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Nace un cocodrilo del Nilo en Zaragoza, el décimo que ve la luz a orillas del Ebro

Después de 95 días de incubación, de una decena de huevos -la mayoría de ellos infértiles- tan solo ha salido uno adelante. Hasta la fecha han nacido diez ejemplares de esta especie en el Acuario de Zaragoza.

El cocodrilo del Nilo recién nacido en Zaragoza.
El cocodrilo del Nilo recién nacido en Zaragoza.
Camino Ivars

El 14 de septiembre de 2016, hace casi cinco años, HERALDO se hacía eco de un hecho histórico: el nacimiento de cinco cocodrilos del Nilo a orillas del Ebro. Un hito para el equipo de biólogos del Acuario de Zaragoza en el que fueron testigos de la puesta de un total de 15 huevos y un acontecimiento que se producía -en cautividad- por primera vez en 30 años en España.

Dos años después, el 13 de noviembre de 2018, repetían la proeza con el nacimiento de dos nuevos ejemplares. Aunque sus hermanos mayores se encuentran en acuarios de Málaga y Sevilla, donde tienen centros para la cría de juveniles de este tipo de especies, actualmente uno de ellos, un macho de dos años y medio y unos 80 centímetros, permanece todavía en el centro a espera de ser enviado a un nuevo hogar.

Tras 95 días de incubación, de una decena de huevos -la mayoría de ellos infértiles- tan solo ha salido uno adelante.

Algo que podría ocurrir muy pronto, pues en la instalación que hoy se encuentra, justo frente a sus padres; pronto se instalará un nuevo inquilino: el cocodrilo del Nilo recién nacido en el Acuario zaragozano.

Llegó al mundo el pasado domingo, 13 de junio, tras 95 días de incubación y tan solo cuatro días antes del Día Mundial de los Cocodrilos. Fue una puesta de 18 huevos en un nido que preparó la hembra -la primera vez la puesta la realizó directamente en el agua-, sin embargo, la gran mayoría se rompieron o resultaron ser infértiles. “Para nosotros ha sido muy emocionante porque, por primera vez, hemos grabado el preciso momento en el que la cría rompió el cascarón y logró salir del huevo”, afirma Carlos Vicente, conservador del Acuario de Zaragoza.

Carlos Vicente, conservador del Acuario de Zaragoza, con el "bebé" cocodrilo del Nilo.
Carlos Vicente, conservador del Acuario de Zaragoza, con el "bebé" cocodrilo del Nilo.
Camino Ivars

Se trata de un hecho muy significativo, además, por dos motivos. El primero porque la cría de esta especie en cautividad no es nada sencilla. Es decir, significa que se trata de una pareja perfectamente compatible y que las condiciones -tanto físicas como espaciales- son las adecuadas. Pero, sobre todo, implica que la pandemia no ha afectado al desarrollo de la vida en este espacio. “Creo que lo ha pasado peor el personal que los animales, que han seguido como si nada, algo que nos ha permitido comprobar que las visitas y la interacción con la gente no suponen un hecho estresante par ellos”, afirma.

En estos momentos aguarda en la sala de cuarentena a que, en una semana, pueda subir al Acuario. Mientras llega este momento, su manipulación ha de hacerse con sumo cuidado pues, en su abdomen, tiene una apertura con la que se conectaba al saco vitelino por una especie de cordón parecido al umbilical de los seres humanos. “Estamos esperando a que absorba todos los nutrientes y cierre la herida. En unos días empezaremos a darle de comer”, añade. Otro dato: La dieta consistirá en pequeños trocitos de pescado e insectos.

Además, la forma de la instalación -panorámica- ha permitido al equipo del centro seguir el proceso completo, desde que en el mes de octubre -en plena segunda ola de la pandemia- comenzara la fase de cortejo. En mayo comienza la fase de cópula, seguida del montaje del nido y la posterior puesta, en la cual estas especies pueden llegar a poner hasta 60 huevos.

Sexar cocodrilos

Otro dato curioso tiene que ver con el sexo de los cocodrilos pues este depende directamente de la temperatura de incubación de los huevos. Así como la primera vez fueron siete hembras -debido a que se aplicó una temperatura de incubación más baja-, tanto en la segunda ocasión como en la última han optado por una temperatura intermedia. Es decir, para conocer si el ejemplar es hembra o macho habrá que esperar más de dos años. “Su aparato reproductor es interno por lo que habrá que esperar a que sea lo suficientemente grande para que podamos realizar las pruebas pertinentes”; afirma el conservador.

Más curiosidades. Los cocodrilos del Nilo tienen cuidados parentales, es decir, la hembra no solo monta el nido, sino que lo vigila de depredadores y cuida de sus crías hasta que están listas para enfrentarse al mundo por sí mismas.

La pareja de Cocodrilos del Nilo adultos sigue siendo uno de los grandes reclamos del Acuario de Zaragoza. Nacidos en una granja de Francia hace 25 años, llegaron a la capital aragonesa en 2012. Él tiene una envergadura de casi 4 metros y 300 kilos, mientras que la hembra supera los 2,70. ¿Otro dato? “Son verdaderamente inteligentes”, destaca Vicente.

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