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Gastronomía

GASTRONOMÍA

Los otros verdejos, esos que no te llevan al Trópico

La popularización de esta variedad de uva ha ido en detrimento de la calidad de los vinos que se elaboran con ella, pero en algunos establecimientos se puede disfrutar de su autenticidad.

Natalia Martínez y Rubén Martín ofrecen el verdejo Cucú en Amontillado.
Natalia Martínez y Rubén Martín ofrecen el verdejo Cucú en Amontillado.
A. Toquero

La variedad de uva verdejo se dio a conocer no hace demasiados años en la Denominación de Origen Rueda (Valladolid), donde está muy bien aclimatada. Su eclosión se produjo cuando no había muchos vinos blancos en el mercado y empezó a crecer el interés por ellos. Junto a nuestra protagonista hubo un ´boom` de varietales como albariño, chardonnay o viura.

En ese primer momento se la identificó como una variedad de calidad, en plantaciones controladas, pero en poco tiempo creció exponencialmente. A medida que la producción aumentaba, el consumidor lo etiquetaba como un vino “afrutado y fácil de beber”, ideal para el chateo. “Un blanco que esté bueno”. Así solía y suele pedirse. Esta podría ser su carta de presentación.

Mientras eso sucedía, la variedad “franca y amable”, como la definen algunos expertos, se fue estirando y desvirtuando durante la elaboración hasta hacer difícilmente reconocible su esencia. El resultado final es el tipo de verdejo que hoy en día se vende en los lineales de los supermercados a 2  euros la botella, e incluso menos. Y a la hora de tapear en cualquier ciudad de España, lo normal al pedirlo es que responda a ese perfil.

¿Cuáles son sus características? Natalia Martínez y Rubén Martín, propietarios del winebar Amontillado, describen un vino “con notas tropicales y el recuerdo de frutas como melocotón”. “Coges media docena de verdejos de chateo y es imposible diferenciar uno de otro, todos son iguales”, explican.

Este reportaje busca todo lo contrario: descubrir matices de la variedad que remitan a su esencia. En definitiva, proponer unos cuantos sitios donde tomar verdejos de verdad. 

Amontillado
Cucú (cantaba la rana) es un verdejo ecológico de 2019.
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En Amontillado (c/ Hermanos García Mercadal, 5. 976 876 793) ofrecen en la actualidad 49 vinos por copas. Cuando se plantearon incluir una opción de calidad de este varietal recurrieron a Cucú (cantaba la rana), un joven del año fermentado en barricas de 300 litros pero que no ha sido envejecido en ellas. “Tiene un perfil muy floral, con notas cítricas pero sin una elevada acidez”, comentan Natalia y Rubén. La copa la venden a 3,20 euros.

Vinopremier
Rober Parker ha puesto muy buena nota al Nisia Las Suertes de la DO. Rueda.
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En Vinopremier (c/ Zurita, 3. 876 434 293) la oferta se amplía bastante. En esta vinoteca/gastroteca hay hasta siete referencias de verdejo. “Si las probamos –comenta su propietario, Víctor García– en todas vamos a encontrar notas diferenciales”.
​Para él, la joya es Nisia Las Suertes, de Bodegas Ordóñez (22,50 euros, la botella), “elaborado con frutos de un viñedo centenario”. El gurú del mundo del vino Robert Parker lo describió hace un par de años como uno de los mejores verdejos que había probado.

Bar El Fútbol
Manuel Bona, sirviendo el verdejo de Valdecella en el bar El Fútbol.
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En Aragón, esta uva está admitida en la DO. Campo de Borja, donde la trabajan algunas bodegas. Manuel Bona, del bar El Fútbol (avda. de América, 3. 976 385 753), solo vende vinos aragoneses de calidad y en su catálogo ha incluido un verdejo (1,50 euros, la copa), el que más le gusta: Valdecella Blanco, de una pequeña bodega de Valdejalón.
​“La tienen como variedad experimental, así que en la etiqueta no aparece, pero el 90% es verdejo”, comenta. Manuel lo describe como un vino “herbáceo, aromático, con bastante acidez; lo pones en la punta de la lengua y enseguida te ensaliva la boca”. Y remata su explicación con alguna característica más: “Es un vino complejo que huele como los verdejos de manual, a pis de gato, y que pide comer con él ya que es bastante potente”.

Ciriaco Yañez
Ciriaco Yáñez, con el verdejo que elabora en una finca de Logroño.
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El último, el más singular de todos, es el que ofrece Ciriaco Yáñez (2,96 euros, la botella) en su vinatería (c/ Madre Sacramento, 11. 976 214 855). Ciriaco lo ha elaborado en Logroño, en un viñedo medio de siete años. “Mantiene la tipicidad de los aromas de la variedad y tiene un poco más de peso e intensidad que los verdejos ligeros”, comenta. En definitiva, un vino con una buena relación calidad/precio, pero que no atesora la complejidad de los otros.

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