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negocios en la era covid en los barrios de zaragoza (I) 

Comerciantes de San José: “Siempre somos positivos, si no cerraríamos”

El tejido comercial del barrio zaragozano de San José resiste a la pandemia adaptándose a los cambios, reforzando su presencia en internet y resignándose ante las restricciones.

En Flores Enea, Kária Bolsos, bar Moliner, 7 y joyería Reina, tiendas y otros establecimientos del zaragozano barrio de San José.
En Flores Enea, Kária Bolsos, bar Moliner, 7 y joyería Reina, tiendas y otros establecimientos del zaragozano barrio de San José.
Francisco Jimémez

El comercio de proximidad no pasa por su mejor momento. El confinamiento, las limitaciones de aforo y horarios, y el auge de las compras por internet lo ha tocado, aunque no lo ha hundido. Así lo demuestra el repaso a algunas tiendas y otros negocios del barrio San José de Zaragoza. Su supervivencia depende, en buena medida, de la capacidad de adaptarse a los cambios y de la cercanía con el cliente.

Lo sabe bien María Ascensión Paricio, más conocida como ‘Mari la de los bolsos’, según confiesa ella misma. Mari empezó a coser bolsos en un taller familiar de la calle del Trabajo, artículos que después se comercializaban en una tienda de la avenida de San José, 55. Casi cuatro décadas después, el comercio que Mari regenta, Karía Bolsos, sigue vivo gracias a su relación con los vecinos. “La gente nos ha apoyado porque se ha hecho mucha campaña y nos sentimos valorados”, comenta. A su tienda acude sobre todo gente de mediana edad en busca de bolsos y carteras a buen precio, pero también de conversación. “Tengo clientes que vienen y me cuentan su vida. Hacemos un poco de psicólogos y en estos momentos los veo un poco desmoralizados”, apunta la vendedora.

Mari Paricio regenta una tienda de bolsos y marroquinería que lleva 38 años en el barrio de San José.
Mari Paricio regenta una tienda de bolsos y marroquinería que lleva 38 años en el barrio de San José.
Francisco Jiménez.
“Tengo clientes que vienen y me cuentan su vida. Hacemos un poco de psicólogos y en estos momentos los veo un poco desmoralizados”

Para Paricio, las ventas de navidad se han salvado gracias a la iniciativa ‘Volveremos si tu vuelves’ impulsada por el Ayuntamiento de Zaragoza. Sin embargo, las rebajas no están yendo como le gustaría: “Los picos de ventas coinciden con los momentos en los que la pandemia parece estar más controlada. Ahora hay días en los que vengo por la mañana, cierro por la tarde, y aquí no ha entrado nadie”.

Mari ha cerrado enero con aproximadamente un 30% menos de ventas que en el mismo periodo del año pasado, pero con los mismos gastos fijos. A pesar de ello, no se plantea buscar un alquiler más barato en otra zona. “Creo que la mitad de mis clientes o más siguen viniendo porque estamos en el mismo sitio desde hace 38 años”, señala con la mira puesta en la primavera. “Nos animamos pensando en que llegará el calor, el verano… Y la gente podrá ver cosas nuevas”, dice.

El optimismo es lo que impide a muchos bajar sus persianas para siempre. Para Mari Carmen Calvo y Santiago Bajo, que regentan Joyería Reina (Tenor Fleta, 82), el comerciante es una ‘rara avis’: “Siempre somos positivos y pensamos que va a ir bien. Si no, cerraríamos”, aseguran entre risas. Su escaparate ya marca la aproximación de San Valentín, una fecha clave para las joyerías. “A ver si esto se anima”, comentan. La pandemia ya les arrebató otros momentos importantes para las ventas, como el Día de la Madre, las comuniones o las bodas.

El local lleva medio siglo abierto, por lo que ya se ha convertido en una referencia para los descendientes de quienes compraban allí hace años. “Es un barrio bastante fiel. Creo que últimamente los clientes están agradeciendo mucho el trato personal. Desde que abrimos en mayo, hemos notado que la gente se está concienciando con el pequeño comercio”, considera Calvo.

“San José es un barrio bastante fiel. Creo que últimamente los clientes están agradeciendo mucho el trato personal"

Los comerciantes también apuestan cada vez más por el asociacionismo. Prueba de ello es que la Asociación de Comerciantes San José Barrio Comercial no para de crecer. En estos momentos cuenta con cerca de 170 asociados. De hecho, según la entidad, pocos son los negocios que han cerrado en el barrio en los últimos meses y los que lo han hecho ha sido por jubilación.

“La plataforma nos sirve para tener más visibilidad. La unión hace la fuerza”, afirma Montse Pérez, presidenta del colectivo. Fruto de la crisis, Pérez tuvo que cerrar su propia floristería y pasar a trabajar en Flores Enea junto a Puy Martínez. Ambas dan continuidad a un negocio que abrió sus puertas hace más de 30 años en el Paseo Cuéllar. 

Montse Pérez y Puy Martínez están al frente de Flores Enea en el barrio de San José de Zaragoza.
Montse Pérez y Puy Martínez están al frente de Flores Enea en el barrio de San José
Francisco Jimémez

Sin Semana Santa, ni Fiestas del Pilar, ni Todos los Santos, los encargo de flores se han resentido mucho. Pérdidas que, en cierta manera, se han compensado con la venta de plantas de interior y los envíos a domicilio. “Pasamos más tiempo en casa y queremos tenerla bonita, y también hay gente que no puede visitar a sus amigos pero les manda un ramo”, explica Martínez.

De bar de copas y música en vivo a servir cafés desde primera hora

Renovarse o morir parece ser el lema del Moliner 7, un bar de copas que ha pasado de abrir hasta altas horas de la madrugada a ofrecer café y tapas desde las nueve de la mañana. Un cambio con el que su propietaria, Marta Canelo, no se siente del todo cómoda. “No porque no me guste, sino porque no ha sido una decisión nuestra”, explica. Pese a ello, la gente del barrio sigue apostando por este local en el que antes se ubicaba la Lata de Bombillas. “No podemos estar más agradecidos. Están respondiendo de maravilla”, comenta Canelo sobre su clientela.

Marta Canelo en el interior de su pub musical reconvertido en cafetería, Moliner 7.
Marta Canelo en el interior de su pub musical reconvertido en cafetería, Moliner 7.
Francisco Jimémez
“Cumpliendo las normas, ¿qué daño hace que en mi escenario haya una persona recitando poesía, tocando la guitarra o haciendo un monólogo?"

El proyecto con el que Marta se puso al frente del Moliner 7 en septiembre de 2018 incluía sesiones de música en vivo y ‘open mic’ todas las semanas. “Volveremos a eso, no me cabe la menor duda”, afirma la hostelera, que dice haberse sentido “abandonada” por la administración: “Cumpliendo las normas ¿qué daño hace que en mi escenario haya una persona recitando poesía, tocando la guitarra o haciendo un monólogo?”, se pregunta.

Próximamente, el Moliner 7 también contará con una terraza en la calzada que le permitirá aumentar las mesas que ahora tiene en el exterior. “Tendré la terraza más bonita de todo el barrio”, bromea Marta, que pese a la adversidad continúa atendiendo a sus clientes y amigos con una sonrisa que no se ve, pero que se intuye bajo la mascarilla.

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