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Real Zaragoza

Sustituir a Igbekeme no debería ser la cuadratura del círculo

La lesión del centrocampista nigeriano, la primera del curso a competición iniciada, abrió desde Almería un debate que no tendría que ser profundo en una plantilla amplia y diversa.

Igbekeme, este viernes al acudir al gimnasio en solitario.
Igbekeme, este viernes al acudir al gimnasio en solitario.
Toni Galán

Encontrar relevo a James Igbekeme en uno de los puestos de volante en la línea media del centro del campo del Real Zaragoza este sábado ante el Lugo. Éste es uno de los asuntos candentes de esta semana que ya se va hacia su fin, hacia una nueva jornada, la 6ª de la liga. El dinámico medio nigeriano, en un partido donde anduvo desacertado desde el principio, cayó lastimado en Almería el último domingo y solo pudo completar la primera parte, por una rotura muscular en la ingle que lo va a tener parado al menos 20 días. Y, desde la misma noche dominical, comenzó a cimentarse el debate sobre su importante ausencia, lo difícil que es sustituirlo y la singularidad de encontrar en la plantilla la pieza adecuada.

Por un lado, puede pensarse que tiene algo de sentido la cosa, los miedos, la elevación a problema magno de este episodio de lesión de Igbekeme. El africano es, de los nuevos fichajes del área deportiva este verano, el que mejor ha aterrizado desde los mismos bolos estivales hasta el arranque de la competición oficial. De hecho, es el único que lo ha completado todo hasta su 'crash'. Marc Gual, también lo ha hecho en el tramo de duelos oficiales, pero se fumó la pretemporada entera por el lazo que lo retenía en Sevilla, su club matriz, que no lo soltó hasta que no solución sus cuitas en la delantera. Así que lleva mes y medio de retardo respecto de Igbekeme.

Los demás, aún acumulan más déficits. Álvaro Vázquez, ariete llegado como la gran estrella del nuevo plan de Lalo y Barba, no lo hizo hasta el final de agosto, ya con la liga empezada, cuyo pistoletazo de salida se perdió porque, simplemente, estaba aún en el Espanyol esperando a que templaran gaitas los del área deportiva periquita mientras en el Zaragoza miraban al cielo cada amanecer para que nada se torciera. Por su parte, el central Álex Muñoz, que sí completo el verano y los primeros partidos de verdad pero que se ha caído del primer plano al reestructurarse el once inicial con la recuperación del lesionado Zapater y el regreso de Verdasca a su posición natural (el luso inició la película como mediocampista), lleva ya dos partidos fuera de uso, deduciendo que, de principio, su rol no es principal mientras estén todos aptos. Y Medina, el delantero colombiano a quien el Zaragoza ha puesto en el mapa desde julio, al parecer no encuentra el punto de forma desde su aterrizaje por San Fermín, pues no ha contado más allá de las probatinas de pretemporada. No acumula ni un segundo en partido oficial. En liga, no va ni citado al banquillo, en un giro con doble tirabuzón de la realidad que no acaba de entenderse muy bien desde la profandad del caso por parte de miles de observadores.

La plantilla, con 24 jugadores con ficha del primer equipo (solo queda libre el dorsal 25 este año), más dos habituales que lucen número del filial (Pep Biel, el 26; y Soro, el 29), está, según se ha venido anunciando y suponiendo a lo largo de los últimos dos meses largos, está con los puestos doblados... y algo más. Pura matemática porque juegan once. Así que, por más que en la enfermería aún sigan bajo prescripción médica el punta Toquero y el todoterreno Raúl Guti, al margen de la recuperación progresiva pero aún no consumada del pivote Eguaras, la baja de Igbekeme, por más que pueda parecer aparatosa por su interesante solvencia en muchos minutos de los dirimidos hasta hoy, no debería ser tan alarmante. 

Se presupone que la presencia en el plantel de chicos como Nieto o Pep Biel tiene sentido en casos como el que concurren. O que para algo ha tenido lugar la continuidad de Buff, al que se le enseñó la puerta por la Virgen de Agosto por si hacía hueco al final una vez vista la eclosión del joven Soro, ahora un tanto ralentizada, con serrín en las ruedas.

Si en el momento en el que tiene lugar la primera baja a temporada iniciada, la referida de Igbekeme, se observa cierto temblor en algunos cimientos, a nadie debe extrañar que la inspección técnica de algunos observantes se impregne de algún temor. No se puede fardar por un lado y recelar por otro sobre un mismo asunto. Contradicción, se llama eso.

De momento, la única controversia con cierta profundidad de tintes futbolísticos que se ha vivido en el primer mes de competición, ya concluida con, en cierto modo, asunción de su forzada adopción, fue la de ubicar al defensa central Verdasca como distribuidor de juego en la línea medular mientras volvía Zapater, como consecuencia directa de la bajas por lesión de Eguaras, Guti y el capitán ejeano. Ahí, como efecto colateral de las diferentes visiones de la cuestión, algunos evaluadores consideraron que, precisamente el rol de Eguaras, no estaba debidamente doblado en el plantel. De hecho, durante primeros de agosto, Idiakez llegó a admitir públicamente la posibilidad de solicitar un fichaje para ese lugar de la pizarra si lo de la pubalgia del navarro se alargaba, iniciativa a la que enseguida salió al cruce Lalo Arantegui para advertir de que eso no iba a ocurrir ni en sueños, porque las prioridades financiero-deportivas se centraban exclusivamente en la zona delantera, entonces casi huérfana, con eco de vacío alrededor.

Solventado ese asunto puntualmente y con Eguaras avanzando hacia su prueba definitiva para verificar si la rehabilitación conservadora de sus problemas de pubis ha sido la acertada, ahora surge la necesidad de relevar por unos partidos a Igbekeme. Y, obviamente, tras ver y oir durante todo el verano (que ya acaba meteorológicamente este domingo, por cierto), por más que el ex del Gil Vicente de la actual Segunda B portuguesa haya dado un alto grado de satisfacción en su rendimiento a todo el mundo, en el vestuario ha de haber al menos un jugador en condiciones de cogerle el testigo al '12' y procurar dos cosas: que no se note la baja y, de paso, intentar ganarse el puesto, como hizo James en cuanto el verano se puso en marcha. En eso consisten las plantillas, en especial las largas como es la del Real Zaragoza este año.

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