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hapoel gilboa 90-91 casademont

Un poco de fe y talento bastan en Israel

El Casademont, liderado por Mobley y Okoye, rompe una racha de 5 derrotas al ganar al Hapoel Gilboa en la prórroga.

Un poco de fe y talento bastaron en Israel. Sin hacer un buen partido, el Casademont puso fin a su particular vía crucis. El triunfo ante el Hapoel Gilboa (90-91), con prórroga incluida, cambia el horizonte de los de Ponsarnau. Fundamentalmente, en la FIBA Europe Cup, puesto que un nuevo revés hubiese complicado sobremanera las opciones de acceder a la siguiente fase. Mobley, con un histórico triple doble (16 puntos, 10 asistencias y 10 rebotes) y Stan Okoye, con 23 puntos, fueron los hombres destacados de un equipo que, sin llegar a encontrar el juego coral, contrarrestó la inspiración del genial Perrantes.

La primera parte fue un sopor. Imprecisiones, faltas… las defensas se impusieron a los ataques porque estos, de entrada, fueron lentos y previsibles. Fundamentalmente, durante el acto inicial, cuando al Hapoel no dibujó situaciones cómodas y el Casademont, en la línea de los últimos encuentros, hizo diminuto el aro.

Transcurridos los cinco primeros minutos de juego, el marcador reflejaba un corto 6-6, con el equipo de Ponsarnau llevando la iniciativa pero obligado a prescindir de dos piezas clave como Hlinason y Mobley, cargados con dos faltas demasiado pronto. La entrada de Font, sustituto habitual del americano en el puesto de escolta, mejoró algo la fluidez ofensiva. Suyo fue el triple que puso al Casademont por delante, pero el 6-9 solo fue un leve respiro. En la recta final del cuarto, los israelitas se empezaron a adueñar del choque entre el desacierto, por más que el electrónico indicase lo contrario (15-16) al sonido de la bocina.

En el arranque del segundo acto, Ponsanau apostó por jugar con Javi García de escolta; pero la fórmula no funcionó ni con Sipahi de base, ni tampoco con San Miguel después. De hecho, el Casademont encajó un parcial de 11-4 que obligó al técnico a parar el encuentro con 26-20. Los israelitas habían despertado en ataque; a los aragoneses se les esperaba.

Mobley volvió a la pista en busca de talento y su irrupción, acompañada de las acciones de Okoye, mantuvo al Casademont en el partido hacia el descanso. Los zaragozanos, sin orden ni inspiración, seguían vivos. La mejor noticia, atendiendo a los porcentajes de acierto, era el resultado. Los aragoneses exhibían un pobre 1 de 10 en triples y un 4 de 9 en tiros de dos. A ello había que sumar la superioridad del Hapoel en la pintura: 18 puntos por 8.

Vanwijn y McLean estaban teniendo una tarde aciaga y, para colmo, este último se dañó el tobillo justo antes del descanso, en un tramo en el que el Hapoel superaba al Casademont por 38 a 31, renta que aún iba a aumentar hasta el 40-31 con el que ambos equipos se fueron a vestuarios.

Un partido nuevo

Tras el descanso, el duelo fue otro. Los ataques comenzaron a ser más fluidos y Hlinason, con tres tapones consecutivos, se hizo grande en la pintura. Los locales, por contra, acumularon pérdidas, se pusieron nerviosos, hasta que Perrantes les devolvió a la vida...

Del empate a 44 se pasó en un abrir y cerrar de ojos al 53 a 46. Y a partir de ahí vino un intercambio de canastas, con el partido convertido en un correcalles, que penalizó al Casademont. Mobley y Sipahi, con tiros a destiempo, trataron de enchufarse por su cuenta sin acierto y el Hapoel terminó el tercer cuarto con una nueva ventaja de 59-54.

El arranque del último parcial, volvió a primar el dominio del Casademont. Los zaragozanos endosaron un 13-4 de parcial, con San Miguel, autor de dos triples capitales, y Okoye como protagonistas de la reacción.

El Hapoel se repuso gracias a Jones y Brisker hasta recuperar la ventaja de +10 pero las sensaciones habían cambiado. Los ataques eran más claros y ahí emergió la mejor versión de Waczynski para creer en la remontada. Dos triples del polaco, acompañados de los puntos sumados desde el tiro libre y de los sucesivos fallos de los israelitas, devolvieron la igualdad. El Casademont completó otro parcial favorable de 6 a 16 y colocó el electrónico en empate a 70 a falta de cuatro minutos.

Era un partido distinto. Los de Ponsarnau lo tenían en su mano. Y la primera ventaja visitante de la segunda mitad llegó con un 2+1 de Radoncic (72-73). Las dudas se habían trasladado al cuadro israelí, que acumuló fallos en la recta final del encuentro hasta permitir que el Casademont ganase y casi perdiera el encuentro en dos acciones seguidas de Radoncic.

El alero montenegrino capturó un rebote crucial a falta de un minuto; Mobley convirtió los tiros posteriores; y de nuevo Radoncic cometió una falta innecesaria en la jugada clave, permitiendo que el Hapoel empatase a 78 con tres tiros que forzaron la prórroga.

En el tiempo extra, Ponsarnau sí confió en García como base. Los puntos se sucedieron. En un santiamén, el partido se puso con 85 a 89 para el Casademont, con Mobley y Okoye como ejecutores del Hapoel en los cuatro primeros minutos. Restaba uno y, a pesar de que los locales apretaron marcador, el Casademont administró su renta hasta el 90-91 definitivo.

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