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Un flojo Real Zaragoza recibe un duro varapalo en Mallorca y cae por 3-0

El equipo de Víctor Fernández, en su peor versión desde noviembre, pudo encajar una aparatosa goleada en Son Moix.

El Real Zaragoza más flojo desde noviembre cayó por 3-0 en Mallorca en el cierre de la 31ª jornada liguera. Un varapalo merecido que, incluso, pudo se mucho más aparatoso si los delanteros mallorquines hubiesen estado más atinados en la catarata de ocasiones de las que gozaron durante el duelo, muy mal jugado por los blanquillos de principio a fin.

Terrible fue la primera mitad. Terrible por mal fútbol. Por parte de unos y otros, pero mucho peor por parte zaragocista. Un espanto de dimensiones infumables. Con juego ramplón, de Regional, cansino, feo, sin continuidad, sin hilván que seguir. Un aburrimiento monumental. Desde el pitido inicial se olisqueó que el lunes venía cargado de espesura y grumos en la mezcla. Los de Víctor Fernández, sorprendentemente sin Soro en el once inicial, no dieron cinco pases seguidos jamás. Metidos atrás, dejando correr el reloj como si fuese un amistoso, sin ambición manifiesta cada vez que intentaban iniciar alguna jugada.

Así que el Mallorca, tampoco con demasiadas luces, empezó a llegar de vez en cuando al área aragonesa con peligro. Lo hizo a base de balones largos al extremo Lago Junior, con llegadas del lateral Sastre en apoyo de Leo Suárez por el otro flanco… buscando siempre al ariete croata Budimir, un tanque de 1,91 que igual remata balones que defensores, que va al choque como el toro al burladero. Y, según pasaban los minutos, dio la sensación permanente de que el 1-0 iba a llegar. No se podía precedir cuándo. Pero iba a llegar. Lo hizo en el tiempo de aumento, al borde mismo del descanso, pero llovió del cielo para castigar la mala actitud futbolística de un Zaragoza más parecido al del periodo de Alcaraz que al más cercano de Víctor Fernández.

Los baleares, en pos de mantener su 6ª plaza de Promoción de ascenso, aguantaron el pulso a base de calma, de insistir desde la poca solvencia de su medio campo. De sus puntas e interiores debía llegar algún balón ganador. Y lo encontró, extrañamente, el central Raíllo bien pasado ya el minuto 46, incorporado por sorpresa al ataque, cabeceando solo en el área un centro de Lago Junior. Penitencia justa para un Zaragoza plano, impropio de un día con tanto en juego. Antes, los blanquillos solo habían rematado una vez a puerta. Una. Exactamente una. La de Linares en el minuto 20, en carrera, a centro de Delmás. Así, es imposible aspirar a nada. Igbekeme, en el 44, había disparado fatal, fuera desde el borde del área, para completar la fábrica de ataques zaragocistas con final culminado.

En frente, los baleares marraron ocasiones claras que pudieron haberles dado mayor ventaja y, sobre todo, mucho antes de lo que lo hicieron. Lago Junior peinó en el minuto 11 un centro al área de Estupiñán y paró bien Cristian Álvarez. En el 13 hubo una acción polémica, donde el Mallorca pidió penalti de Dorado a Budimir tras un error de Delmás. No lo pitó el árbitro y el central aragonés tuvo que ser sustituido -por Álex Muñoz- tras quejarse de la cara y la rodilla en el choque. El propio Budimir, en el 21, remató a bocajarro un centro de Sastre y rechazó abajo Álvarez una pelota que iba dentro. Segundos después, Estupiñán chutó cruzado en el área, Cristian sacó como pudo y Leo Suárez falló solo en el segundo palo un gol hecho. Y, finalmente, Budimir, justo antes del gol de Raíllo, culminó en el primer palo un centro de Lago Junior echando la pelota fuera por poco. Evidentemente, con esta producción bermellona, el hecho de que el 1-0 llegase como postre a la primera mitad no extrañó a nadie.

Fueron 45 minutos (y su añadido) preocupantes del Real Zaragoza. Los peores de la era Víctor Fernández. Con P. Biel desaparecido. Pombo, activo pero errático. Linares, móvil pero ineficaz. Igbekeme, a la baja. Eguaras, sin imaginación. Ros, intrascendente. Los laterales, Delmás y Nieto, echados atrás y sin brillos con el balón… Obviamente, el entrenador del barrio Oliver tenía tajo en la caseta durante el intermedio. Eso sí, solo tenía que cambiar una cosa: todo. No había que pensar demasiado en detalles.

De entrada, el segundo periodo comenzó con los mismos protagonistas que lo concluyeron, con el Zaragoza ya con una sustitución gastada. Y la primera ocasión clara fue nuevamente del Mallorca. En el minuto 50, Dani Rodríguez empalmó desde la frontal un balón rechazado y Cristian Álvarez salvó el segundo gol a dos manos en una buena intervención. Dos más tarde, el medio centro local Baba rozó la escuadra con un derechazo desde 20 metros, ya con el portero zaragocista batido. La esperada reacción blanquilla no solo no había llegado… es que era el Mallorca el que volvía a apabullar a los de Víctor.

Un hilo de luz hizo ver un disparo de Eguaras desde lejos en el minuto 55 que, tras tocar en un defensor balear, se marchó por encima del larguero por muy poco. Fue un susto para los locales. Algo con lo que decir a todo el mundo que en Son Moix había dos equipos, no solo uno. Que los de blanco no eran un ‘sparring’ sino un rival. Fernández retiró enseguida del campo a Pombo para darle su puesto a Soro. Era su primera baza verdadera en lo táctico desde el banquillo, no forzada por lesión, en busca de un estímulo que arreglase el desaguisado general.

Según fueron pasando los minutos, la decepción fue tomando cuerpo con consistencia. El Zaragoza no daba muestras de reactivarse. La única buena noticia era que, con el 1-0, seguía vivo en el partido. Budimir, además, falló un gol hecho en el 64, mano a mano ante Cristian Álvarez, entreteniéndose en la suerte y dejando que Guitián le arrebatase le pelota por detrás ya en el área chica. Que el Mallorca no estuviese goleando por 3 o más goles era lo anómalo a esas alturas. Víctor Fernández agotó sus balas y metió en danza al reaparecido Álvaro Vázquez en vez de Ros, a falta de 23 minutos. Y el catalán se estrenó con un buen remate al lateral de la red, en una volea al segundo palo tras un centro largo. Su salida coincidió con los 2 o 3 minutos de mayor posesión del Zaragoza. Pero nadie logró acabar nada bien.

Cuando parecía que el Real Zaragoza podía encontrar un asidero para presionar a un especulador Mallorca, Nieto lo estropeó. El lateral vio la segunda amarilla de su cuenta y fue expulsado tontamente en el minuto 73. Una grieta más en las opciones escasas que mostraban los aragoneses para optar a puntuar en la recta final del choque. Y como el equipo zaragocista, en estas cosas, es bastante fiel a las leyes del fútbol, enseguida llegó el 2-0 a modo de rejón de castigo. Lo marcó el recién incorporado Abdón Prats, en el 77, muy cerca de la escuadra, solo en el área mientras todos lo miraban. Tremenda pasividad de la zaga. Un corolario definitorio de la torcida noche blanquilla que, además, tuvo repetición 5 minutos más tarde con el 3-0 de Aridai, también a placer dentro del área sin una marca clara cercana.

Tardó en llegar la tormenta que sobrevoló al Real Zaragoza desde el minuto inicial, pero al final le cayó encima de golpe. Un duro varapalo. No solo por el marcador, el más amplio recibido este curso, sino por la imagen y las hechuras del equipo aragonés, impropias de quien se está jugando aún la vida en la Segunda División. Una noche para rumiar y analizar al microscopio. Un retroceso a noviembre muy preocupante en la hora de la verdad. Y cupo dar muchas gracias al cielo. Tanto por los goles que el Mallorca erró durante el discurrir del partido, como por los que no marcó Stoichkov (versión española 2.0 del mítico búlgaro) en la recta final, solo delante del portero zaragocista hasta en 3 clarísimas ocasiones. Si el tanteador hubiera sido el doble de aparatoso, nadie hubiera podido rechistar.

Así pues, en medio de un gran sofocón, el Real Zaragoza concluye la 31ª jornada en el puesto 17º a solo 4 puntos del descenso, que marca el Extremadura. Y carga de cicuta el partido del próximo lunes en La Romareda, ante el Nástic de Tarragona, uno de los 3 de la zona baja a los que conviene rematar cuanto antes para que no puedan replicar. Esto que viene sí es una auténtica final. Como se adivinan varias de aquí a junio.

Ficha Técnica

Real Mallorca: Manolo Reina; Sastre, Valjent, Raíllo, Estupiñán; Babá, Salva Sevilla; Leo Suárez (Aridai, 60), Dani Rodríguez (Stoichkov, 83), Lago Junior; y Budimir (Abdón Prats, 72).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Delmás, Guitián, Dorado (Álex Muñoz, 15), Nieto; Eguaras, Javi Ros (Álvaro Vázquez, 67), Igbekeme; P. Biel, Pombo (Soro, 58); y Linares.

Árbitro: De la Fuente Ramos (Comité Castellano-Leonés). Expulsó a Nieto por doble amarilla (38 y 73). Amonestó a Budimir (36), Eguaras (74) y Sastre (79).

Goles: 1-0, min.45 (+1): Raíllo. 2-0, min. 77: Abdón Prats. 3-0, min. 82: Aridai.

Incidencias: Noche es agradable en Mallorca, con 16 grados. El césped de Son Moix presentó un estado excelente. En las gradas hubo alrededor de 8.000 espectadores, la mayoría de los cuales entraron 5 minutos tarde en protesta frontal al fútbol fuera del fin de semana.

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