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Vinopremier: vinos por copas y tapas marcados por la pandemia

Víctor García se embarcó en este proyecto al inicio de la crisis sanitaria, se infectó por covid-19, estuvo ingresado varias semanas y acaba de regresar con más ilusión.

Vinopremier acaba de aterrizar en Zaragoza (c/ Jerónimo Zurita, 3. 876 434 293) de la mano de Víctor García, un buen aficionado al mundo del vino que justo al inicio de la pandemia empezó a transformar su pasión en dedicación profesional. "Después de trabajar durante 15 años en La Zaragozana vinculado a la distribución y uno más con el Jamón de Teruel, hace un año, coincidiendo con el inicio de la crisis sanitaria, decidí apostar por lo que más me gustaba", relata.

El momento coincidió con la oportunidad de conocer a los socios de Vinopremier en Madrid y a partir de ahí todo fue rodado. El modelo de negocio más importante de esta marca es el comercio 'online' (www.vinopremier.com), desde donde se puede acceder a más de 2.000 referencias de vinos y otras bebidas.

Sin embargo, este proyecto se asienta sobre otras patas, ya que en un solo local se concentran vinoteca, gastroteca y sala de cata y eventos. Madrid, La Coruña, Ciudad de México y ahora Zaragoza. Estas son las ciudades donde Vinopremier está presente.

"La idea de los dueños no es franquiciar el modelo, pero como encajamos tan bien, la opción de Zaragoza les pareció estupenda", comenta Víctor. La ubicación en la calle Zurita, entre el paseo de la Independencia y la plaza de los Sitios –una de las millas de oro de la hostelería y el ocio– terminó de poner el broche al negocio.

Vinopremier abrió en Zaragoza justo antes de Navidades y su propietario reconoce que "el tirón de esos días fue grande, e incluso en enero se trabajó muy bien". Sin embargo, este tiempo de pandemia le reservaba una sorpresa a Víctor: "Me infecté por covid-19 en enero y el 1 de febrero ingresé en el hospital; no llegué a ir a la uvi porque me pusieron en una sala de alto flujo y respondí bien; solo estuve tres días".

Víctor García ofrece referencias de vinos de toda España, 15 de ellos por copas que cambian cada mes.
Víctor García ofrece referencias de vinos de toda España, 15 de ellos por copas que cambian cada mes.
A. T.

El 18 de febrero recibió el alta. Pasó dos semanas más en casa recuperándose y el 2 de marzo la puerta de Vinopremier volvió a abrirse. Víctor recuerda esos días "como una pesadilla porque el virus me agarró fuerte, pero afortunadamente me he recuperado estupendamente y tras la última revisión no se aprecian secuelas", explica.

"Para mí la pandemia ha sido un detonante, como un despertar alrededor del mundo del vino, y aunque pueda parecer contradictorio montar un negocio en un momento de pausa y ralentización de los mercados, lo cierto es que también lo es de oportunidades", reflexiona.

"Para mí la pandemia ha sido un detonante, como un despertar alrededor del mundo del vino"

Su objetivo es transmitir la pasión por el vino a un consumidor no avezado, "pero que tiene inquietud por conocer más y, sobre todo, propuestas poco comerciales a un precio razonable". Su principal carta de presentación son los alrededor de 15 vinos que ofrece por copas y que cambian todos los meses. "Procuro tener referencias de las principales variedades y denominaciones de origen de España, pero siempre con la idea de encontrar cosas diferentes y no lo que habitualmente se espera, por ejemplo, de un Rioja o un Ribera de Duero".

Con los vinos de Aragón pasa lo mismo. Víctor García tiene garnachas tan especiales como Microscópico, de Bodegas Frontonio, o Axial, de Prados Colección; las elaboraciones artesanales de Luis Oliván en Huesca o los nuevos vinos del Valle del Jiloca. Y en una horquilla de precios razonable, "entre 2,40 y 4,20 euros el más caro, aunque lo siguiente que quiero hacer es ofrecerlos de alta gama por copas".

Otro detalle que se agradece en el momento actual es la sensación de amplitud del establecimiento. Está dividido en dos plantas de más de 150 metros cuadrados, con techos muy altos, mesas bajas, taburetes y hasta un rincón con sofás para una estancia relajada.

Otro aspecto interesante es la posibilidad de degustar tapas y raciones. Casi todas llevan la denominación de alguna variedad de uva. Por ejemplo, el combinado godello tiene mejillones, berberechos, zamburiña, bonito y anchoas, y la tapa garnacha es de carrillera de cerdo ibérico al vino tinto.

De momento, las catas, seminarios y otras actividades alrededor del mundo del vino tendrán que esperar. La evolución de la pandemia que tanto ha cambiado la vida de Víctor García será la que marque el ritmo de estas y otras iniciativas.

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