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Real Zaragoza

Mensaje al equipo: "Si no sabemos convivir con esto, es mejor que nos vayamos para casa"

Alberto Benito fue claro, rotundo, directo y sustancial al valorar el medio ambiente en el que el Real Zaragoza va a tener que salir de la cola de la tabla en los próximos partidos.

La plantilla del Real Zaragoza, entrenándose este martes en la Ciudad Deportiva.
La plantilla del Real Zaragoza, entrenándose este martes en la Ciudad Deportiva.
José Vidal

Cada uno en un mundo cuando, en cualquier ámbito, llegan problemas serios. Cada persona reacciona de una manera ante un mismo estímulo, bien sea positivo, bien sea negativo. El ser humano es una caja de sorpresas ante lo imprevisto, cuando ha de afrontar dificultades que no consideró nunca previamente. Y en ese escenario anómalo se mueve ahora mismo la plantilla del Real Zaragoza que, tras caer el domingo en Alcorcón por 2-0, regresar a la senda de las derrotas y del mal juego, observar cómo solo ha sido capaz de ganar 3 de los 15 partidos disputados desde agosto en la liga y mirar su ubicación en la clasificación, en el 18º lugar de 22 con puntos de descenso a Segunda B, tiene ante sí un reto superlativo para el futuro de la entidad: salir cuanto antes de semejante lugar de máximo riesgo.

En la rueda de prensa ofrecida este martes por Alberto Benito, en su papel de portavoz del vestuario, una de las preguntas fue si, en estas coordenadas tan desagradables de vivir, la camiseta del Real Zaragoza pesa para los futbolistas más que las de otros equipos donde la presión, tanto interna como externa, es mucho menor por historia, seguimiento y trascendencia social. El lateral tarraconense respondió con su habitual franqueza e intención directa:

"¿Que si pesa la camiseta del Real Zaragoza? No lo sé. Yo hablo personalmente, y a mí no me pesa. Cuando todo va mal, hay que saberla llevar igual que cuando todo es bonito. Si no sabemos convivir con esto, es mejor que nos vayamos para casa", dijo Benito.

Es un guante lanzado a todo el equipo, a todos y cada uno de sus componentes. A quienes van a tener que salir a los campos de fútbol en lo sucesivo con el mandato supremo de ganar, ganar y ganar sin cesar para huir del infierno y, por lo pronto, buscar un acomodo más tranquilo sobre el que rectificar y reparar tan penoso inicio de temporada.

Otra de las dudas que han surgido en las últimas semanas gravita sobre ese perfil joven e inexperto con el que la dirección deportiva, que ostentan Lalo Arantegui y José Mari Barba, dotaron a buena parte de sus estructuras y puestos importantes en lo táctico. Esos futbolistas emergentes, llenos de futuro pero con corto presente y escaso o casi nulo pasado en grandes batallas en sus anteriores andanzas, se han encontrado con un hábitat alejado de las previsiones, que hablaban de un año aspirando a estar arriba, en la pelea por los puestos que darán opción al ascenso a Primera División en junio. El fútbol ha llevado al Real Zaragoza al lado contrario de la horquilla, al hostil mundillo de la zona baja de la tabla, al de las destituciones de entrenadores, de cambios tremendos sobre la marcha, de esa desorientación inevitable que hace que todo lo trabajado en la pretemporada y en las primeras jornadas de la competición se haya quedado enseguida obsoleto, derogado, en agua de borrajas.

Benito, como no podía ser de otra forma, se aferra a la confianza en que todos los miembros del plantel sean capaces de digerir este cúmulo de inconvenientes y maduren a toda velocidad para dar forma a la pretendida reacción deportiva: "Creo que el equipo sí está preparado para vivir situaciones de todo tipo. Para eso somos profesionales y sabemos a lo que nos dedicamos, a veces viviendo lo bonito y otras veces lo feo".

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