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La voz de alarma del comercio: "Si salimos de la pandemia y empezamos con los robos, apaga y vámonos"

Los hurtos en los establecimientos comerciales vuelven a coger fuerza tras el 'impás' de las restricciones de la covid. En un contexto de crisis, su efecto en la economía del negocio es aún mayor.

Sandra Sanz, propietaria de una cafetería-panadería que sufrió recientemente un robo a punta de cuchillo.
Sandra Sanz, propietaria de una cafetería-panadería que sufrió recientemente un robo a punta de cuchillo.
Guillermo Mestre

“Llevo diez años aquí y nunca había vivido lo que ha pasado en el último mes y medio”. Lo cuenta Sandra Sanz, comerciante de la calle Delicias de Zaragoza. Allí han emprendido una campaña para reclamar una mayor presencia policial ante el aumento de robos sufridos en las últimas semanas. El último, este mismo martes en un supermercado, justo el día que Sanz -vicepresidenta de la asociación de comerciantes de esta calle-, tenía una reunión con la Policía Nacional por este asunto. Ya había tenido otras con el Ayuntamiento de Zaragoza (con la concejal Patricia Cavero), con la junta de distrito y con la Policía Local, para que la presencia de los agentes al menos tenga un efecto disuasorio entre los ladrones. Estos contactos han dado sus frutos, ya que en los últimos días se ha dotado de más efectivos a la zona.

En unos tiempos más complicados que nunca para estos negocios, los robos suponen un extra de pérdidas difícil de soportar. Se trata de un goteo constante. En abril, una mujer ingresó en prisión tras cometer diez robos en comercios en 15 días; en mayo, un hombre fue detenido tras ‘limpiar’ la caja de seis tiendas de frutos secos y dos gasolineras. Según el balance de criminalidad del primer trimestre del año del Ministerio del Interior, los robos en Zaragoza aumentaron -pese a la pandemia- un 1,3% en viviendas y comercios, en un contexto de bajada general de casi el 30% en el resto del país.

El informe de 2020 de Unespa, la Unión Española de Entidades Aseguradoras, dice que los comercios de la provincia de Zaragoza tienen un 33% más de probabilidades de sufrir un robo que el conjunto de España, mientras que en las de Teruel y Huesca tienen un 27% y un 29% menos, respectivamente. Este mismo informe, en su edición de 2019, calculaba que cada 11 horas, 30 minutos y 40 segundos se producía un robo en un comercio de Zaragoza.

Paradójicamente, la pandemia ha permitido aumentar algo el control de acceso en los establecimientos por cuestiones de higiene, lo que ha podido hacer que aumente la sensación de seguridad. “Ha habido que revisar si los clientes entraban con mascarilla y se ponían gel hidroalcohólico, y también se han reducido aforos y se ha evitado que entren en tropel”, señala Juan Antonio Pueyo, presidente de la Federación de Empresarios del Comercio y Servicios de Zaragoza (Ecos).

Desde la Policía Nacional señalan que la pandemia redujo estos delitos -la mayoría de los establecimientos directamente estaban cerrados-, pero que ahora “se ha vuelto a la normalidad”. Algunos ladrones aprovechan los momentos de cierre para entrar valiéndose de “objetos contundentes”, por lo que el cuerpo recomienda que “se extremen las precauciones”. Para ello, el plan Comercio Seguro de la Policía Nacional da consejos comercio por comercio para mejorar la seguridad.

Habitualmente, se calcula que los robos suponen un promedio del 3% de la facturación, una cantidad sustraída “a partes iguales” entre los clientes y el propio personal del establecimiento u otros profesionales con los que tienen relación. Pueyo señala que hay sectores más afectados como “los negocios de últimas tecnologías, electrodomésticos o perfumerías”, donde puede haber incluso “robos a la carta”. El impacto de los hurtos en la economía del sector es alto, tanto por las pérdidas directas como por el dinero que se invierte en sistemas de seguridad para tratar de evitarlos. “Ese 3% de pérdidas puede ser incluso el margen comercial neto de una empresa, con lo que puede descuadrar el resultado a final de año”, señala el presidente de Ecos.

Al margen de las cifras de robos durante la pandemia, Pueyo advierte de lo que puede venir a partir de ahora: “Mucho nos tememos que la tremenda crisis económica que vamos a vivir por la bajada de rentas que ha provocado esta crisis va a hacer que se incrementen los hurtos”.

De vuelta a la calle Delicias, Sandra Sanz coincide en que “si salimos de la pandemia y empezamos con robos, atracos y hurtos, apaga y vámonos”. “No lo podemos permitir y no lo vamos a permitir”, advierte. Ella misma sufrió uno en su cafetería-panadería Gramier, cuando un atracador amenazó a una empleada a punta de cuchillo y se llevó lo poco que había en la caja. “Vio cuándo salía yo de la tienda, nos tenía vigilados”, señala.

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