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La regulación de las piscinas comunitarias hace agua durante la desescalada

Las medidas a aplicar en estas zonas generan confusión porque son de uso privado, ha recordado el Justicia en un informe. Administradores de fincas y propietarios señalan que la mayoría de las comunidades no dispone de personal para controlar aforos y horarios. 

La regulación de las piscinas comunitarias hace agua durante la desescalada
La regulación de las piscinas comunitarias hace agua durante la desescalada
Heraldo

Tras la decisión de que las piscinas municipales permanezcan cerradas hasta el mes de julio, otras de uso deportivo y recreativo de centros como Helios, Stadium Casablanca o Stadium Venecia acogen desde hace unos días a los primeros nadadores de la desescalada que deben seguir un estricto protocolo de higiene y seguridad que garantice el distanciamiento. Pero ¿qué ocurre con las piscinas de comunitarios de uso privado? Algunas de ellas han abierto esta semana, pero otras siguen cerradas ante las dudas que genera la aplicación de las normas que regulan su uso durante el estado de alarma.

El Ministerio de Sanidad confirmó la pasada semana, tras recibir un escrito enviado por el Consejo General de Colegios Administradores de Fincas (Cgcafe), que la Orden SND/414/2020, en la que se establecen las condiciones para la reapertura de las piscinas recreativas en la fase 2 se hace extensiva a las piscinas de las fincas. Por tanto, las comunidades de propietarios pueden abrir las zonas de baño en esta fase siempre que se cumplan los requisitos desinfección e higiene, con un aforo máximo del 30% o disponer de cita previa, según dicta la orden ministerial.

Sin embargo, según la opinión de algunos administradores de fincas aragoneses, la orden del Ministerio de Sanidad genera controversia ya que, además, no se alude expresamente a la aplicación de estas medidas en zonas de uso privado pertenecientes a comunidades de propietarios. El Colegio de Administradores de Fincas de Aragón contactó con el Justicia de Aragón y esta institución emitió un informe en el que se matiza que “las piscinas de las comunidades de propietarios se encuentran reguladas como piscinas de uso privado, nunca para uso público”.

Este documento también señala que la orden del Ministerio de Sanidad para la flexibilización de determinadas restricciones de ámbito nacional establecidas tras la declaración del estado de alarma en aplicación de la fase 2 del plan para la transición hacia una nueva normalidad “no afecta la regulación de la reapertura y puesta en marcha de las piscinas de las comunidades de propietarios, pues no hay norma concreta que venga a limitar la capacidad de autoorganización de las mismas sobre el uso y disfrute de los elementos comunes, ni se ha entendido la necesariedad de dictar la misma”.

“Ninguna normativa dice expresamente que en las piscinas de comunitarias se deba contar con personal para controlar los aforos"

En este sentido, el Gobierno de Aragón publicó el pasado 25 de mayo una guía para la elaboración del protocolo de autocontrol de las piscinas de tipo 3A -piscinas de comunidades de propietarios, casas rurales o de agroturismo, colegios mayores o similares- de la comunidad autónoma de Aragón.

Según este criterio, las comunidades pueden usar sus piscinas autorregulando el acceso a estas instalaciones siempre y cuando se cumplan las condiciones higiénico-sanitarias, se respete el distanciamiento social y el aforo de un 30% en el vaso y en las zonas verdes. No obstante, y aunque algunos propietarios se lo plantean, “ninguna normativa dice expresamente que en las piscinas de comunitarias se deba contar con personal para controlar los aforos, del mismo modo que en una comunidad no hay un vigilante en el ascensor para controlar que el aforo es de 4 o 6 personas”, aclara el administrador zaragozano Jesús Domingo, de Dogar Administración Integral de Comunidades.

La regulación de las piscinas comunitarias hace agua durante la desescalada
La regulación de las piscinas comunitarias hace agua durante la desescalada
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Domingo subraya que en la órdenes dictadas por el Ministerio de Sanidad hasta la fecha “no se habla expresamente de comunidades de propietarios, de elementos privativos, que son las zonas comunes, parques y jardines privados. Hemos estado trabajando un poco por analogía con los espacios generales. Haberlo hecho así, y que el Ministerio no se haya pronunciado específicamente sobre las piscinas de uso privado, nos ha llevado a todo esta serie de interpretaciones, donde cada comunidad está valorando si se autorregula u opta por contar con personal de control en estas zonas”.

“Las fincas somos los grandes olvidados -dice Domingo- y no se tiene en cuenta que el 99% de la población vive en comunidades de vecinos. Jamás se han tenido en cuenta las vicisitudes propias de una comunidad de propietarios en toda la regulación de la normativa durante el estado de alarma, siendo que es el segundo núcleo de convivencia después de la familia”.

El administrador de Dogar aboga por el autocontrol de los aforos por parte de los propietarios. Para ayudar a cumplir con este cometido, ya que no todas las comunidades de vecinos pueden permitirse los gastos que conlleva la contratación de un vigilante en estos espacios, Dogar pondrá en marcha el próximo lunes ‘Comunidad365’, una aplicación móvil para la gestión de aforos, envío de documentación, control de gremios, avisos e incidencias. De momento, estará activa una primera versión que permitirá controlar aforos en piscinas, pistas deportivas o salas de reuniones, entre otros lugares.

Nadar y guardar la ropa

Blanca es una vecina de una comunidad de propietarios de Vadorrey, en la margen izquierda de Zaragoza. Vive en un conjunto residencial que cuenta con más de 200 vecinos y entre sus equipamientos disponen de piscina y zonas verdes. “En mi barrio hay varias urbanizaciones con piscina comunitaria y también tenemos una municipal. La nuestra está cerrada, de momento, y la comunidad está valorando si abrirla o no, sobre todo por los problemas que pueda generar la limitación de aforo”, cuenta.

En verano, la comunidad contrata los servicios de un encargado que controla el accesos de personas que no viven en la finca. “Solemos tener intrusos y así se evita que se cuelen. Además, se está estudiando la posibilidad de poner un guardia de seguridad para controlar que se cumple el 30% de aforo, así como la organización por turnos para bajar por portales o por franjas de edad”, añade.

Poner un guardia de seguridad incrementaría en 30 euros mensuales los gastos de comunidad de los vecinos. Hay quien está dispuesto a pagarlo y quien no lo ve necesario. “Somos más de 200 vecinos y no todos utilizan la piscina. Otros la usamos mucho porque tenemos niños pequeños, nos gusta hacer deporte y bajamos varias veces al día cuando estamos de vacaciones, pero si al final se decide no abrirla por seguridad, tampoco pasa nada por estar un año sin piscina -afirma-. Además, debido a que muchas vecinos se han visto afectados por un ERTE, y en algunos casos han tenido que coger vacaciones antes del verano, este verano se quedarán en casa en julio y agosto más residentes de lo habitual, y puede ser un problema añadido a la hora de hacer uso de la piscina y las zonas verdes”.

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