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Fernando Alonso, el Cid del automovilismo español

Empeñado en demostrar que es capaz de competir en cualquier disciplina, el asturiano saca un aprobado sobrado de su primera participación en el Dakar.

Fernando Alonso, en acción conduciendo su Toyota Gazoo por tierras saudíes.
Fernando Alonso, en acción conduciendo su Toyota Gazoo por tierras saudíes.
Andre Pain/EPA

Decían de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, que ganaba las batallas después de muerto. La leyenda del legendario caballero a lomos de Babieca que siglos después seguía dando mandobles infundió el terror en las huestes que quisieron moldear su propia España durante siglos, y sirvió para insuflar coraje a los soldados en innumerables contiendas. Pero poco a poco cayó en el olvido, hasta que llegó su muerte definitiva: los que le sitúan en el ámbito de los personajes inventados. Los habitantes de la piel de toro siempre han sido muy de matar a sus leyendas, sean del ámbito que sean, y más en una época de revisionismo social y de valores que lleva a sospechar de toda bonhomía que haya en políticos, escritores, científicos y, por supuesto, deportistas.

Fernando Alonso es una de las mayores leyendas del deporte español por méritos propios a la que se lleva matando casi 20 años. Dos veces campeón del mundo de Fórmula 1, al asturiano más ilustre del último medio siglo le han asaeteado en demasiadas ocasiones. Su carácter, el elogio desmedido y el contexto social y mediático en el que ha brillado han hecho de él una figura un tanto incómoda en muchos círculos, mientras que a otros con menos lustre en su sala de trofeos se les ha aceptado con cariño e incluso veneración. También al Cid hubo que matarle muchas veces para que se le diera el valor ejemplarizante que luego fue.

Alonso vive en una constante lucha para demostrar que sigue siendo una leyenda. Batalla tras batalla, subido a una Babieca de Fórmula 1, del Mundial de Resistencia, de Daytona o de Indianápolis, el otrora conocido como el 'Nano' se ha adaptado con una capacidad camaleónica a la inesperada participación en el rally Dakar. Lo que empezó con unas charlas informales con su amigo y admirado Carlos Sainz, cristalizó en unas conversaciones más formales con Toyota y al final en la participación en una prueba que él mismo describe como las antípodas de la Fórmula 1.

De las arenas del desierto de Arabia, Alonso sale con un botín de experiencia sin igual. Mejor novato en la categoría de coches del rally más duro del mundo, ocho etapas entre los diez mejores y uno de los mayores sustos de su vida en forma de espectacular accidente del que salió totalmente indemne. Imágenes que seguirán la estela de Alonso durante muchos años, además de los incontables elogios que ha recibido y recibirá.

"Muy bien, chaval". Con estas palabras paternales felicitaba el eterno Sainz a Alonso en la meta de Qiddiyah, la nueva Babilonia que están construyendo a las afueras de Riyadh. Poco más se puede añadir, ya que la participación del expiloto de Fórmula 1 ha sido muy buena. No hacen falta adornos para describirla: muy bien. Nadie le exigía ganar el Dakar, pero tampoco una etapa y lo rozó en varias jornadas. La participación de Alonso junto a Marc Coma en el raid sólo se puede calificar de exitosa, tanto en cuanto su único objetivo era llegar a la meta entre los 15 mejores y lo ha logrado.

Fernando Alonso volverá al Dakar, como volvió a Le Mans y volvió (y volverá) a Indianápolis. El óvalo más famoso del mundo es su obsesión, especialmente tras el fiasco de su participación en 2019. Como el Cid, que también perdió batallas, Alonso ha aprendido a restañarse las heridas y aprender de los errores, y por eso va a ir a caballo ganador.

Los contactos entre Alonso y Andretti Autosport, el equipo con el que participó en 2017, se han intensificado y todo apunta a que el acuerdo se anunciará en breve. Ir con el hijo del legendario Mario de la mano es garantía, al menos, de que contará con un fuerte respaldo técnico y deportivo detrás, y no será una aventura a verlas venir como ocurrió con McLaren en 2019, en pleno proceso de reconstrucción de su imperio en Fórmula 1. En el mes de mayo, Alonso volverá a tomar la salida de las 500 Millas de Indianápolis y, como el Cid, participará en otra batalla, pese a los que le han matado una y otra vez.

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