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Zaragoza

Veinte meses de trabajo vecinal en el Rollo: 9 cierres de bares y una reapertura inminente

La asociación de vecinos La Huerva volvió a la vida en 2017 para atajar los problemas de ruido y vandalismo en el Rollo. Sus pormenorizado seguimiento a la actividad de los locales y sus denuncias ante Policía y Urbanismo han surtido efecto.

Imagen de archivo de botellón en el Rollo, un problema ya superado.
Imagen de archivo de botellón en el Rollo, un problema ya superado.
Raquel Labodía

Veinte meses de trabajo vecinal no son cosa menor. De hecho, esos casi dos años de esfuerzo común son suficientes para minimizar el principal problema de un barrio. Que en el caso de la calle Moncasi de Zaragoza y su entorno -el Rollo- es el ruido nocturno y el vandalismo y suciedad derivados de la actividad de los bares y 'afters' de la zona.

La asociación La Huerva, muy activa durante los años noventa y principios de este siglo, quedó latente después de que el grueso de los locales echaran la persiana a lo largo de la década pasada. Pero la reactivación de varios pubs movilizó a un grupo de vecinos, que en 2017 volvieron a llevar a cabo iniciativas bajo el nombre de la organización.

El denuedo de los propietarios de las calles de Maestro Marquina, Vasconia, Lozano Monzón... se ha centrado en dos vías. Por un lado se han dedicado a fiscalizar sin descanso la actividad hostelera, tomando imágenes, controlando los horarios de apertura y cierre y observando las conductas incívicas de los usuarios.

El otro camino ha sido la denuncia constante de cada irregularidad detectada: en la prensa, en reuniones con los grupos políticos municipales y, sobre todo, en dependencias policiales y en la Gerencia de Urbanismo, donde el resurgimiento del ruido en el Rollo en las noches de los fines de semana ha motivado decenas de expedientes e informes.

Uno de los logros más evidentes de la asociación ha sido el cierre de establecimientos que no cumplían la ley, bien sea por aprovecharse de una licencia administrativa que no se correspondía con su labor -mediante un uso abusivo de la declaración responsable- o por exceder el aforo, mostrar tolerancia al consumo de drogas, instalar un equipo de música demasiado potente...

Mediante cientos de denuncias se han acabado clausurando locales como el Hamburguesas, Bohemios, La Perla Negra, Rollo Latino, El Tranvía, o La Enagua o La Clave. Este último fue cerrado dos veces: la primera, por orden de la Delegación el Gobierno; y la segunda, tras serle denegada la declaración responsable.

"Ahora quedan cinco bares abiertos, lo cual es un logro y un alivio después de lo que hemos vivido", indica Carlos Monge, portavoz vecinal. Aunque no todo son buenas noticias para los insomnes del distrito. La asociación La Huerva lamenta "la inminente reapertura de La Enagua", local que estos días estaría siendo reacondicionado. Otro de los logros conseguidos en estos últimos 20 meses ha sido frenar el botellón, algo en lo que hasta la Justicia ha contribuido obligando al bar más problemático a impedir que éste tuviese lugar en su puerta.

También ha realizado batidas de limpieza, pintando las fachadas más atacadas por los grafiteros, y ahora están mediando con Zaragoza Vivienda para que les ayude a promover nuevos usos para los locales abandonados, siguiendo la estela de lo hecho en el Casco. De momento, el Consistorio ha notificado a los propietarios de dos de ellos que deben adecentar las fachadas, muy perjudicadas por el paso del tiempo. "Nos gustaría que se instalaran en nuestras calles más comercios de proximidad. Hemos visto la marcha de muchas tiendas y otros servicios y nos encantaría que los bajos de las casas tuviesen más vida", lamenta Monge.

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