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¿Qué hace una pareja de castores debajo del puente de Hierro de Zaragoza?

Los ecologistas apuntan que podrían estar de paso, si bien los ejemplares más jóvenes de esta especie son cada vez más frecuentes en el tramo urbano del río Ebro.

Una pareja de castores vista este lunes por la noche en el río Ebro, debajo del puente de Hierro de Zaragoza.
Una pareja de castores vista este lunes por la noche en el río Ebro, debajo del puente de Hierro de Zaragoza.
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Dos castores de considerable tamaño fueron vistos y fotografiados este lunes por la noche debajo del puente de Hierro de la capital aragonesa, una zona en la que, según apuntan los ecologistas, podrían encontrarse "de paso", ya que no es "habitual" que esta especie habite en tramos urbanos de río. 

"Aguas arriba de Zaragoza, en la zona de La Rioja y Navarra, sí que suele haber muchos, pero los animales de este tipo que se ven en Zaragoza, sean nutria o castor, suelen estar de paso. Aquí el tramo urbano de río no tiene condiciones para que pueda haber en él ni castor ni nutria viviendo, porque no hay sotos lo suficientemente importantes", señala Paco Iturbe, representante de Ecologistas en Acción. 

Los ecologistas apuntan que podrían estar de paso, si bien hay opiniones "encontradas" sobre si se trata de una especie autóctona o invasora.

Aunque la presencia de esta pareja en la capital aragonesa pueda resultar sorprendente para muchos, esta no sería la primera vez que los castores "toman" Zaragoza para darse un baño en el Ebro o pasear en busca de comida debajo de sus puentes más céntricos. "Ha habido varias citas de que se pasean por el tramo urbano de río, y ya no es una rareza verlos. El año pasado debajo del puente de Piedra estuvo varios días uno en tierra, que te podías acercar a él durante el día y luego por la noche se iba", recuerda el naturalista Ismael Sanz, que ha estudiado estos animales desde que se soltaron hace quince años de forma ilegal en el Ebro, en los sotos de Alfaro.

Varios lustros después, para este ecologista no cabe duda alguna de que el 'castor fiber' (o castor europeo) es considerado hoy en día una especie autóctona, que desapareció en el Ebro hace 300 años. "Hubiera sido exótica si se tratase del castor americano, pero el castor europeo está ampliamente repartido por Europa. Francia lo tiene en varios ríos y en Europa es un animal protegido, que no se puede cazar y que tiene su catalogación. España lo ha puesto ya en lista, porque estaba en una especie de limbo jurídico", apostilla. 

Según detalla este naturalista, en la actualidad, los únicos tramos del río en los que no se ha detectado la presencia de esta especie es en la parte alta del Ebro (en Cantabria) y en la zona de Cataluña. "La cita más alta de la que se tiene constancia ahora mismo es en Miranda de Ebro, en la provincia de Burgos", indica. 

A su paso por la capital aragonesa, los castores se van moviendo y crean pequeños grupos familiares que van en busca de nuevos territorios, bien en sotos o islas más alejadas en diversos tramos de río, como puede ocurrir en este punto. 

"Los jóvenes -puntualiza Sanz- pasado un año se independizan de los padres y buscan nuevos territorios. Ahora ocurre que como empieza a ser abundante el castor, lo podemos ver ya por la ciudad, porque esos jóvenes se dispersan y buscan tramos nuevos y más tranquilos. De hecho, se están acostumbrando a la presencia humana", añade este experto, que fue de los primeros en fotografiar y grabar a esta especie herbívora en el tramo urbano del río Ebro. 

Un castor, fotografiado en una ribera del Ebro en la provincia de Zaragoza.
Un castor, fotografiado en 2015 en una ribera del Ebro, en la provincia de Zaragoza.
Ismaelnatural

Para quienes busquen disfrutar de su presencia, Sanz advierte de que no es precisamente un animal fácil de ver durante el día. "Suelen ser discretos y se van moviendo en busca de comida. En los tramos urbanos suele estar de paso por falta de bosques naturales y empieza a ser abundante en sotos consolidados como Ranillas y Cantalobos. Cuando el animal se da cuenta de que no tiene hábitat suficiente, se mueve buscando plantas del sotobosque, raíces de aneas, juncos y plantas acuáticas con las que alimentarse. De esta forma, los ejemplares jóvenes que van buscando territorio pasan por la ciudad y cuando ven que no tienen mucha comida tiran aguas arriba o aguas abajo para buscar grandes masas de vegetación en las que asentarse", concluye este experto. 

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