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Eguaras y su pelusa sana al ver el gol de Zapater: él todavía no se ha estrenado

El navarro, con gran cariño hacia el capitán, recordó la vivencia del equipo al celebrar el domingo el tanto del ejeano ante el Albacete y recordó su sequía este año.

Piña de jugadores del Real Zaragoza celebrando el gol de Zapater al Albacete.
Eguaras y su pelusa sana al ver el gol de Zapater: él todavía no se ha estrenado
Oliver Duch

Íñigo Eguaras es un centrocampista de enjundia en el actual Real Zaragoza, el de la segunda vuelta. Un futbolista referencial en el equipo, en el sistema del rombo de Natxo González. Pieza clave para la reacción soberbia del equipo en el segundo tramo de la temporada. Y el navarro de Ansoáin también es un tipo cercano, buen compañero, llano, un jugador necesario para hacer piña en un vestuario. Este miércoles fue el portavoz del grupo en la Ciudad Deportiva y, al final de su comparecencia, dejó el momento más íntimo, el más introspectivo, el menos tópico de cuantos trató durante 9 minutos con los periodistas.

Este llegó cuando se le recordó la celebración de Zapater, el capitán, su compañero de tareas en la medular durante todo el año en distintas misiones, tras el gol que firmó el ejeano el pasado domingo en el 4-1 ante el Albacete. Un tanto en La Romareda que elevó la emoción del aragonés al cielo pues, curiosamente, la mayor parte de los tantos que ha anotado Zapa con la camiseta del Real Zaragoza siempre ocurrieron jugando fuera de casa. Ya le pasó esto cuando era un crío y empezaba, en la primera fase como zaragocista antes de irse a hacer las Europas, y le estaba ocurriendo igual ahora. Los 3 tantos de Zapater hasta el domingo (éste último es su cuarto) habían sido en Oviedo, Huesca -los dos de falta directa por la escuadra- y Alcorcón. El que logró ante el Albacete era su primer tanto en La Romareda tras su vuelta a casa y el antecedente databa de 2009 ante el Hércules, también de golpe franco, hace 9 largos años.

Íñigo Eguaras describió así la escena: "Era su primer gol aquí, los que había marcado hasta ahora eran todos fuera de casa. Y ya se vio en cuanto lo metió, todo el equipo fue a celebrarlo con él como si hubiese sido su primer gol. Y La Romareda lo notó, con el cántico del 'Zapater, te quiero'. Yo me alegro por él porque, meter un gol en casa, a todo el mundo le alegra... y más a mí, que no llevo aún ningún gol", concluyó el navarro provocando las risas en la sala por su espontaneidad y naturalidad. Denotó su coletilla esa pelusa sana, ese deseo de poder estrenarse en cualquier momento como autor de un gol en este Zaragoza creciente.

Eguaras, por su posición de medio centro, no ha destacado nunca por su fluidez goleadora. No es su principal misión en el campo. Pero, aun así, en los equipos donde ha jugado hasta recalar en el Real Zaragoza el pasado verano, su nombre siempre ha estado en el elenco de goleadores al final de temporada. Y, en algún caso, no de manera casual o anecdótica.

Por ejemplo, sin ir más lejos, el año pasado, en el descendido Mirandés. Allí, Eguaras acabó el curso con 3 goles en su haber, todos en Anduva. Se los hizo al Cádiz (victoria burgalesa por 3-2), al Alcorcón (triunfo rojinegro por 2-0) y al Valladolid (empate, 2-2).

Pero es que en la campaña anterior, donde Eguaras también jugó en Miranda de Ebro, el '16' ya había anotado 4 tantos. Una buena aportación ofensiva para un jugador de su posición táctica. En esa campaña hizo hasta un doblete, en un rotundo 4-0 al Osasuna. Los otros, se los endosó al Tenerife (derrota 1-2 en Anduva)... y, en su único gol marcado fuera de casa, al Real Zaragoza en La Romareda, aquel día en el que los de Carlos Terrazas vencieron 1-2 y Eguaras marcó un golazo de bandera por la escuadra, en una volea desde casi 30 metros, en la portería de Jerusalén.

Antes, en el Sabadell, también en Segunda, Eguaras se estrenó en el fútbol profesional con un gol (en Butarque, en un Leganés 1-Sabadell 1).

Y en su época canterana en Lezama, con la camiseta del Bilbao Athletic en Segunda B, el ansoaindarra marcó 3 dianas en un curso (una al Huesca en un 3-0), otras 3 en otra temporada (una al Salamanca)... es decir, que Eguaras tiene poco gol, pero sí tiene gol. Y lo raro, en esta faceta, le está ocurriendo este año en Zaragoza al estar cerca de concluir la liga sin ver portería. Lo habitual en su trayectoria fue lo de los años precedentes: algún suyo por goteo, por pura probabilidad. Son las cosas, las casualidades del fútbol.

Por aquello de lo casual, tal vez Eguaras sueñe con lograr su deseo de ser el receptor de las felicitaciones de sus compañeros tras introducir la pelota en la red del Valladolid este domingo próximo. Porque, como aparece en sus estadísticas, el año pasado cuando jugaba en el Mirandés uno de sus tantos fue precisamente al rival vallisoletano. Quizá el duende quiera que, aunque tarde, llegue el primer gol como blanquillo del distribuidor de juego del Real Zaragoza.

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