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Zaragoza

fauna en zaragoza 

Un hurón albino y una garcilla, entre los últimos animales recuperados por la Unidad Verde en Zaragoza

Hace apenas unos días rescataron a un zorro cuya cabeza había atrapada en una lata de olivas.

El hurón albino y la garcilla bueyera, los dos ejemplares recuperados por la Unidad Verde.
El hurón albino y la garcilla bueyera, los dos ejemplares recuperados por la Unidad Verde.
Unidad Verde

Los agentes de la Unidad Verde del Ayuntamiento de Zaragoza no paran de recuperar especies animales en los últimos días. Así, si hace unos días rescataron a un zorro que se  había quedado atrapado en una lata de olivas, el sábado fue una garcilla bueyera la que consiguieron recuperar, y el domingo un hurón albino. 

Así, la garcilla bueyera la encontró un ciudadano en una acequia y avisó a la Unidad  Verde, que recogió el ejemplar y pudo trasladar al ave al Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre ubicado en el zaragozano barrio de La Alfranca.

 

Al día siguiente, otro ciudadano encontró un hurón albino abandonado en los pinares de Torrero y dio aviso también a la Unidad Verde, cuyos agentes lo trasladaron al Centro de Protección Animal debido a que se trata de una mascota, y además presentaba una herida debido a que cayó en un posible lazo empleado para cazar conejos. 

El hurón albino se caracteriza por el color blanco de su pelo, que pude variar a través de las mudas o de si el animal está esterilizado. Suele pesar de 1 a 2 kilos, puede medir hasta 50 centímetros y llega a la edad adulta a partir del primer año. Debido a que es un animal muy juguetón y sociable y hace sus necesidades siempre en el mismo sitio y puede salir a pasear con un arnés o correa, es apreciado como mascota. Hay que llevarlo al veterinario y vacunarle contra la rabia y el moquillo, como a otros animales de compañía.     La garcilla bueyera es un poco más pequeña que la garza real, de plumaje completamente blanco excepto en el periodo de cría, cuando adquiere tonos anaranjados en el pecho, nuca y dorso. Debe su nombre a la costumbre de posarse en el lomo del ganado (vacas, caballos, ovejas, bueyes) para comerse sus parásitos o aprovechar su paso para cazar saltamontes y otros insectos. También pasea por prados y descampados cazando pequeños animales. Se puede congregar en decenas o centenares, a veces también en núcleos urbanos.

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