidamente para huir de las llamas del infierno. Este equipo pide a sus delanteros que cumplan con su sagrada misión de golear a los rivales. Que hagan su labor principal y específica ante los marcos adversarios. Que metan goles, porque hay que ganar, porque hay que salir de un laberinto que amenaza lo peor

El Real Zaragoza visita al Córdoba, el 21º y casi desahuciado, el peor equipo de la liga (el Reus ya no existe y no cuenta). Y este colista cordobés resulta que tiene a un delantero, Piovaccari, que ha anotado 11 goles. Y un mediapunta como De las Cuevas que lleva 9. O sea, entre los dos goleadores del último de la tabla aportan 20 goles a su balance. En la comparativa, los dos zaragocistas quedan retratados: los 8 de Vázquez y los 2 de Gual hacen 10. Justo la mitad. No hay más que decir. 

Únicamente que Álvaro Vázquez aún mantiene la confianza plena de Víctor Fernández pese a su sequía evidente en el último tramo liguero. Y juega habitualmente. "Es nuestro mejor goleador, el mejor delantero de la plantilla", remarcó en su día el entrenador. Pero, por el contrario, Gual está destarifado en los planes de Víctor. Este no marca goles porque, sencillamente, no es alineado ni a través de las tres sustituciones en los partidos más recientes. La última vez que pisó un campo fue en el duelo ante el Granada, en Los Cármenes, donde fue titular para desencanto general. En la segunda vuelta ha jugado 4 ratos. Literal. Parciales en 4 partidos. Fernández no lo ve. Ya no le sirven a Gual las recomendaciones de estratos más altos, aquellas que lo mantuvieron durante todo el primer trecho de la liga en el campo pese a su ineficacia ante las porterías. Ese salvoconducto a martillazos que ha derivado en unos números de miedo: ha jugado en 22 partidos, sumando la nada desdeñable cifra de 1.467 minutos. Con 2 goles en su canasto, el promedio es cristalino: Gual marca un gol cada 733 minutos. O sea, cada 12 horas y pico.

Cuando mayo está ahí mismo, no tiene remedio este asunto. La cosa viene de lejos, de matriz. Ahora solo cabe implorar advocaciones. Esperar, mirando al cielo, que los delanteros estrella, Vázquez y Gual, puedan encontrar la inspiración daliniana in extremis o, como alternativa ya conocida, que sus goles no consumados los logren otras piezas no especializadas en ello dentro del vestuario. De lo contrario...

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