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El sorprendente mundo de las mascotas exóticas: tarántulas a 20 euros, serpientes a 100

Cada vez hay más demanda de animales de compañía 'diferentes'. Se puede tener cualquiera siempre que se cumpla la normativa sobre fauna invasora y la que regula el comercio de especies amenazadas, pero las infracciones son frecuentes.

MASCOTAS / 11/01/06 / FOTO : OLIVER DUCH Duch3077.jpg
La pitón real, una de las serpientes más utilizadas como mascota, fue incluida en marzo en el catálogo español de especies invasoras. Esto significa que está prohibida la posesión, la venta y el transporte de ejemplares vivos, aunque quienes ya tengan uno pueden regulizarlo presentándolo al Gobierno de Aragón.
Oliver Duch

Si alguien se asomó este viernes a un conocido portal de anuncios 'on line' con el objetivo de comprar un animal exótico pudo encontrar, solo en la provincia de Zaragoza, una boa Nicaragua que se vendía por 100 euros, dos pitones reales (una regalada y la otra a 40 euros), una pitón reticular también por 100 euros y una serpiente del maíz a 69 euros.

Para quien buscase otro tipo de reptiles y dispusiese de mayor presupuesto se ofrecían dos varanos acanthurus con su terrario incluido por 450 euros aclarando que tienen 3 años, están acostumbrados “a las manos” y comen “vivo y muerto”. Y si el comprador se decantaba por un ave y no le importaba gastar todavía más dinero podía adquirir un loro yaco gris de 9 años que “habla mucho y responde al nombre de Curro”. Se vendía por 900 euros con la jaula incluida porque su anterior dueño falleció y el actual no puede atenderlo “convenientemente”.

Son solo algunos ejemplos de anuncios publicados desde municipios zaragozanos, pero si al comprador no le importaba que su nuevo animal de compañía le llegara desde otros puntos de España el catálogo de posibles mascotas se ampliaba notablemente. Siguiendo con los reptiles, se ofrecían caimanes “pequeños” por 180 euros, una falsa víbora de China a 155 euros y camaleones a un amplio rango de precios: desde los 10 hasta los 225 euros. Si por el contrario se prefería un arácnido, se podía adquirir una tarántula por 20 euros; y si la opción era un animal más tierno tipo el cerdo vietnamita estaba a la venta por 30 euros.

Todavía hay mucha gente que no se fía a comprar por internet, por eso la alternativa era pasarse por una tienda de animales exóticos. Mirando las redes sociales de una de las más conocidas de Zaragoza puede verse que solo en ese establecimiento se exponen o se han expuesto mascotas como el tiburón bambú, la falsa serpiente coral, el dragón barbudo (o pogona), la rana pacman o incluso gusanos de seda y una colonia de hormigas (además de tarántulas, escorpiones, jerbos, agapornis...).

Como puede verse con este rápido barrido hecho en una sola tarde, el mundo de los animales de compañía es cada vez más variado. Los gatos, y sobre todo los perros, siguen siendo amplia mayoría. Pero la demanda de animales exóticos no para de crecer. Y para tenerlos de forma legal basta con cumplir dos normativas: la que intenta controlar la expansión de las especies invasoras y la que regula el comercio internacional de especies amenazadas.

No todas las especies exóticas son invasoras

“No todas las especies exóticas son invasoras. Solo aquellas que, si se introducen en un ecosistema, suponen una amenaza para las especies autóctonas por su capacidad de invasión o por el riesgo de contaminación genética”, recuerdan fuentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza.

El cerdo vietnamita (en la imagen, un ejemplar capturado hace dos semanas en Mora de Rubielos) también acaba de ser incluido en el catálogo de especies invasoras, lo que conlleva las mismas prohibiciones que para la pitón real.
El cerdo vietnamita (en la imagen, un ejemplar capturado hace dos semanas en Mora de Rubielos) también acaba de ser incluido en el catálogo de especies invasoras, lo que conlleva las mismas prohibiciones que para la pitón real.
AAPNA

No obstante, como los animales y las plantas que sí son invasores suponen uno de los mayores peligros para la conservación de la biodiversidad, en el año 2013 el Gobierno central aprobó un catálogo español de especies exóticas invasoras que actualmente está compuesto por 82 especies de hongos y plantas y más de 110 especies animales.

La inclusión de cualquier especie en ese catálogo conlleva la prohibición de tener, transportar o vender ejemplares vivos de esos animales. No obstante, la legislación preveía que aquellos que poseyeran uno en el momento de entrar en vigor esa prohibición pudieran quedarse con él siempre y cuando regularizaran su situación presentándolo ante los departamentos de medio ambiente de las comunidades autónomas.

En el caso de las últimas especies incorporadas al catálogo (la pitón real, el cerdo vietnamita, la tortuga de la península y el varano de la sabana), el plazo para legalizar los ejemplares que ya se tengan en propiedad acaba el 1 de enero de 2022.

Animales escapados o liberados, ventas no permitidas

¿Significa esto que las especies exóticas invasoras están controladas? Evidentemente, no, y la prueba es que en el último mes en Aragón han aparecido dos pitones reales, un cerdo vietnamita y una tortuga mordedora que fueron liberados intencionadamente o que se escaparon sin que su dueño avisase a las autoridades. Este último reptil no está en el catálogo, pero además de amenazar a las tortugas y a otros animales autóctonos también es un peligro para el hombre por su potente mordedura.

El pescador burgolés David Martínez Álvarez, con la tortuga que atrapó hace un año en la presa de Pina.
El pescador David Martínez Álvarez, con la tortuga mordedora que atrapó hace un año en la presa de Pina. Se trata de un animal que no solo amenaza las tortugas y otras especies autóctonas, sino que también es peligroso para el hombre por su potente mordedura.
David Martínez Álvarez

Otra demostración de que la legislación se suele incumplir es la venta (o la cesión gratuita) a través de internet de animales incluidos en el catálogo de especies invasoras, como por ejemplo las pitones reales ya mencionadas que este viernes se anunciaban desde al menos dos puntos de la provincia de Zaragoza.

En este sentido, los agentes de protección de la naturaleza (APN) del Gobierno de Aragón y el Seprona de la Guardia Civil recuerdan que el Código Penal establece que quien introduzca especies de flora o fauna no autóctona (sean o no invasoras) “de modo que perjudique el equilibrio biológico contraviniendo las leyes o disposiciones de carácter general” cometerá un delito contra el medio ambiente castigado con penas de entre 4 meses y 2 años de prisión.

Además, la Guardia Civil avisa de que sus agentes suelen rastrear internet en busca de incumplimientos de la legislación sobre especies invasoras. “Hace unos meses localizamos a la propietaria de unos erizos africanos que estaban en venta en una página web”, recuerdan fuentes del Seprona de Zaragoza. “Tras personarnos en su domicilio en Zaragoza comprobamos que no tenía regularizados los animales y que carecía de autorización de núcleo zoológico, de permiso como criadora y de documentación para vender los erizos por internet”. Los ejemplares fueron intervenidos y trasladados al Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre de La Alfranca y la infractora fue denunciada por vía administrativa.

En este sentido, hay que recordar que, además de la legislación sobre invasoras y sobre especies amenazadas, quienes tengan este tipo de animales deben cumplir la normativa sobre salud animal, que es extensiva a cualquier especie independientemente de que sea exótica o no. También deben tener en cuenta la regulación específica sobre el comercio con animales.

La normativa sobre especies amenazadas

En cuanto a la normativa que regula el comercio de especies amenazadas, que se basa en el convenio Cites, un acuerdo internacional suscrito por casi todos los países del mundo, la Guardia Civil explica que en España y en toda la Unión Europea se aplica un reglamento “aún más proteccionista”.

“En el convenio Cites hay tres apéndices, cada cual más restrictivo que el anterior”, señalan desde el Seprona de Zaragoza. “Las especies con el máximo nivel de protección no se pueden tener salvo que se cuente con algún permiso científico o de investigación que no está al alcance de los particulares; los propietarios de animales incluidos en el segundo apéndice tienen que tener los documentos Cites totalmente en regla; y aquellas personas que tengan una especie del apéndice más permisivo también deben acreditar su procedencia, aunque en este caso vale con una factura”.

Erizo europeo (una especie protegida) incautado por el Seprona de la Guardia Civil hace unos meses. Su propietario intentó venderlo y fue imputado por un presunto delito contra la flora y la fauna.
Erizo europeo (una especie protegida) incautado por el Seprona de la Guardia Civil hace unos meses. Su propietario intentó venderlo y fue imputado por un presunto delito contra la flora y la fauna.
Guardia Civil

El Seprona también recuerda que el convenio Cites se aplica tanto a los animales vivos como a los disecados y a los productos hechos a partir de la piel o de cualquier otra parte del cuerpo de esas especies. “Hace unos meses abrimos diligencias penales a una persona que puso a la venta un abrigo de ozelote y otro de guepardo. Aunque aseguraba que eran una herencia, no pudo demostrarlo y le fueron incautados”, explican las mismas fuentes.

Las intervenciones del Seprona por incumplimiento de la normativa sobre especies protegidas son más habituales que las que implican a especies invasoras. Solo en la provincia de Zaragoza en el último año se ha detenido a una persona acusada de un delito contra la flora y la fauna por intentar vender un erizo europeo y se ha imputado ese mismo delito al propietario de un galápago leproso que no tenía la documentación requerida y al dueño de un cocodrilo disecado y  20 piezas de marfil.

Imposible saber cuántos animales exóticos hay en Aragón

Aunque los ejemplares de especies invasoras deben estar regularizados ante la DGA y se permite incluir las mascotas exóticas en el Registro de Animales de Compañía de Aragón (Riaca), la realidad es que es imposible saber cuántos animales de este tipo viven ahora mismo en Aragón.

Por un lado, gran parte de los propietarios de especies invasoras no los han legalizado, por lo que sus mascotas no constan en ningún fichero. Por ejemplo, ninguna de las dos pitones reales aparecidas en el último mes en Caspe portaba el chip que permitiría identificar a su dueño, como tampoco lo llevaba el cerdo vietnamita que fue capturado hace dos semana en Mora de Rubielos.

Por otro, la inscripción en el Registro de Animales de Compañía de Aragón solo es obligatorio para los perros y para aquellos gatos y hurones que vayan a salir al extranjero. De esta forma, entre los más de 289.000 ejemplares que están dados de alta en el Riaca apenas hay 500 animales más o menos exóticos, cifra que para nada refleja el número real de mascotas exóticas presentes en Aragón.

Eso sí, entre los animales registrados en el Riaca hay monos titíes, boas constrictor, pitones reales, nutrias, cerdos vietnamitas, loros, papagayos, un mapache, una lechuza, tortugas, conejos, alpacas y llamas...

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