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Calle Sobrarbe: la evidencia de que al comercio de barrio en Zaragoza le queda carrete

Un estudio de tatuajes, una tienda de fotografía y un parque infantil son algunas de las últimas aperturas en una calle ocupada casi al 100%.

No resulta sencillo encontrar un local disponible en la calle Sobrarbe, donde el pequeño comercio resiste con fuerza.
No resulta sencillo encontrar un local disponible en la calle Sobrarbe, donde el pequeño comercio resiste con fuerza.
Aránzazu Navarro

El pequeño comercio de barrio, ese en el que cuando el comprador asoma por la puerta ya saben cómo de grueso va a ser el corte el jamón y el tendero solo saca a colación el partido del domingo si el equipo del cliente ganó... sigue teniendo futuro. Por mucho que la realidad sea tozuda y se haya llevado por delante decenas de negocios a pie de calle, lo cierto es que sigue habiendo notables excepciones, paseos y avenidas fuera del centro de la ciudad que, a su manera, marcan el paso de las que sí han sufrido los envites del cambio de modelo comercial y los vaivenes económicos.

Ahí está el caso de la calle Sobrarbe. La vía de entrada al Arrabal, que abraza al paseante en el momento en que cruza el puente de Piedra en dirección a la margen izquierda, presenta un aspecto comercial fantástico. Óptimo. La práctica totalidad de sus locales tienen vida tras un goteo de aperturas a lo largo del último año: tiendas de telefonía y de fotografía, un local de restauración, otro de moda femenina, una moderna barbería y un estudio de tatuajes han sido los últimos en subir la persiana. Pronto se les unirá un espacio pensado para celebraciones familiares e infantiles, que ocupará el hueco que dejó una conocida cadena de aperitivos y encurtidos y en el que ya puede verse una piscina de bolas. Junto a todos ellos, el mercado de Altabás, con todos sus puestos ocupados, y varios negocios que forman parte del paisanaje arrabalero desde hace décadas y que sobrevivieron a la crisis.

¿Y cómo es que una calle ubicada fuera del centro de Zaragoza presenta tal vigor económico? ¿Cuál es su fórmula? José Antonio Pueyo, presidente de la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios (ECOS), desgrana las razones del gran estado de salud de la rúa: “En Zaragoza hemos gozado durante muchos años de un ‘continuo comercial’ desde Casablanca hasta final de San Juan de la Peña. Este efecto hace que se pueda pasear por la ciudad en un entorno de ciudad mediterránea, paseable y surtida de comercios. La calle Sobrarbe forma parte de este eje y, aunque sea una calle ‘al otro lado’ del Ebro -en el imaginario zaragozano el río constituye una suerte de frontera-, se mantiene la tónica de ser céntrica y con mucha población en los alrededores, quizá con tendencia al envejecimiento. Además, en ella se observan algunas locomotoras comerciales que hace que coexistan formatos de comercio mediano y pequeño. Existe un gran supermercado, Mercadona, que junto a Guissona hacen que la compra del cotidiano se pueda efectuar a diario y por tanto en los alrededores existan comercios de formato próximo y más especializado que a modo de complemento aumenten la oferta”.

Que la calle Sobrarbe sea más de tránsito que de destino no es ninguna desventaja. “El hecho de ser una vía de paso hacia el centro o de paso inverso para vuelta al domicilio hace que se mantenga el comercio a pesar de la poca posibilidad de aparcamientos. Junto con lo anterior, cabe destacar las nuevas edificaciones con nuevos vecinos que vienen a incrementar la demanda global. También existe una asociación comercial de esta zona que hace su labor con actuaciones puntuales de reivindicación y creo que el vecindario, en general, aprecia al comercio de proximidad de la zona”, resume Pueyo.

Y tanto que en la zona aprecian lo suyo. Incluso se muestran orgullosos de la pujanza de su bulevar. “En el Arrabal tenemos esa identidad de barrio que nos hace comprar aquí, en los negocios de siempre y también en los que se instalan y ofrecen productos y servicios nuevos y de calidad, lo que permite mantener vivo ese tejido comercial”, apunta Rafael Tejedor, presidente de la asociación de vecinos Tío Jorge, quien considera que la clave del éxito de la calle Sobrarbe es que “todo el mundo transita por ella para ir al centro, y además, al pasar por ahí los autobuses, es un escaparate continuo que le da mucha vida”. Tejedor, cuya tesis es melliza a la planteada por el responsable de ECOS, hace hincapié en el transporte público como clave para reactivar el comercio de una calle: “Antes, esos autobuses pasaban por García Arista, que era la pujante. Al trasladarse a Sobrarbe, esta absorbió buena parte de las tiendas”. También ayudan los dos supermercados, uno instalado al principio de la vía y otro en una bocacalle. “Este tipo de superficies suelen motivar aperturas a su alrededor, de todo tipo”. En Pano y Ruata, donde se encuentra una de estas cadenas, tampoco hay disponibilidad inmobiliaria.

“Hay tres colegios en la zona y eso mueve mucha gente”

Jorge Robledo y Rubén García ofrecen un catálogo amplísimo de servicios en torno a la fotografía.
Jorge Robledo y Rubén García ofrecen un catálogo amplísimo de servicios en torno a la fotografía.
Aránzazu Navarro

Jorge Robledo y Rubén García abrieron un estudio de fotografía franquiciado hace unos meses y no se arrepienten, ni mucho menos, de su decisión. “No nos hemos equivocado al elegir esta calle. Hicimos un estudio de mercado de lo más pormenorizado y dejó bien a las claras que esta era la zona idónea por su área de influencia, la mezcla de gente joven, adulta y mayor, y por un factor que no puede pasar desapercibido: hay tres colegios a nuestro alrededor en un área muy reducida y eso siempre mueve a mucha gente a diario”, indica Jorge, fotoperiodista colombiano que lleva 13 años en España. Jorge, que vive en un pequeño pueblo, no tenía ligazón con el barrio antes de abrir el negocio, pero se siente muy agradecido por la acogida, “incluso antes de empezar la actividad”, y lo “organizado” del comercio en el sector, del que considera muy positiva “su gran tradición y el hecho de que sepa atraer gente de barrios como El Picarral.

“Vienen clientes de otros barrios y pueblos”

Carlos Fernández y Natalia Navarro abrieron en agosto el estudio de tatuajes Wild Art Tattoo.
Carlos Fernández y Natalia Navarro abrieron en agosto el estudio de tatuajes Wild Art Tattoo.
Aránzazu Navarro

Wild Art Tattoo abrió sus puertas en agosto del pasado año en la mismísima frontera entre Sobrarbe y San Juan de la Peña. Su puesta en marcha sorprendió en un principio a los vecinos por aquello de que es el primer estudio de tatuajes del callejero del entorno, lo que no impidió arrancara con fuerza. No en vano, en él ya se dan citas a un mes vista. “Estamos muy satisfechos con la cantidad de trabajo que tenemos. Gracias al trato personalizado que damos, que ésta es una calle de paso, muy comercial, y a la labor en las redes sociales, conseguimos atraer clientes de Alagón, Casetas y de barrios como Valdefierro, el Actur…”, cuenta Carlos Fernández, quien trabaja codo con codo con su pareja, Natalia Navarro, ambos de 27 años, en un pequeño pero cuidado y llamativo local.

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