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Zaragoza licita el contrato de limpieza por 743 millones para los próximos diez años

La adjudicataria deberá reforzar el servicio, usar vehículos no contaminantes y extender el contenedor marrón de restos orgánicos a toda la ciudad.

Operarios del servicio de limpieza de Zaragoza, una de las contratas que está caducada
Operarios del servicio de limpieza de Zaragoza, contrata caducada desde 2020
Guillermo Mestre

743 millones por los próximos diez años. Ese es el importe de salida que ha fijado el Ayuntamiento de Zaragoza para licitar el megacontrato de limpieza urbana y recogida de basuras de la ciudad, caducado desde el pasado mes de noviembre. El gobierno PP-Cs ha aprobado este viernes los pliegos de condiciones con la intención de cerrar la adjudicación a final de año.

La gran novedad, como ya se había anunciado, será la incorporación en toda la ciudad del quinto contenedor, el marrón, que servirá para separar la basura orgánica del resto. Pero además, se reforzarán servicios en verano y fines de semana, habrá programas especiales para atender problemas específicos (zonas de botellón, mascotas, desbordamientos...), se incorporarán vehículos eléctricos y de gas y se pondrán en marcha sistemas de control, quejas o avisos.

Son las líneas maestras de un contrato -el segundo de mayor cuantía de Zaragoza, solo superado por el del transporte público- que subrogará a la plantilla actual y que no prevé la división por lotes. Según ha destacado la portavoz del gobierno, María Navarro, se trata de un servicio “clave para la calidad de vida de los ciudadanos”, por lo que los pliegos “se han trabajado en conciencia”.

La adjudicataria deberá acometer el reto de implantar en todos los barrios de la capital la recogida selectiva de residuos orgánicos tal y como exige la Unión Europea. En el Casco Histórico y en la zona de contenedores soterrados se pondrá en marcha el sistema de ‘quita y pon’: los operarios instalarán depósitos temporales (entre cuatro y seis horas) cada día para arrojar la basura y los retirarán una vez pasado ese lapso de tiempo. Es un sistema más laborioso, según reconocen fuentes municipales, pero que servirá para paliar la falta de espacio en las vías más estrechas.

En el resto de la ciudad se instalará el quinto contenedor. Los vecinos depositarán este tipo de basura, que luego será convertida en compost para el tratamiento de los parques y zonas verdes de la ciudad. Es decir, se extrapolará la prueba piloto que se puso en marcha con éxito en 2018 en el barrio del Actur. Además, se duplicarán los equipos de recogida de grandes productores de orgánica.

En el caso del quinto contenedor, y para evitar que se arrojen residuos impropios, se plantea regular su apertura con algún tipo de cerradura electrónica, de tal forma que se pueda abrir, cuando la implantación tecnológica lo permita, mediante la tarjeta ciudadana o el propio teléfono móvil.

Precisamente la renovación y modernización de los contenedores es una de las grandes apuestas del Consistorio. A partir de ahora serán más bajos para facilitar su uso y reducir el impacto visual que generan en las calles. Además, incorporarán nuevas tecnologías que permitirán conocer en todo momento su capacidad, si han volcado o si están en llamas.

Además, el nuevo contrato contempla la adquisición más de contenedores de carga lateral para, entre otras mejoras, sustituir los iglús del cristal para evitar el ruido que generan en su descarga vertical. Los depósitos de resto serán 3.850, los de envases ligeros 2.100 frente a los 2.000 actuales, los de papel pasarán de 1.800 a 2.100 y los de vidrio de 1.780 a 2.100. Además, aumentarán casi un 40% los contenedores de 1.000 litros pasando de 1.079 a 1.400, se adquirirán 5.000 contenedores de 240 litros y 600 contenedores de 120 litros. El 76% de las papeleras se renovarán (hay más de 9.200) y está previsto instalar 15 nuevas papeleras compactadoras inteligentes que funcionarán con energía solar.

Desde el actual equipo de gobierno han destacado asimismo que con la nueva contrata se recuperarán los servicios que se vieron afectados por los recortes en 2012: se reforzarán los servicios en verano o en fines de semana, habrá programas intensivos de limpieza en distritos y barrios rurales, que se pondrán en marcha dos veces al año, y se activarán acciones de repaso para resolver problemas con contenedores desbordados. Habrá un nuevo servicio denominado ‘plan frente a pandemias’ y otro de recogida de voluminosos dirigido a la inserción social. También se incluye la recogida de aceite domiciliario usado.

Finalmente, las ofertas que presenten las empresas deberán contemplar la incorporación de vehículos eléctricos o de gas (con 57 puntos de recarga para eléctricos y la construcción de una instalación de suministro de GNC) que medirán la huella de carbono y generarán menos ruidos a la hora de recoger la basura de los contenedores, especialmente en el caso del vidrio. El número de camiones recolectores contemplados pasa de 56 a 64 (casi un 15% más), los vehículos lavacontenedores pasarán de 6 a 8 (un 33% más), las barredoras en calzada crecen de 11 a 17 vehículos y las barredoras de aceras pasarán de 29 vehículos en la actualidad a 37 unidades.

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