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movilidad urbana

La nueva flota de buses a batería de Zaragoza consumirá tanto como Calatayud

Una inversión de 12 millones de euros adaptará las cocheras de Avanza y traerá la potencia eléctrica necesaria para los 68 vehículos ecológicos que se van a incorporar.

El Ayuntamiento ha decidido instalar pantógrafos invertidos en las cocheras de Avanza. Se enganchan al techo del bus durante la noche
El Ayuntamiento ha decidido instalar pantógrafos invertidos en las cocheras de Avanza. Se enganchan al techo del bus durante la noche
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Doce millones de euros de inversión, veinte megavatios de potencia instalada, diez millones de kW de consumo anual... Las cifras que rodean la adaptación de las cocheras de la concesionaria Avanza para la incorporación de 68 buses eléctricos en los próximos dos años son abrumadoras. Tanto que el Ayuntamiento de Zaragoza calcula que el gasto energético para cargar los vehículos por las noches será similar al de una ciudad del tamaño de Calatayud.

Un consumo, en todo caso, que se compensará con creces con el ahorro en combustibles fósiles, en mantenimiento y, sobre todo, en emisiones de CO2. Según anunció el gobierno PP-Cs esta semana, la incorporación de buses a batería evitará la expulsión a la atmósfera de 1.700 toneladas de dióxido de carbono, lo que supondrá una rebaja del 15% de la contaminación vinculada a la movilidad urbana.

Para ello, eso sí, el Ayuntamiento acometerá una importante obra de acondicionamiento gracias a un acuerdo con Endesa para traer hasta las instalaciones de la carretera de Castellón la potencia energética necesaria. En concreto, se va a conectar una línea de alta tensión desde la subestación eléctrica de Torre Olivera que permitirá cargar hasta 355 buses de forma simultánea por las noches.

Estructura crítica

Será una conexión fundamental para el proyecto y de alto riesgo, ya que cualquier corte en el suministro podría poner en jaque la movilidad de la ciudad. Por ello, "se ejecutará con cuatro conductores, dejando uno en reserva para solventar rápidamente cualquier avería que pudiera producirse (por ejemplo, si un roedor daña el aislamiento de un cable) sin paralizar el servicio", apuntan fuentes municipales.

Además, la ruta que recorrerán los cables hasta Zaragoza no será la más corta, sobre los campos, sino que se desplegará a través de la Z-30 y de la N-212, "de forma que cualquier obra o intervención accidental sea más controlada". Los conductos serán hormigonados para evitar roturas.

Una vez ya en las cocheras, se establecerá una subestación eléctrica con dos transformadores y espacio para un tercero, de nuevo, para garantizar la seguridad del circuito. A partir de ahí, una red de distribución interna de media y baja tensión dará suministro a los puntos de recarga. Tras estudiar varios sistemas, el Ayuntamiento ha apostado por hacerlo a través de pantógrafos invertidos: habrá 37 para los buses de 12 metros, 38 de mayor potencia para los articulados, y uno de carga semirrápida para los casos de emergencia. 

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