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Ruta ciclista en el valle de Tena: del Cotefablo al Portalet

Propuesta de salida en bici en uno de los valles emblemáticos del Pirineo aragonés.

Vistas del valle de Tena en verano desde el punto donde se ubicaría el mirador-pasarela de Panticosa.
Vistas del valle de Tena en verano desde el punto donde se ubicaría el mirador-pasarela de Panticosa.
Aramón

Una de las rutas más pintorescas y escénicas del Pirineo aragonés para el cicloturista propone una salida de ida y vuelta a lo largo del valle de Tena, remontando el curso del río Gállego desde Biescas hasta el paso fronterizo con Francia en el Portalet.

El recorrido tiene una dureza moderada y exige cierta preparación a la hora de enfrentar los ascensos, pues acumula en sus 115 kilómetros un total de 3.000 metros de desnivel. A un ritmo medio, la ruta puede completarse en unas 5 horas.

La singularidad de esta salida está en las subidas perpendiculares al valle, varias de ellas monumentos del cicloturismo aragonés, con ascensiones al puerto de Cotefablo y al Balneario de Panticosa. Los meses de mayo y junio son los ideales para afrontar esta etapa.

Saldremos de Biescas en dirección este, por la carretera nacional que surca Gavín por el puerto de Cotefablo, donde podremos disfrutar de sus pinares y robledales en la subida hasta el túnel que conecta con el valle de Broto. De ahí, una vez calentadas las piernas, media vuelta y descenso de nuevo hacia Biescas.

A la salida de la localidad natal de Fernando Escartín, conforme se toma la vía principal del valle de Tena una vez cruzado el río Gállego, giraremos a la izquierda, para enfrentarnos a las rampas de acceso al Sobremonte, donde se apiñan, a diferentes alturas de la ladera del collado, las localidades Betés, Yosa y Aso. Una ascensión exigente, con tramos continuados en el 10% de desnivel, que desemboca en un espectacular mirador sobre el valle.

Superada esta segunda dificultad, desandaremos y regresaremos a la carretera principal para ir remontándola suavemente. Iremos dirección Panticosa, giraremos en el cruce de acceso, pasaremos el pueblo y enfilaremos la subida a los Baños, uno de los mitos históricos del turismo aragonés. Son unos diez kilómetros de ascenso, aunque la zona más dura se ubica al final, en el famoso paso de las viseras quitanieves.

Emplazado en el pirenaico a 1.630 metros de altitud, los Baños eran antes vía de acceso de una antigua ruta hasta Francia a través del Puerto de Marcadau, usada en épocas anteriores por pastores y contrabandistas. Las instalaciones hoteleras y de servicios se levantan en una pradera que circunda el Ibón de Baños, un lago natural que recoge las aguas procedentes de los torrentes que descienden de las cumbres circundantes para dar nacimiento al río Caldarés.

Una vez refrescados arriba, volveremos sobre nuestros pasos hacia la carretera principal para tomar dirección Francia. Remontaremos, pasado Escarrilla y Sallent, la vertiente española del Portalet, pasando por Panticosa y sus pistas de esquí. La idea es subir hasta la frontera, pero se le puede añadir dificultad ascendiendo al párking de Sarrios. Una vez coronado este puerto, célebre por su presencia en la Quebrantahuesos, daremos la vuelta y descenderemos, descansando y disfrutando del paisaje, hasta Biescas.

Una bajada de 30 kilómetros que podemos interrumpir con la subida a la Hoz de Jaca, sobre el balcón del embalse de Búbal. De este modo añadiremos dureza, pero también gozo: las vistas desde lo alto del pueblo, desde la famosa jaula de su tirolina, son espectaculares.

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