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Fernando Arregui: "Siempre hay que tener fe en el Real Zaragoza"

Él capellán del equipo del león, también es vicario judicial de Segunda Instancia del Tribunal Interdiocesano y profesor de Derecho Canónico.

Fernando Arregui, ante el altar de San Gil.
Fernando Arregui, ante el altar de San Gil.
Oliver Duch

Si tuviera usted que hacer una tarjeta de visita, sería necesario recurrir al formato DIN A4…

Con algo menos bastaría.

No lo tengo yo tan claro…

Soy vicario judicial de Segunda Instancia en el Tribunal Interdiocesano de Zaragoza. Además, profesor de Derecho Canónico en la Facultad de Teología. También, delegado episcopal de cofradías…

Corrijo: DIN A3 en vez de DIN A4.

También, consiliario de la Junta Coordinadora de Cofradías, capellán del Stadium Casablanca, consiliario de honor de las Siete Palabras y, desde hace apenas unos días, párroco de la iglesia de San Gil.

Su agenda tendrá que ser buena también…

Intento llegar a todo.

Casi hará magia para llegar…

No lo creerá, pero también hice magia. Hacía magia para niños. También, en la cárcel, para los internos, con palomas y todo.

No deja de sorprenderme.

También soy motero.

¿Aún tiene moto?

Sí, una Honda 750. Llegué a tener una 1.200. Cada verano me iba a un país en moto.

Cuidado: en moto la carrocería es uno mismo… Y Dios.

Esa mezcla de mecánica y fe…

¿Hablamos de la fe, de creer en lo que no vemos?

Esa es una definición muy simple.

¿Cómo llegó a usted la fe?

Me planteé ser cura con 17 años.

¿Por qué?

Porque pensé y pienso que lo que aporta Dios era y es lo más necesario. Además, me apasiona llevar a Dios a la gente.

Estoy poniendo Dios con mayúscula, no con minúscula.

Yo creo que está bien puesta la mayúscula. Es esencial Dios para llegar a la fe, al alma. La dimensión humana está vacía sin alma. Fe es una presencia, una opción, como el amor. Una manera de vivir. No me concibo sin la fe.

Acaba de llegar a San Gil.

Así es. Antes pasé por Nuestra Señora de Begoña, Salamanca estudiando Derecho Canónico, el Sagrado Corazón, San Miguel, siete años de rector en el Seminario y San Gil desde hace cuatro días.

Y capellán del Real Zaragoza.

Desde hace tres años.

Menudo reto sustituir a Juan Antonio Gracia…

Un ser excepcional. Extraordinario conocedor del Pilar, de la Seo, de Aragón y del Real Zaragoza.

Y el mejor orador que conozco.

Desde luego. Un pozo de sabiduría y calidad humana. Y único en su forma de vivir el sacerdocio.

Sus manos han levantado más copas que Santiago Bernabéu...

Fue testigo privilegiado de una época gloriosa del Real Zaragoza. Además, disfrutando de una relación estrechísima con los protagonistas. Un verdadero lujo.

¿Cuándo levantará alguna copa usted?

Me encantaría. Y mucho más y mucho antes, ascender a Primera.

¿Qué tal con los futbolistas?

Tengo que decirle que me he llevado sorpresas gratísimas.

¿Por ejemplo?

Globalmente, son buena gente. Algunos, excepcionales. Narváez se me ofreció para ayudar a cualquier necesitado antes y después de la pandemia. Cristian Álvarez también es un tipo magnífico.

Unas palabras para el zaragocismo y su fe.

El Real Zaragoza es algo importantísimo para quienes sentimos y amamos esta tierra. Como en la esencia de nuestra vida, como lo que le da sentido a nuestro ser, siempre hay que tener fe en el Real Zaragoza.

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