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Apartamentos comunes para mayores que liberen vivienda para jóvenes: el novedoso modelo de La Cartuja

El barrio rural está impulsando un proyecto colaborativo para levantar en suelo público unos 30 pisos con espacios y servicios comunes para sus inquilinos.

Recreación del futuro alojamiento colaborativo de La Cartuja Baja.
Recreación del futuro alojamiento colaborativo de La Cartuja Baja.
Heraldo

La Cartuja Baja se ha lanzado a impulsar un novedoso modelo de vivienda colaborativa. Este barrio rural de Zaragoza, de apenas 2.000 habitantes, quiere crear un equipamiento social en suelo público con una treintena de apartamentos para mayores con zonas y servicios comunes. El proyecto persigue un doble objetivo: por un lado, dar a estas personas una solución más allá de las residencias de ancianos al uso; por otro, que las viviendas que dejarían esos vecinos se puedan aprovechar para atraer gente joven al barrio.

La idea es que el Ayuntamiento de Zaragoza ceda una parcela de 5.112 metros cuadrados en una de las áreas de expansión del barrio. Se trata de un desarrollo que aún no se ha ejecutado, por lo que el Consistorio haría una cesión anticipada del terreno por un tiempo determinado a la cooperativa que gestione el proyecto (sin ánimo de lucro). Para iniciar la construcción, los interesados tendrán que hacer una aportación inicial de unos “20.000 o 30.000 euros”, según calcula el alcalde pedáneo, José María Lasaosa. Si alguna de estas personas abandonaran el proyecto (por desinterés o por fallecimiento) y dejaran de vivir allí, recuperarían ese dinero inmediatamente -o sus herederos, en caso de fallecimiento-. 

Estos inquilinos tendrían su apartamento propio, con una cuota mensual mínima de entre 500 y 600 euros que podría superar los 1.000 en caso de que se requieran determinados servicios como la fisioterapia o la limpieza. “En cualquier caso, bastante menos dinero que lo que se abona en una residencia”, señala Lasaosa.

Los apartamentos tendrían servicios comunes como el comedor, la lavandería, la organización de actividades… “La idea es que las personas puedan aplicar allí los conocimientos y experiencias adquiridas en su carrera profesional para que se sientan activos e integrados”, apunta el alcalde de La Cartuja Baja. Se trata de un nuevo modelo de envejecimiento y convivencia, en el que los usuarios pueden darse apoyo y conversación para esquivar la soledad no deseada, y también pueden colaborar en proyectos comunes.

Además, al ser un equipamiento público estaría abierto al barrio para que, por ejemplo, pueda ir a comer quien lo desee, abonando la cantidad correspondiente. “Queremos que la gente que viva allí se implique en la vida activa del barrio, que se generen puestos de trabajo vinculados al equipamiento, que compren sus cosas en nuestros comercios… que sean como una asociación más que participe en la vida de La Cartuja”, apunta el alcalde.

Recreación del futuro alojamiento colaborativo de La Cartuja Baja.
Recreación del futuro alojamiento colaborativo de La Cartuja Baja.
Heraldo

Al ser una iniciativa dirigida a los vecinos del barrio -que se podría abrir al resto de zaragozanos si hay plazas libres-, habría viviendas que quedarían libres en La Cartuja. Por eso, se va a estudiar de qué modo se pueden poner esos pisos a disposición de los jóvenes que quieran ir a vivir a un barrio que tiene carencia de viviendas libres. “Al final serían 28 familias jóvenes que vendrían a La Cartuja, lo que nos vendría muy bien para mantener la guardería, el colegio, los pediatras… Hay que lograr lo antes posible un equilibrio poblacional, porque si no se nos queda un barrio muy envejecido”, apunta Lasaosa.

Aunque está por definir el modelo que se aplica, una posibilidad es la de que esas viviendas que se liberen entren en la bolsa de alquiler social del Ayuntamiento de Zaragoza, con el objetivo de que no se queden vacías. Otra opción es la de poner a los interesados la condición para entrar de que alquilen su vivienda en propiedad a parejas jóvenes. En cualquier caso, y a falta de definir la fórmula exacta, el objetivo es ‘atar’ esos pisos para que no se queden vacíos.

La Cartuja quiere que los pisos que se liberen sirvan para atraer a familias jóvenes al barrio

Este pasado fin de semana la idea se ha presentado en unas jornadas sobre vivienda colaborativa que ha organizado el propio barrio rural, que se desarrolló con el apoyo de La Replazeta, una entidad especializada en vivienda colaborativa que está participando en el proyecto de La Cartuja. Por este barrio rural pasaron personas de Barcelona, Madrid y Cantabria para contar sus experiencias, algunas de las cuales ya son una realidad y otras son un proyecto.

También participó en las jornadas el concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, que destacó la importancia de este tipo de proyectos y la necesidad de adaptar la normativa para que sea más fácil ponerlos en marcha. Serrano anunció que el Ayuntamiento de Zaragoza apoya la iniciativa de La Cartuja y confía en que “más pronto que tarde”, el Consistorio pueda disponer del suelo donde se ha proyectado y cederlo al barrio para poder comenzar la tramitación.

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