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La ciudad desacelera al ritmo de las chicanes

Las calzadas con trazado sinuoso permiten reducir la velocidad del tráfico rodado y la siniestralidad vial. El Ayuntamiento las instala en Félix Latassa, Osa Mayor o Predicadores tras su reforma integral.

Chicanes en la calle de Domingo Miral, una de las primeras en probar el sistema.
Chicanes en la calle de Domingo Miral, una de las primeras en probar el sistema.
Eduardo Ramírez

Cuatro años después de la instalación de las primeras chicanes en las calles de Zaragoza, el Ayuntamiento está apostando de forma decidida por su implantación en la ciudad como fórmula para reducir la velocidad del tráfico rodado y la siniestralidad vial. Lo que comenzó como una prueba piloto en Pedro Cerbuna, Domingo Miral o Antonio Leyva se ha consolidado tras lograr buenos resultados, según aseguran desde el Consistorio, que ha incluido estos trazados sinuosos en buena parte de las reformas de vías que están ahora en marcha, como Félix Latassa, Osa Mayor, Predicadores y Santiago Lapuente.

Las chicanes responden al esfuerzo de las instituciones por reducir la siniestralidad en entornos urbanos, en especial, los atropellos y los choques derivados del exceso de velocidad. Para ello, tanto el Ministerio de Fomento como la DGT proponen un catálogo de soluciones a poner en práctica y que cada ciudad ha adoptado a su manera. Por ejemplo, una de las soluciones es la instalación de badenes o resaltes sobre el asfalto, una fórmula que no se aplica en Zaragoza por su impopularidad entre los conductores.

Recreación de la reforma de la calle de Félix Latassa.
Recreación de la reforma de la calle de Félix Latassa.
Ayuntamiento de Zaragoza

En cambio, sí se apuesta a orillas del Ebro por el estrechamiento de la calzada, que invita a los conductores a levantar el pie del acelerador de forma instintiva, o por las chicanes, que por su trazado sinuoso obligan a reducir la velocidad y a aumentar la atención sobre la vía para acometer las curvas en zigzag. La primera calle zaragozana en la que se probó el sistema fue la de Lagos de Millares, junto al campo del Atlético Escalerillas del barrio Oliver, en 2018. Poco después se sumaron las de Pedro Cerbuna y Domingo Miral, en Universidad.

Bolardos y pintura

En estos casos, las chicanes se delimitaron mediante pintura en el suelo y con la ayuda de bolardos que obligan a los vehículos a describir un trazado sinuoso. En cambio, para implantarlas en Antonio Leyva, el entonces gobierno de ZEC utilizó bloques de hormigón y pinturas de colores que desataron la polémica. Finalmente, PP-Cs revertió la intervención y utilizó sistemas más tradicionales.

En el pasado, el área de Movilidad también ha llevado esta propuesta a la calle de las Cortes y a la de África, y ahora la aplicará en, al menos, otras cuatro, aprovechando los trabajos de remodelación que están sufriendo. Así ocurre con Félix Latassa, en obras desde el 1 de marzo y cuyo trazado pasará a ser sinuoso, con un línea de aparcamientos y aceras más anchas.

De igual modo se acometen chicanes en las reformas de Predicadores, Osa Mayor y Santiago Lapuente, esta última ya inaugurada. En los tres casos el Ayuntamiento ha optado, además, por elevar la calzada a cota cero y por estrechar el espacio de paso de los vehículos, para acentuar la pacificación del tráfico y la reducción de la velocidad.

Desde el área de Infraestructuras, en colaboración con la de Movilidad, defienden estas medidas de pacificación, que en ocasiones se acompañan, en los casos de cota cero, con la elevación de los pasos de peatones "para obligar a los coches a frenar y garantizar la continuidad de la plataforma". Así se aplicará en la reforma de Predicadores, donde además, el trazado sinuoso se aprovecha para ubicar las partes anchas de la acera que generan las curvas frente a edificios municipales y equipamientos.

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