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El empedrado, el maestro armero y la realidad indeleble

Tras el 3-0 del Real Zaragoza en Mallorca, resultado corto visto el volumen de ocasiones baleares, sorprendió que Víctor Fernández resaltara tanto cuestiones ajenas al fútbol del equipo.

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Víctor Fernández, en la sala de prensa de Son Moix tras caer 3-0 ante el Mallorca.
RZ

Tras el 3-0 del Real Zaragoza en Mallorca, resultado corto visto el volumen de ocasiones baleares durante el discurrir del choque, sorprendió que Víctor Fernández resaltara tanto cuestiones ajenas al fútbol del equipo al analizar lo ocurrido sobre el césped de Son Moix en la sala de prensa. La sensación que dejó el entrenador zaragocista, que hizo el énfasis de no discutir la victoria y los merecimientos de los locales, es que, por encima del pésimo fútbol desplegado por el Real Zaragoza, habían ocurrido cosas tangenciales al propio juego que habían sido más definitorias en el varapalo final de la amplia derrota. 

“Demasiados contratiempos para un equipo ya en dificultades. A los 15 minutos ya habíamos agotado un cambio, con la sustitución de un central… el primer gol nos lo meten fuera de tiempo en la primera parte...”, comenzó citando Víctor Fernández.

“Después, cuando estábamos buscando el empate o ganar el partido, ha habido una decisión de la que hemos salido muy perjudicados (la roja a Nieto). Una falta y una tarjeta rigurosísimas...”, prosiguió en otro pasaje. 

“Me dicen que, ya con todo decidido, el tercer gol también es en fuera de juego… yo qué sé”, llegó a subrayar en plena faena analítica.

“Al Mallorca, en los momentos puntuales del partido, todas las decisiones le han beneficiado. Honestamente, creo que el árbitro se ha equivocado”, indicó con rotundidad poco más adelante dentro de su discurso.

“El partido estaba siendo absolutamente equilibrado. El Mallorca con un punto más de mordiente, con un punto más de agresividad, con un punto más de verticalidad… pero el partido ha tenido alternancias. En el segundo tiempo, tras reaccionar nosotros al primer gol, el partido estaba siendo igualado hasta la expulsión”, refrendó Víctor Fernández en su visión particular de lo acaecido en Son Moix en la noche del lunes, citando la igualdad y el equilibrio en el juego con cierto convencimiento.

El entrenador zaragocista, que en su primer trimestre, de feliz inicio y rentas para sacar al Real Zaragoza de la zona de descenso y otorgarle, tras ganar en Lugo hace un mes, hasta 8 puntos de colchón con la zona de peligro, llevó a cabo lecturas francas y acertadas de los partidos que disputó el equipo cada jornada (aunque los resultados fuesen adversos), dejó este lunes en Mallorca un argumentario diferente al de esos antecedentes. Pareció cambiado el prisma de visión.

Fue uno de esos días, en la trayectoria de los técnicos en los equipos, en donde se aprecia una disfunción respecto de lo que la mayoría de observantes ve con lo que luego se explica sobre ello. No fue el de Mallorca un partido tan difícil de analizar como para que esta sensación quedase extendida tras oír al entrenador. 

Cuando el empedrado y el maestro armero se cuelan en la sala de prensa, cuerpo a tierra. Esto es así desde que el fútbol se jugaba con balones de correa.

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