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montañismo

Carlos Pauner: "Quiero seguir haciendo historia y volver a plantar la bandera de Aragón en montañas desconocidas"

El montañero aragonés comienza este miércoles el proyecto 'Leopardo de las nieves', un reto que le llevará, durante tres años, a tratar de conquistar las cinco cimas más altas de la antigua Unión Soviética.

Carlos Pauner, preparado para iniciar el proyecto 'Leopardo de las nieves'.
Carlos Pauner, preparado para iniciar el proyecto 'Leopardo de las nieves'.
Francisco Jiménez

Carlos Pauner inicia este miércoles su enésima aventura. Un reto que le llevará, durante tres años, a tratar de conquistar las cinco cimas más altas de la antigua Unión Soviética: el Lenin, el Khan Tengri, el Pobeda, el Korzhenevskaya y el Ismail Samani. El aragonés, que ha completado en su dilatada carrera los 14 ochomiles y las 7 cimas más altas del planeta, tratará de ampliar su legendario palmarés completando el denominado Leopardo de las nieves.

¿Cómo surge la idea del proyecto del Leopardo de las nieves?

Surge después de los 14 ochomiles, un proyecto que me tomó 15 años, y del de las 7 cimas, que me cuesta otros cuatro, escalando el pico más alto de cada continente. Desde la Antártida hasta los glaciares de Alaska. Entonces, me planteo subir los cinco sietemiles que tiene la Antigua Unión Soviética, actualmente en los territorios de Tayikistán, Kyrgiristan y Kazajistán tras su extinción. En su día, solo les permitían escalara a los alpinistas soviéticos y, cuando coronaban, les otorgaban la insignia del Leopardo de las nieves, un animal simbólico del himalaya.

¿Solo tenían acceso los alpinistas soviéticos?

Exactamente. De hecho, la primera ascensión de alguien que no fuera ruso ya es de los años 90. Es un reto relativamente moderno. En España solo lo han logrado tres personas, pero nadie lo ha logrado encadenando los 14 ochomiles, las 7 cimas y el Leopardo de las Nieves, tres proyectos internacionales reconocidos.

¿Qué parte del proyecto encierra mayor dificultad?

Alguno de las ascensiones es ciertamente compleja. El pico Pobeba, que tengo programado para el año que viene, tiene menos ascensiones que muchos ochomiles. Es aislado, frío, avalanchoso… Por ejemplo, en este monte solo consta una ascensión española.

Se estrena estas semanas con el pico Lenin.

Quizá, de los cinco, sea el menos difícil. Pero arrancar este proyecto con esta montaña es bueno para cogerle el pulso a la cordillera, el ambiente, la logística… Está en Kyrgiristan y llegamos vía Moscú. Entramos al país por la ciudad de Osh y, a partir de ahí, nos instalaremos en el campo base.

¿Qué conoce de la zona y de sus gentes?

Es una rama del Himalaya que se dirige hacia el norte. Son montañas más frías, con glaciares grandes. La gente es de trato fácil, pero a cambio exigen mucha seriedad. No valen las bromas. Proceden de la Antigua URSS y están todavía muy castigados. Quieren trabajar y hacerlo con seriedad. Sin improvisaciones.

¿Quién le acompaña en esta primera aventura del proyecto?

Como hago habitualmente, me he rodeado de gente de confianza. El acompañante principal es Raúl Martínez, que me ha acompañado al Everest y a muchas expediciones. Tengo mucha amistar y confianza con él. También viene conmigo Andrés Vilalta, que es hijo de un alpinista con el que me inicié en las expediciones hace más de 20 años.

Habla de que ha compartido expediciones con padres e hijos, con dos generaciones distintas. ¿De dónde saca Pauner el ánimo y las fuerzas para seguir en la primera línea del alpinismo?

Es una cuestión mental. La mente es muy poderosa y es la que te hace arrancar proyectos y pelear contra el frío, el cansancio… Tengo ganas de subir a esas montañas y ver el mundo desde sus cimas. Tengo una ilusión tremenda y las fuerzas me acompañan. Pararé cuando no tenga ganas. De momento, quiero seguir haciendo historia y volver a plantar la bandera de Aragón en montañas desconocidas. Estoy orgulloso de ser aragonés y transmitiendo valores e ilusión.

¿Cómo ha condicionado la covid la logística de la expedición?

Lo ha condicionado totalmente. Este proyecto estaba pensado para empezar el año pasado y tuvimos que retrasarlo. Ahora tenemos que presentar PCR para entrar el país, a pesar de que estamos todos vacunados. Tenemos que cumplir con los protocolos de un país extracomunitario, pero lo tenemos todo planificado incluidas las comunicaciones, teléfonos satélite, cargadores, placas solares, cámaras de vídeo…

En esta época, registrar lo sucedido ya es casi igual de importante que conseguirlo.

Como he hecho en todas las ascensiones, la idea es hacer un documental sobre el proyecto. Recoger en una película todas las aventuras que vamos a vivir en los próximos tres años es algo que me hace mucha ilusión. Mi faceta de cineasta surgió desde el principio. Tengo grabado desde el primer ochomil.

A pesar de haber conseguido todo en el mundo de la alta montaña, ¿le sigue dando respeto enfrentarse a lo desconocido?

Voy con respeto siempre, pero también voy muy tranquilo. Son más de una treintena de expediciones, muchas de ellas de tres meses. He vivido situaciones de todo tipo en países tan distintos como Nepal, China, Indonesia, Estados Unidos, Antártida… ese bagaje me hace ir tranquilo. Sé lo que tengo que hacer en cada situación, pero nunca se pierde el respeto. De hecho, el accidente más grave que he tenido no ha sido en la montaña si no en un rocódromo entrenando. La lección la tengo bien aprendida. Nunca bajo la guardia porque la montaña siempre es la que tiene la última palabra.

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