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Los vecinos señalan más de 30 zonas de botellón y otros "focos covid-19"

Parques y plazas concentran las quejas tanto dentro de Zaragoza como en algunos barrios rurales, donde las peñas despiertan desconfianza.

Botellón en Zaragoza, el pasado mes de mayo.
Botellón en Zaragoza, el pasado mes de mayo.
Guillermo Mestre

El ocio nocturno queda en suspenso hasta nuevo aviso. Una de las medidas más restrictivas aplicadas por el Gobierno de Aragón para atajar el rebrote de casos de coronavirus consiste en impedir que los bares de copas y discotecas abran sus puertas de nuevo. Una decisión que los empresarios del sector no han recibido de buen grado, por entender que se les coloca en una posición de desventaja frente a otros negocios hosteleros con posibilidad de abrir hasta pasada la medianoche y porque ven cómo cada fin de semana se celebran fiestas en pisos y parcelas particulares y botellones en los que no se respetan las distancias de seguridad ni se emplea la mascarilla, que ya es obligatoria en todo el territorio aragonés.

Una queja, esta última, compartida por distintas organizaciones vecinales, que lamentan la falta de civismo de unos pocos y el impacto que pueda tener en la salud de una gran mayoría. El propio Javier Lambán pidió este martes que “sobre todo los jóvenes” tomen conciencia porque “de su responsabilidad personal depende el futuro colectivo de la sociedad”.

Quizá los dos enclaves más visibles del botellón dentro de la ciudad sean la zona del balcón de San Lázaro y junto al puente de Piedra -denunciados esta semana por la asociación Tío Jorge del Arrabal-, a los que las organizados agrupadas en la Unión Vecinal Cesaragusta han sumado una treintena de “focos de covid-19” en los que se celebran este tipo de reuniones sin tener en cuenta las medidas higiénico sanitarias necesarias.

En el centro de la ciudad destacarían las reuniones nocturnas en la plaza de los Sitios, así como en la calle San Blas -junto al consultorio médico-, las zonas de Aguadores y de la calle Pignatelli. En el propio casco histórico, los sábados, entre las 4.00 y las 5.00, se producen “grandes concentraciones de gente junto a la calle Cadena, el Coso y la calle Espartero”, afirman.

Varios puntos del Parque Grande y del Canal Imperial también acogen quedadas juveniles, del mismo modo que la zona del río Huerva junto a Manuel Lasala. Lo mismo estaría ocurriendo en el entorno de las plazas de San Braulio, Santa Cruz y San Felipe, donde ahora mismo las terrazas ocupan importantes espacios.

Pegados al Ebro se están celebrando reuniones de amigos bajo el puente de la Almozara y en la zona cercana a Helios. También en la calle Salinas, entre la calle Cereros y la calle Santa Lucía. En la margen derecha, las proximidades de la discoteca Aura sirven de punto de encuentro juvenil.

La asociación La Huerva pone el foco en las puertas de los bares -una circunstancia que, a priori, dejará de producirse al no poder abrir estos sus puertas-, mientras que los vecinos de Eduardo Ibarra critican los grandes encuentros de patinadores en los porches del auditorio.

En algunos barrios rurales, como La Cartuja Baja o Monzalbarba, se señala a las peñas como los grandes imanes de las reuniones sin distancia social.

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