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Doce días sin agua en casa: "Tengo que ir al baño al centro comercial o a casa de una amiga"

70 viviendas y un bar de la plaza de Utrillas llevan casi dos semanas cogiendo agua de un grifo de la calle por el incendió que calcinó su garaje y destrozó sus tuberías.

Esmeralda Antas, vecina de la plaza Utrillas, llena una garrafa en el grifo habilitado en la calle.
Esmeralda Antas, vecina de la plaza Utrillas, llena una garrafa en el grifo habilitado en la calle.
Guillermo Mestre

Estar una tarde en casa sin agua no es plato de buen gusto para nadie. La costumbre de levantar el grifo y que salga agua está tan interiorizada que, de repente, un corte del suministro trastoca hasta las rutinas más básicas. 70 vecinos y un bar de la plaza de Utrillas, en el zaragozano barrio de San José, llevan así doce días enteros. La madrugada del día 15 un incendio calcinó su garaje y destrozó las tuberías que pasan por allí. Desde entonces, no tienen agua en casa, y nadie se atreve a decirles cuándo podrán recuperarla.

Un grifo en la calle les sirve de abastecimiento. A él se acercan los vecinos casi de forma constante con garrafas, cubos y cacerolas, que llenan varias veces al día para poder tener algo de agua en casa para beber, fregar los platos, lavar algo de ropa (a mano) y asearse mínimamente. “Caliento el agua en una cacerola y la uso para fregar los platos, más un balde de agua fría para aclararlos y el lavavajillas (apagado) para escurrirlos”, señala Carmen López, una de las vecinas afectadas. Para ducharse hay quien va a casa de algún familiar o amigo, pero “con la covid tampoco es conveniente ir a casa de nadie”, lamenta.

El problema es aún más grave, ya que como las tuberías del garaje están destrozadas, todo lo que se tira por los desagües cae directamente al suelo del aparcamiento. También lo que sale de los váteres, cuando algún vecino los vacía tirando un cubo de agua. Por eso, han pedido a los vecinos que no tiren nada, al menos mientras duren los trabajos de reparación, que comenzaron el martes.

Todo esto supone un grave trastorno para el vecindario. “Esta tarde voy a ducharme a casa de mi hermana. El fin de semana estuve en la de mi hijo. Comemos todo lo que podemos en vasos y platos de plástico, y para hacer aguas mayores voy al Alcampo (Centro Comercial Utrillas) o a casa de alguna amiga”, cuenta Esmeralda Antas, vecina de la plaza.

“Esto es demasiado, estamos desesperados”, señala. Los vecinos reclaman una solución que, de momento, no llega. Durante toda la semana pasada estuvieron pasando por el garaje los peritos de los seguros, ya que entran en juego las compañías aseguradoras de tres comunidades distintas, más la del garaje, más las de los coches afectados… Sin luz, con el garaje calcinado y las aguas fecales inundando el suelo, el trabajo no fue sencillo. Finalmente, este lunes estaba previsto que se hubieran iniciado las obras, pero la insalubridad del espacio obligó a hacer una limpieza previa.

Estado del garaje, donde un incendio calcinó varios vehículos y destrozó las tuberías.
Estado del garaje, donde un incendio calcinó varios vehículos y destrozó las tuberías.
Guillermo Mestre

Aunque la reparación ya ha comenzado, los administradores de fincas no se atreven a decir cuándo terminará. “Es un trabajo complicado, hay que cambiar todas las tuberías a una gran altura y en unas condiciones complicadas”, señalaban los responsabloes de una de las comunidades.

El gastrobar Late, ubicado justo encima de la ‘zona 0’ del incendio, también ha sufrido sus consecuencias. No tiene agua, así que la cafetera tiene que funcionar a base de garrafas de agua y las consumiciones las sirven en vasos y platos de cartón. “La vajilla o cazuelas que tenemos que usar nos las llevamos a casa para lavarlas allí”, cuenta Javier Oliván, su dueño.

Javier Oliván, dueño del Late Gastrobar, sirviendo consumiciones en vasos de cartón.
Javier Oliván, dueño del Late Gastrobar, sirviendo consumiciones en vasos de cartón.
Guillermo Mestre

Además, varias baldosas reventaron por el calor, y las tuberías están totalmente deformadas y obstruidas. Hace dos días empezaron a chorrear los techos y hasta las paredes. “Ese agua que se va acumulando por algún lado tiene que salir”, lamenta el propietario, quien pide a los administradores y a los seguros que se pongan de acuerdo para poder actuar.

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