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La DGT detecta una caída de 51% del tráfico de la N-II tras la liberalización de la autopista

El accidente mortal del jueves en La Almolda, en el que perdió la vida un camionero y otra resultó herida grave, constata que, pese a perder volumen de vehículos, el viejo trazado sin desdoblar sigue siendo peligroso.

La cabina del camión cisterna implicado en la colisión quedó totalmente deformada.
La cabina del camión cisterna implicado en la colisión quedó totalmente deformada.
José Miguel Marco

El choque frontal que este jueves costó la vida a un transportista en el tramo sin desdoblar de la N-II que discurre por La Almolda confirma que la reciente liberalización de la autopista de Barcelona (AP-2) no acabará definitivamente con la siniestralidad del viejo trazado. Porque aunque un gran número de conductores ha dejado de usarlo, otros muchos se siguen viendo obligados a circular por un asfalto maltrecho y salpicado de trampas en forma de curvas y desniveles. Y será así mientras no se ejecuten nuevos accesos y salidas a la AP-2, ya que los actuales son escasos y solo son útiles para aquellos usuarios que hacen largos recorridos.

Según informó la Guardia Civil de Tráfico, el siniestro de ayer se registró cerca de las 11.30 a la altura del kilómetro 367. Por causas que ahora se investigan, un camión cisterna y un tráiler chocaron de frente con el resultado de un conductor fallecido y otra grave. Esta última fue una mujer    a que evacuaron de urgencia en un helicóptero del 112 al Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

Detrás de uno de los vehículos articulados circulaba un turismo    que también se vio implicado en el siniestro, al no poder frenar a tiempo e impactar con la trasera de uno de los camiones. Los Bomberos de la Diputación de Zaragoza, que se trasladaron al lugar del accidente para rescatar a la transportista que había quedado atrapada en su cabina, explicaron que los dos ocupantes del coche sufrieron heridas leves. Sin embargo, parece que salieron por su propio pie y desde la Comandancia de Zaragoza los calificaron de ilesos.

Tras el violento impacto, el camión cisterna quedó en medio de la calzada, lo que afectó durante unas horas a la circulación.Con el de ayer, son ya tres las vidas que se ha cobrado el tramo aragonés de la N-II en lo que va de año.

El tráfico se reduce a la mitad

El lamentable accidente mortal registrado ayer en La Almolda no puede empañar el alivio que ha supuesto la liberalización de la AP-2 entre Zaragoza y El Vendrell, al permitir trasvasar miles de vehículos desde la vieja y siniestra N-II a una vía moderna y de gran capacidad. El levantamiento de las barreras se produjo el pasado 1 de septiembre y la Dirección General de Tráfico (DGT) no maneja todavía datos precisos, puesto que la autopista no contaba con equipos de medición de aforos y solo manejaba los que le reportaba el paso de vehículos por los peajes. Sin embargo, las cifras que arroja un primer estudio provisional al que ha tenido acceso HERALDO confirman la buena acogida que ha tenido la liberalización de la AP-2 entre los usuarios.

Los técnicos del centro de gestión de la DGT en Zaragoza querían conocer hasta qué punto la N-II ha perdido vehículos, por lo que instalaron un equipo de medición a la altura del kilómetro 362, en el término municipal de Pina de Ebro. El aparato estuvo recogiendo datos durante los primeros diez días de septiembre y los resultados se han comparado con los obtenidos en ese mismo   lugar y durante esos mismos días en 2019, año previo a la pandemia.

Según el estudio preliminar, entre los pasados 1 y 10 de septiembre circularon por el carril en dirección de la N-II en dirección Barcelona 19.582 vehículos, ligeros y pesados. Durante el mismo periodo de 2019 lo hicieron 40.147, lo que representa una caída del 51% del volumen de tráfico. Los camiones han descendido de 20.940 a 10.730, es decir, un 48,75%. Y los turismos han pasado de 19.207 a 8.852, lo que supone una pérdida del 53,9%.

Se trata de cifras muy provisionales, ya que se ha medido la circulación de un único carril, pero permiten mesurar de forma aproximada el tremendo impacto que ha tenido hacer gratuita la autopista AP-2. Por lo tanto, habrá que esperar a equipar la AP-2 con nuevos aparatos de medición de aforos para precisar los datos.

Lo que demuestra el siniestro de ayer es que, aún soportando menos circulación, la N-II sigue siendo una vía peligrosa por la que conviene circular extremando la precaución.

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