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Once escritores aragoneses retratan a Maradona, ese dios que se autodestruyó

Las visiones de un mito contemporáneo, un ídolo de masas: desde el don celestial de su técnica hasta los abundantes golpes que le dio la vida.

Once escritores analizan el mito Maradona.
Una caricatura de un futbolista de leyenda: el 'Pelusa' Maradona.
Bernal.

La muerte de Diego Armando Maradona (1960-2020) da mucho que hablar en todas las direcciones: por su estricta condición de futbolista, sin lugar a dudas uno de los más grandes de todos los tiempos (ganó en 1986 en México el campeonato del mundo, fue subcampeón en Italia en 1990), una mezcla de talento y carácter, por su vida tumultuosa y por su condición de ídolo popular, ídolo de masas en todo el mundo, pero especialmente en Argentina y Nápoles, donde lo consideran “el dios mortal que nos hizo felices”. Es un personaje complejo, un tanto inasible, literario, rotundamente literario, que hizo dichosa a mucha gente allí donde desarrolló sus mejores cualidades: sobre un terreno de juego, con aquella pelota de tantas fantasías a la que nunca quiso manchar. En la vida diaria, en cambio, fue de exceso en exceso, de error en error, vivió entre la desmesura, el dolor, sucesivos peligros y adicciones, y la incapacidad de controlar su leyenda.

Heraldo.es ha pedido a once escritores aragoneses que se acerquen al mito, al hombre y al futbolista de prodigiosa técnica que fue y es Maradona. Estas son las visiones de Ana Alcolea, Luis Alegre, Pedro Bosqued, Miguel Carcasona, Carlos Castán, Paula Figols, Chema González, Javier Hernández (el único argentino del grupo, descendiente de aragoneses y afincado desde hace años en Siétamo), Ángela Labordeta, Miguel Mena y José Antonio Prades. La ilustración es una cortesía de José Antonio Bernal. 

ANA ALCOLEA. “NO LO SENTARÍA A MI MESA”

Cada cierto tiempo, la humanidad necesita crear héroes para seguir creyendo en su propia trascendencia. En 1988 estuve en Nápoles y vi medallas de oro con la efigie de Maradona, al lado de crucifijos. Volví a Nápoles en 2004 y me encontré en la puerta de un bar con un altar en el que se veneraba un cabello suyo cual si fuera una reliquia recién llegada de Tierra Santa en tiempos de los cruzados. Los héroes casi nunca son heroicos: Paris era un secuestrador, Aquiles un matón, Augusto un tirano, Alejandro un ambicioso, el Cid un mercenario y Ulises un embaucador. No sentaría a mi mesa a ninguno de ellos. Tampoco a Maradona.

*Ana Alcolea acaba de publicar ‘El brindis por Margarita’ (Harper Collins).

Ana Alcolea: "Volví a Nápoles en 2004 y me encontré en la puerta de un bar con un altar en el que se veneraba un cabello suyo cual si fuera una reliquia recién llegada de Tierra Santa en tiempos de los cruzados".

LUIS ALEGRE. LA MUERTE DE LOS INMORTALES

No se me ocurre otro ser cuya muerte pudiera desatar esta excitación mundial. Detrás de una reacción así se esconden muchas cosas: el profundo amor por alguien que nos hizo muy felices, el tributo a una personalidad única, su imbatible capacidad para ser un espejo de las grandezas y debilidades humanas o la emoción que siempre inspira la muerte de los inmortales. Valdano lo clavó al sugerir que Maradona había sido una víctima de todos: en algún momento lo elogiamos sin piedad. Entre todos lo convertimos en un dios y entre todos lo destruimos. Esa pizca de mala conciencia colectiva también explica este lamento descomunal. Le damos las gracias, pero también le estamos pidiendo perdón.

*Luis Alegre es autor de ‘¡Hasta siempre, Mr. Berlanga’. (Random House, 2020).

PEDRO BOSQUED. “ERA DEMASIADO BELLO”

Vendredi, 1 juillet 1994. Numéro 14.978. 4,90 FF. La foto del diez de todos los argentinos copa la portada tabloide de 'L’Equipe'. 'C’était trop beau'. Veintiséis años, cuatro meses y veinticuatro días después en algún manual de periodismo deportivo podría decir que cambian muchos resultados pero permanece un titular. Ayer vi de nuevo la foto de Maradona vestido de Santa Claus para el número de Navidad de ‘Don Balón’ de 1988. Era demasiado bello. 

*Último libro publicado, 'Pieles de Italia' (Confluencias). Saldrá en breve, 'Para cenar, aire' (Pregunta).

MIGUEL CARCASONA. “JUGÓ CON FUEGO AL PIE DEL VESUBIO”

Maradona, héroe homérico con pies alados y flaquezas humanas. Maradona, luz en el césped y tinieblas fuera, carisma y vórtice, espejo que reflejó, agigantados, los anhelos y miserias de muchos. Maradona, adorado y zaherido como todo Dios, nunca olvidó su origen, para tirria de algunos y afecto de los de abajo. Maradona y sus dos lacras: la adicción a la droga y, la peor, no ocultarla. Si los hipócritas volaran taparían el sol. Maradona, argentino como el Che y Evita, jugó con fuego al pie del Vesubio. Maradona, mito asediado en vida, quizás ahora halle la paz que nunca pudo, ni quiso, tener.

Luis Alegre: "Entre todos lo convertimos en un dios y entre todos lo destruimos. Esa pizca de mala conciencia colectiva también explica este lamento descomunal. Le damos las gracias, pero también le estamos pidiendo perdón".

* Su última obra publicada es la novela ‘Hannibaal’ (Pregunta Ediciones, 2019)

CARLOS CASTÁN. “¿POR QUÉ NO PUEDE OLVIDARSE?”

Desde hace años se venía celebrando una liturgia en La Bombonera cada domingo de fútbol en el momento en que Maradona, unos 20 minutos después de empezar el partido, aparecía por la grada para ocupar su asiento: independientemente de lo que estuviera sucediendo sobre el césped, todo el estadio se volvía hacia a él y le hacía reverencias al tiempo que coreaba su nombre. ¿Cómo se consigue algo así, la gloria tantos años después de la gloria?, ¿por qué no puede olvidarse? Sólo puedo decir que yo tuve la suerte de estar en el tercer anfiteatro del Bernabéu el 26 de junio de 1983 y gracias a eso creo que lo entiendo.

*Carlos Castán es autor de ‘Cuentos’ (Páginas de Espuma, 2020).

PAULA FIGOLS. EL DON CELESTIAL

“Pon la de Maradona”. Suenan los acordes y las chicas empiezan a cantar en el asiento de atrás. En los viajes familiares en coche Queen compite con Calamaro. “Maradona, no es una persona cualquiera, es un hombre pegado a una pelota de cuero”. Cuando me llegó la noticia por whatsapp, me acordé de nuestros viajes familiares cruzando la Península; de aquel vídeo que grabamos recreando la mano de Dios; de los partidos en la playa; de la alegría del fútbol; del calentamiento más famoso al ritmo de 'Live is life'; de la tristeza que me transmiten los ídolos a las que subimos al Olimpo para luego destrozarlos en público; del abismo entre la persona y el personaje... 'Live is life'.

*Paula Figols es la autora de ‘Catorce’ (Pregunta, 2020).

CHEMA GONZÁLEZ. “¿MARADONA O MESSI?”

Dijo Valdano que Messi es Maradona todos los días. Y es verdad. La del rosarino es una genialidad casi rutinaria, que no admite comparación. El arte de Maradona es distinto, rebelde y canalla. Es el último que jugó para la gente. Y un antihéroe que nos vincula con una época en la que la gloria no era efímera. Entonces, no vivíamos lastrados por la inmediatez, no teníamos que mover el dedo pulgar para echarle una ojeada a la vida. El fútbol de Leo cabe en un vídeo larguísimo. El legado de Diego, no. Es un relato, una novela, una canción, una película. Es otra cosa. Qué felices nos hiciste a los niños de la EGB.

*Es autor de ‘Cuentos esféricos’ (Pregunta, 2019).

Chema González: "El fútbol de Leo cabe en un vídeo larguísimo. El legado de Diego, no. Es un relato, una novela, una canción, una película. Es otra cosa. Qué felices nos hiciste a los niños de la EGB".

JAVIER HERNÁNDEZ. “NO QUISO SER UN DIOS IMPOLUTO”

Hubo un tiempo que fue hermoso. En la ‘canchita’ del barrio celebrabamos el fútbol levantando los brazos como ‘El matador’ Mario Alberto Kempes hasta que llegó Diego con su magia, entonces un lenguaje nuevo, ‘la rabona’, entrar al área ‘gambeteando’, ‘apilando’ defensores, ‘picar’ y frenar de golpe para dejar sentado a cualquiera que intentara marcar. Decir Maradona era hablar y hacer fútbol, solo fútbol en estado puro. Una fiesta. Más tarde la conversación se volvió fea y enfermó. La hipocresía de condenar al hombre porque no quiso ser un dios impoluto, la obsesión por obligarle a dar ejemplos que no le correspondían lo mancharon todo. Finalmente se fue y paradójicamente solo siento ganas de celebrar, el fútbol, su Fútbol.

*Su último trabajo es ‘El espantapájaros’ (Libros de Ida y Vuelta, 2019), como ilustrador. 

ÁNGELA LABORDETA. LA VIDA COMO SUICIDIO PERMANENTE

Un chaval de 23 años me dijo ayer: “Mi generación solo guarda una imagen de Maradona y es la de un tipo alcoholizado, drogadicto y maltratador. Un esperpento”. Sus palabras me hicieron reflexionar porque antes de que apareciera ese Maradona, que decidió convertir su vida en un suicidio permanente, existió un hombre cuyo don con el balón lo convertía en un dios ante el resto de los mortales, hasta que ese dios con pies de barro y corazón enjaulado se fue haciendo más y más perverso, hasta convertirse en una caricatura infame del ‘pelusa’ que hizo vibrar al mundo con sus toques y llevó al Nápoles a brillar con letras de oro. Pero como dijo Truman Capote: “Dios me ha dado un don, el de la escritura, pero también me ha dado un látigo para golpearme una y otra vez”. A Maradona le sucedió lo mismo y con ese látigo se fustigó hasta conquistar la muerte. Hoy el mundo lo llora.

* Publica ‘Equilibrista’ (Los libros del gato negro, 2020).

MIGUEL MENA. “NUNCA ENTENDÍ QUE LO ENDIOSARAN”

Su figura me produce desazón y tristeza. Me cuesta aislar sus destellos de belleza de los pasajes que entraban de lleno en la ignominia. La secuencia “niño pobre, triunfo deportivo, autodestrucción y tragedia” me recuerda casos como el de Perico Fernández y en ellos no encuentro épica ni poesía. Creo en la admiración y el respeto tanto como deploro el fanatismo y la idolatría, por eso nunca entendí que lo endiosaran y se jaleara como prodigioso un gol ilegal o rieran con su comportamiento errático, pero aún siento escalofríos cuando recuerdo la entrada de Goikoetxea. Vapuleado por los rivales y por su camarilla. Demasiados golpes en su vida.

* Este año ha publicado ‘Canciones tristes que te alegran el día’ (Pregunta, 2020).

Miguel Mena: "Su figura me produce desazón y tristeza. Me cuesta aislar sus destellos de belleza de los pasajes que entraban de lleno en la ignominia".

JOSÉ ANTONIO PRADES. “SE MANTUVO EN SU INFANCIA PERPETUA”

Quienes jugamos al fútbol a la par de Maradona supimos lo que es aprender a jugar en los potreros; son recuerdos de infancia que nos llevaron a que el fútbol nos hiciera gozar o sufrir más que el sí o no de una novia. Si en algo Maradona dio ejemplo, lo cual siempre declaró que nunca quiso hacer, es como compañero y líder de potrero, roles que ejerció en cualquier cancha, ya fuera un descampado al lado de Villa Fiorito o en el estadio Azteca de México. Siempre se mantuvo en su infancia perpetua, en ese potrero. Declaro: yo quise jugar con (como) Maradona, ¡oh, capitán, mi capitán! Pura magia.

*Es autor de ‘Los últimos catorce años’ (Editorial Adarve, (2018).

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