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Pintadas en el Rollo: de las paredes al mobiliario urbano

La campaña iniciada hace un año y medio por la Asociación de Vecinos La Huerva de Zaragoza ha conseguido mantener limpias más de cuarenta fachadas, aunque ahora el objetivo de los vándalos son los contenedores, los pasos de cebra y hasta los árboles.

Después de un año y medio de intenso trabajo luchando contra las pintadas callejeras en fachadas de edificios y locales comerciales, la Asociación de Vecinos La Huerva puede presumir de haber realizado un auténtico lavado de cara a la zona del Rollo.

Los garabatos, grafitis y firmas eran un verdadero problema en los edificios de las calles Moncasi, Lozano Monzón, Maestro Marquina, Perpetuo Socorro y Vasconia, asociadas tradicionalmente al ocio nocturno. El aspecto degradado que presentaba el barrio llevó a la entidad a tomar medidas, y a convencer a decenas de comunidades de vecinos a contratar los servicios de la empresa de limpieza Mapiser para eliminar en apenas unas horas cualquier pintada que se produjera en sus paredes.

Lo que no imaginaban era que esas pintadas se trasladarían meses después al mobiliario urbano, donde Mapiser no puede intervenir. En las últimas semanas los vecinos de la zona han visto como aceras, contenedores, cabinas de teléfono e incluso árboles están sirviendo como lienzo a los vándalos. Una situación que ha llamado la atención al colectivo, que reclama sanciones más duras para acabar con unos actos vandálicos cuya eliminación cuesta 1,5 millones de euros cada año a las arcas públicas de la ciudad.

“Hay una ordenanza que contempla multas que podrían retraer a la gente de hacer esto, pero no sé si se termina por aplicar”, lamenta Carlos Monge, presidente del colectivo e impulsor de la campaña. Por un lado, Monge se muestra orgulloso de que la iniciativa haya dado sus frutos en mayor o menor medida, aunque de vez en cuando continúan apareciendo grafitis en las fachadas, especialmente los fines de semana.

“Se están empezando a dar cuenta de que muchos de los lugares en los que pintan un sábado, ya están limpios el lunes”, reconoce el representante de la asociación. No obstante, como el objetivo que persiguen es que sus firmas permanezcan en el tiempo, la picaresca les ha llevado a trasladar sus ‘obras’ a aquellas comunidades que no tienen contratados los servicios de Mapiser. “Se están centrando en los pocos espacios que no se han sumado a la campaña. En ellos se están cebando”, asegura Monge, que advierte de que el problema de los grafitis es extensible a otras zonas de la capital aragonesa. “Si extrapolo lo que está ocurriendo en estas cinco calles al resto de la ciudad, cada fin de semana puede haber centenares de pintadas nuevas”, señala.

Monge considera que la sociedad “ha normalizado” la presencia de estas pintadas en las ciudades, y pide a las autoridades competentes que reaccionen. “Ya forman parte de nuestro paisaje ante la pasividad de quienes tienen que tomar algún tipo de determinación. No se está haciendo nada, aunque sé que hay problemas mucho más relevantes”, añade.

A esto se suma la dificultad de pillar in fraganti a los autores de unas firmas que, en la mayoría de los casos, tan solo cuestan de hacer unos segundos. “Es una cuestión de suerte”, afirma Monge, que en alguna ocasión sí que ha logrado pillar a algunos individuos con las manos en la masa. De hecho, durante 2018, el consistorio tan solo puso una veintena de multas por grafitis.

Esta nueva oleada de firmas llega tras varios fines de semana consecutivos sin pintadas, aunque Monge cree que tiene mucho que ver con el puente festivo. “Cuatro días de fiesta siempre son golosos para los que destinan parte de su tiempo de ocio en este tipo de actividades”, considera.

“No somos una asociación cierrabares”

La lucha contra las pintadas callejeras es la principal cruzada de la Asociación de Vecinos La Huerva, aunque no la única. Durante mucho tiempo han trabajado para minimizar el ruido, la suciedad y otras molestias asociadas al ocio nocturno. El botellón en la zona ya es cosa del pasado, y los bares que hoy día permanecen abiertos son, según Monge, los que cumplen con la normativa vigente. De hecho, desde 2017, el trabajo conjunto de la asociación, Policía y Urbanismo ha hecho posible nueve cierres de locales.

No obstante, desde el colectivo vecinal aseguran que no son “una asociación cierrabares” y que hay “puentes tendidos” hacia los bares respetuosos. Para demostrarlo, la entidad ha programado para el próximo 27 de diciembre un encuentro de poesía en el pub Atrio. “Queremos difundir cultura y hacer entender que con aquellos bares que cumplen la normativa no tenemos ningún problema”, explica Monge. Una semana antes, el 20 de diciembre, la asociación también ha organizado un concierto coral en la iglesia del Perpetuo Socorro.

El colectivo vecinal comenzó el pasado mes de noviembre con su programa de actos culturales, una faceta que hasta el momento no se habían animado a llevar a cabo. El primer evento consistió en una charla sobre castillos que corrió a cargo del escritor aragonés Luis Zueco, y que tuvo una gran acogida entre los vecinos de la zona. “Pusimos 63 sillas y al final vinieron más de un centenar de personas”, concluye Monge.

Pillado in fraganti cuando hacía una pintada en una sucursal 

Aunque es difícil pillar in fraganti a los infractores, precisamente, el pasado viernes un joven de 26 años fue denunciado por un delito de daños tras ser sorprendido de madrugada por agentes de la UAPO en una entidad bancaria de paseo Sagasta mientras grafiteaba con sprray el cajero automático y las paredes. Así lo explicó este martes la Policía Local de Zaragoza a través de la red social Twitter:  

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