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La histórica Escuela Waterpolo Zaragoza se ahoga: sin piscina, sin dinero y sin niños

Con la piscina de Bomberos cerrada, el club va a gastar más de 50.000 euros al año en instalaciones, mientras las instituciones le han reducido un 75% sus ayudas. Puede ser el primer club histórico aragonés en desaparecer por derivadas propias de la pandemia.

La Escuela Waterpolo Zaragoza se ahoga. Agoniza y atraviesa una situación límite, al borde de la desaparición. El que es uno de los clubes históricos de la Comunidad, con cerca de cuatro décadas de vida y 16 temporadas consecutivas en la máxima división, está viviendo una situación dramática, derivada de la covid y del "maltrato" de las instituciones públicas. "Estamos preocupados por la supervivencia del club y su equipo de División de Honor. No tenemos nada claro que vayamos a poder seguir compitiendo al año que viene ni manteniendo las categorías base. Es prácticamente imposible. La situación es dramática", avanza Fran Orizo, director técnico del club y entrenador del División de Honor. Esta es la radiografía de la asfixia de un histórico del deporte aragonés.

Hasta diciembre del 2012, las chicas de la Escuela Waterpolo Zaragoza (EWZ) entrenaban y disputaban sus partidos en el Parque Deportiva Ebro, fecha en la que cerró sus puertas la instalación. Regresaron entonces a la Piscina de Bomberos, la que había sido su histórica casa. Sin embargo, el coronavirus ha impedido que esta temporada el vaso de Bomberos (para evitar contactos con un sector de primera necesidad) esté operativo y el club se encuentra sin piscina, entrenando en instalaciones municipales (Alberto Maestro, Palacio de los Deportes, Siglo XXI...) y disputando sus partidos en el Stadium Casablanca. Los gastos se han disparado, se ha multiplicado por cinco: la estimación es de 50.000 euros entre todas sus categorías solo en alquiler de piscinas.

"Las instalaciones municipales nos las cobran como si no hubiera pandemia. Por cada jugadora o niño que va a entrenar pagamos 6 euros al día y, si mis jugadoras fuesen a nadar por libre, como usuarios, pagarían 3 euros y 20 céntimos. Solo con el equipo de División de Honor, en dos meses pagamos 5.500 euros. A eso les tenemos que añadir el resto de categorías, lo que hace una estimación total de unos 50.000 euros esta temporada”, explica Fran Orizo. "Hemos hecho un escrito al Ayuntamiento de Zaragoza solicitando una rebaja de tasas, que ha sido desestimada. Así, el gasto en instalaciones deportivas se nos ha multiplicado por cinco”, subraya.

El problema es que no solo se han multiplicado los gastos, el gran hándicap es que los ingresos también se han reducido de forma notable. Especialmente las subvenciones públicas. "El Gobierno de Aragón, por el equipo en máxima categoría, nos dio hace dos años 90.000 euros. Este año nos lo ha rebajado un 75%, a solo 22.000. ¿El motivo? Ha puesto una cláusula en la que si el equipo de máxima categoría no disputa más de 20 jornadas, reduce la partida presupuestaria. Nos sentimos agraviados porque somos el único club de élite que ha salido penalizado. Minoritario y femenino", describe Orizo con máxima contrariedad. "La dirección general de Deportes actual ha ido a por nuestro equipo. Somos el único que se ha quedado fuera de las ayudas. Estamos indignados. Esto va a ser lo que nos va a matar. No le interesa nuestro proyecto", asegura con dureza.

La EWZ también ha perdido los ingresos de los campus y en las categorías inferiores. "Parte de nuestros ingresos provienen de los niños que son socios y de los campus que hacemos. Sin embargo, este año el Ayuntamiento no nos permite hacer campus por la pandemia. Es una vía de ingreso menos. Los niños, además, entrenaban tres día a la semana y ahora solo uno, lo que ha reducido notablemente el número de chavales que quieren jugar en las categorías inferiores", señala. Concretamente, solo este año han perdido 40 fichas (ahora son 94). Y con los campus llegaban a ser más de 210. “Aunque salgamos de esta, que lo dudo, ¿qué niño se va a apuntar a hacer waterpolo si no podemos entrenar con porterías? Las categorías inferiores entrenan nadando, sin lanzamientos. Si no nos morimos este año, será después de dos o tres porque nos quedaremos sin gente”. Y remata: “El Ayuntamiento también nos redujo 5.000 euros la partida presupuestaria por no terminar la liga. De los 23.000 previstos, llegaron solo 18.000. Vas restando y...”.

Orizo, desesperado, lanza al aire un último grito de socorro: “Sin piscina, sin cursillos, con menos niños y con falta de ayudas públicas, estamos liquidados. Se nos han reducido los ingresos y los gastos se nos han multiplicado. Somos el equipo, después del CH Jaca, que lleva más años en la élite. Llevamos 16 temporadas. Y no se valora nuestro trabajo, no se nos respeta”, lamenta. “En Aragón solo tenemos dos medallas olímpicas femeninas: Conchita Martínez y Andrea Blas, que hizo toda su carrera con nosotros”, describe. “Si esta situación no cambia, estamos muertos. Necesitamos ayuda inmediata”, concluye desesperado.

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