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La derrota más previsible del Casademont Zaragoza

El conjunto aragonés cae ante el Barcelona en su visita al Palau (107-88), en el partido de la vigésima sexta jornada. Dylan Ennis (27 puntos, 32 créditos de valoración) fue el mejor jugador de los zaragozanos.   

El Barça no admite ni una sola distracción. Es un muro prácticamente inabordable. El Casademont Zaragoza resistió media hora en el Palau, con una actuación digna y decorosa, pero acabó cediendo sin remisión, ya en los compases finales, ante uno de los conjuntos más rutilantes del panorama continental. Fue en el último cuarto cuando el cuadro catalán, muy incisivo, descargó varias trombas que tumbaron definitivamente al cuadro aragonés. Ni siquiera la sobresaliente aportación de Dylan Ennis (27 puntos, 32 créditos de valoración) pudo cuestionar la victoria de los azulgranas. El Barça, eso sí, se impuso con una diferencia en el marcador inexistente en el juego (107-88). 

El Casademont impuso de inicio un ritmo trepidante, sin apenas tregua. Ofreció un baloncesto ágil, dinámico, rápido en las transiciones, de posesiones cortas, y además tuvo un elevado acierto en sus lanzamientos. El cuadro aragonés gobernaba el marcador a los cuatro minutos de juego (10-13), impulsado por los puntos de Jacob Wiley (6) y Rasheed Sulaimon (4). Un triple de Rodrigo San Miguel amplió la renta de los zaragozanos, justo en el ecuador del cuarto, pero los azulgranas respondieron de la mano de Higgins y Hanga (17-18). Por entonces, los zaragozanos habían anotado 8 de sus 9 tiros de campo. El conjunto de Sergio Hernández venía completando sus mejores minutos de la temporada.

Después de un certero triple de Nico Brussino (17-21), el técnico del Barcelona, Saras Jasikevicius, tuvo que detener un encuentro que se había inclinado del lado aragonés. A partir de ahí, el equipo catalán incrementó su actividad atrás, con todo lo que conlleva. De hecho, se trata de la mejor defensa de la Liga Endesa, con 72,4 puntos encajados por partido. Cuando el Barça, ahora sí, se empleó con su orden, intensidad, disciplina y determinación habituales, el Casademont ya no encontró buenas situaciones de tiro. En este escenario, los locales voltearon el marcador, tras un lanzamiento de Adam Hanga; pero los visitantes, lejos de amilanarse, igualaron el duelo al cierre del primer acto tras un nuevo acierto de Brussino desde más allá del acto (26-26). Transcurridos 10 minutos de juego, el Casademont exhibía un 70% de efectividad en los tiros de 2 (7/10) y un 66% en los lanzamientos triples (4/6).

En el segundo cuarto, el Barça se manejó con mayor seguridad en los dos lados de la pista. En ataque facturó con facilidad, sin apenas oposición, con Davies especialmente productivo en la pintura. Y, al mismo tiempo, su perseverancia atrás ya le reportaba importantes réditos en el marcador: el Casademont había anotado tres únicas canastas en cinco minutos, mientras que los locales seguían castigando cada una de las desatenciones de su rival. Al cuarto de hora, el cuadro catalán ya había edificado una renta de 10 puntos (42-32), lo que conllevó el tiempo muerto de Sergio Hernández.

Pero no hubo una reacción inmediata de los aragoneses, totalmente sometidos por el sobresaliente despliegue físico de sus adversarios. Acertó Benzing con un triple, al límite de la posesión, y culminó Brussino un rápido contragolpe en la jugada posterior. Bagaje insuficiente, en cualquier caso, ante un rival que ya había alcanzado velocidad de crucero (51-37) y que se encontraba cada vez más cómodo sobre la pista. Al menos, el Casademont clausuró el cuarto con 18 puntos en su haber, después de haber protagonizado una tímida mejoría en sus acciones de ataque. Y aunque el Barça, por momentos, había exhibido todo su potencial, los zaragozanos seguían sin bajar definitivamente los brazos. Al descanso, la distancia entre los contendientes no era ni mucho menos definitiva (55-44). Por entonces, Cory Higgins era el jugador más determinante del duelo, con 12 tantos en sólo 8 minutos, aunque bien acompañado en el capítulo anotador por Bolmaro (9), Hanga (8) y Brandon Davies (8). En el lado aragonés, Brussino y Wiley, ambos con 11 puntos, eran los principales asideros a los que agarrarse.

El Casademont se mantuvo firme en los primeros compases de la reanudación. Yse situó de nuevo a seis puntos (58-52), tras una jugada personal de Harris, una penetración de Dylan Ennis y una canasta de Hlinason bajo los aros. La reacción visitante no intimidó al Barcelona, que enseguida recuperó el pulso de la mano de Higgins y Mirotic. Sin embargo, no desesperó el Casademont Zaragoza, rearmado anímicamente tras una falta antideportiva sobre Dylan Ennis. El canadiense lideró el intento de remontada de los zaragozanos, que se colocaron luego a tres puntos con un lanzamiento triple de San Miguel (66-63).

Fue entonces cuando el Barcelona, después del tiempo muerto de Jasikevicius, desplegó todo su potencial. Y pudo iniciar por fin el despegue definitivo, con Abrines y Hanga azotando con crueldad desde más allá del arco: dos triples del español y tres del húngaro destrozaron a los zaragozanos antes de la media hora de juego (82-67).

De ahí al final, los catalanes hicieron valer su mayor potencial y su mayor profundidad de banquillo. Y el cuadro aragonés, ahora sí, enarboló la bandera blanca, trtas haber realizado un desgaste formidable con anterioridad. Fue, en cualquier caso, la derrota más previsible de la temporada.

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