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Real Zaragoza

La fórmula Lalo

Los fichajes en propiedad siguen marcando el paso en el modelo de la dirección deportiva.

Lalo Arantegui, en una rueda de prensa.
Lalo Arantegui, en una rueda de prensa.
Oliver Duch

El Real Zaragoza, a la espera de nuevas incorporaciones, se está construyendo sobre las mismas pautas que definen, desde hace 18 meses, el modelo de dirección deportiva de Lalo Arantegui. El enfoque general de su proyecto no apunta únicamente a la necesaria y obligada mejora deportiva: jugadores con calidades, una plantilla acorde a la idea del entrenador, variedad y riqueza de perfiles, un grupo compensado desde el punto de vista posicional… Este Real Zaragoza también busca crecer en su vertiente patrimonial, incrementando el valor de la plantilla, generando activos futbolísticos y riqueza. Para conseguir esto es esencial la contratación de jugadores en propiedad. Hay una vía clara: la cantera. Pero también las operaciones de mercado de Lalo Arantegui desde el pasado verano se han encaminado hacia esa dirección, priorizando la incorporación de futbolistas, los fichajes en propiedad, sobre cualquier otra fórmula de mercado. Las cesiones, en este caso, pasan a un segundo plano y, si se producen, deben ser muy específicas: o jugadores que, por circunstancias de mercado, como la escasez de delanteros el año pasado con Borja Iglesias, o por nivel, supongan un valor añadido a la plantilla. O si el acuerdo de préstamos incorpora derechos futuros favorables al Real Zaragoza, ya sea más de un año de cesión o una opción de compra.

De momento, este año, el club aragonés ha cerrado una operación con este esquema: Jeison Medina. El delantero colombiano ha llegado prestado por el Leones de Itagüi, pero lo ha hecho para dos temporadas, al término de las cuales, el Zaragoza, además, puede comprar al jugador.

En similar línea está trabajando Lalo Arantegui con Marc Gual y el Sevilla. Su prioridad era ficharlo en propiedad, a cambio de que el club de Nervión se reservara derechos sobre una venta futura y opciones de recompra. El delantero estaba atado para cuatro campañas. Pero el Sevilla no aceptó esa propuesta y ofreció una cesión tras renovación. El Zaragoza accede a ese préstamo porque es para dos temporadas y porque en caso de ascenso tiene una opción de compra de obligada ejecución. El Sevilla conserva la propiedad de Gual, pero el Zaragoza se asegura al futbolista para dos temporadas y, si sube, para más. La operación es como un traspaso disfrazado de cesión. Igual que con Jeison Medina.

El pasado verano, en la profunda reforma a la que sometió a la plantilla, Lalo Arantegui solo cerró dos cesiones. Una, negociada con el Real Madrid por Aleix Febas. Otra, con el Celta de Vigo con Borja Iglesias. Fueron préstamos de un año, sin opciones de compra en caso de seguir en Segunda División. Este año se descartó continuar con Febas cedido (en propiedad, el escenario hubiera sido otro) y resultó inviable mantener a Borja Iglesias (en caso de ascenso, su continuidad estaba muy avanzada).

La hoja de ruta en lo que queda de mercado será la misma: la prioridad es fichar futbolistas en propiedad, o con cesiones a medio y largo plazo que lleven adjuntas una opción de compra. El fichaje de James Igbekeme sintetiza ese modelo de dirección deportiva: una incorporación con un contrato de larga duración, al menos de tres o cuatro temporadas (cuatro en el caso del centrocampista nigeriano procedente del Gil Vicente). Diego Aguirre, por su parte, ha firmado para tres temporadas.

Esta mezcla de futbolistas en ‘buena edad’, mercados emergentes y secundarios (Suiza, Portugal, Colombia...) y contratos de tres o cuatro años sigue definiendo el sello de Lalo Arantegui en sus operaciones de mercado. Un cambio sustancial respecto a proyectos previos en Segunda.

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