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Obligados a dar clase en el pasillo al hundirse el cuarto de calderas

Nueve estudiantes de quinto y sexto de primaria siguen dando clase en un porche entre aulas a la espera de las obras comprometidas por la DGA, que siguen en proceso de licitación.

Los menores, en el pasillo en el que dan clase tras el hundimiento del cuarto de calderas
Los menores, en el pasillo en el que dan clase tras el hundimiento del cuarto de calderas
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Que una maestra mande al pasillo a uno de sus alumnos suele ser sinónimo de castigo pero en Paniza, los nueve estudiantes de quinto y sexto de primaria ven este espacio no como un escarmiento sino como una medida de precaución por parte del cuerpo docente. Es la decisión que han tomado en la escuela de esta localidad del Campo de Cariñena, integrada en el Colegio Rural Agrupado La Cepa, ante el hundimiento del cuarto de calderas, anexo al aula de esos dos cursos, y la falta de avances en las obras para solucionarlo.

Durante la primera jornada lectiva de este curso, tanto los escolares como los padres, los profesores, el equipo directivo y algunos vecinos se sumaron a una protesta para instar al Departamento de Educación a empezar los trabajos de mejora previstos, pero más de dos semanas después, la situación sigue estancada. Desde la Consejería que dirige Felipe Faci indican que el proceso de licitación sigue su curso y aseguran que "la obra se iniciará este año".

Además de la demolición del cuarto de la caldera y la sustitución de este elemento por uno nuevo, el proyecto contempla una nueva sala, nuevos aseos y acabar la conexión entre los cuatro edificios para evitar que los alumnos tengan que salir al patio. En total, el desembolso es de 200.000 euros, y Educación sostiene que se ha reunido todo en el mismo procedimiento para que no se demorase más.

Desde la Asociación de Madres y Padres insisten en que esta situación no se puede prolongar más. "Cada día nos acercamos más al momento de encender la calefacción y vemos que no va a estar disponible, no solo para los nueve que están en el pasillo sino para los 45. Los de quinto y sexto los hemos podido realojar, ¿pero qué vamos a hacer con todos en unas semanas?", se pregunta Laura Vitaller, responsable del ampa.

"El pasillo no es un sitio para dar clase. No tienen intimidad ni pizarra ni los medios informáticos, por lo que pierden tiempo. No es el lugar adecuado", insiste esta madre. Vitaller sigue lamentándose porque "el proyecto tiene presupuesto desde mayo, ya está hasta la reserva de crédito y ha pasado el verano sin poder aprovecharlo para las obras".

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