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La teoría del caos

Franco Zuculini volvió al once inicial del R. Zaragoza en La Romareda, confianza que agradeció con un gol y un partido completo para el Real Zaragoza.

Imágenes del encuentro de octavos de final de la Copa del Rey entre el Real Zaragoza y el Levante en La Romareda.
Real Zaragoza-Levante_4
TONI GALAN/ A PHOTO AGENCY

Dice la física, en una aproximación algo superficial, que existen tres tipos de sistemas dinámicos: estables, inestables y caóticos. De los primeros se espera un movimiento constante y uniforme, mientras que los segundos tienden a divergir de su órbita. Al margen queda la tercera vía, la cual se hace contradictoria al albergar ambos comportamientos en principio contrapuestos. Un imprevisible libre albedrío que en el Real Zaragoza porta el dorsal número 20.

Franco Zuculini regresaba este miércoles a la titularidad después de haber sido desplazado en los últimos encuentros disputados por los aragoneses como locales. El argentino, que ha logrado hacerse un hueco en la rotación habitual empleada por Manolo Jiménez, es un futbolista del todo incalificable. Supuesto pivote central que ha logrado estabilizarse como volante derecho. Vocación ofensiva y defensiva. Proyección vertical y horizontal. Pura dualidad que, en este caso, aportó de manera indiscutible a una necesaria victoria al calor del hogar. La reconquista de una Romareda que necesitaba volver a vibrar con un triunfo de los suyos.

En sus postulados públicos, Manolo Jiménez suele apostar por un fútbol bajo control. Por dominar el 'tempo' del partido, bien sea con balón o sin él. Requisitos que, en teoría, necesitan de un orden táctico preciso y estricto. El ejemplo más claro, en el último choque liguero frente al Betis, en el que el técnico blanquillo lamentó la no comisión de alguna mal llamada falta táctica que frenase el contraataque verdiblanco. Una función que contra el Levante fue ejecutada por el medio argentino, aunque para ello tuviera que darse alguna que otra cabalgada desde el extremo a la medular. Orden a través del desorden, difícil de explicar.

Celebración polémica

En el bagaje personal de Zuculini en el choque, por supuesto, se encuentra el primer gol anotado. En total, su segundo bajo el escudo del león rampante. Conseguido, por cierto, apareciendo por el centro del ataque, en una incorporación difícilmente imaginable planteada sobre la pizarra. Tras un duro disparo de Aranda, el argentino remachó un trabajo que ya estaba hecho por parte de Víctor Rodríguez, que sí llegó por la derecha. Una acción impulsiva, fiel a su naturaleza, en la que el ex del Racing siguió el esférico para atacarlo sobre la línea.

En la celebración, otra vez lo imprevisible. El volante zaragocista decidió mostrar una camiseta que pedía la libertad del grupo musical argentino Callejeros, actualmente en prisión tras la muerte de 194 personas en uno de sus conciertos celebrado en 2004. Un polémico asunto del que se teme que pueda levantar polvareda en Argentina, especialmente tratándose de una cuestión tan sensible.

El último vuelo de la célebre mariposa incluida en la teoría del caos. Argumentación que sirvió a los aragoneses para amarrar el triunfo y, con él, la clasificación a cuartos de final. Un pilar en apariencia inestable, pero que sostiene el que espera ser el regreso del Real Zaragoza a lo que fue su hábitat natural.

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