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Montañana empieza a redactar su lista de deseos

El barrio rural vuelve a hacer un repaso de sus principales reivindicaciones, como la de contar con unas piscinas municipales y disponer de más suelo en el que construir.

Imagen de Montañana.
Imagen de Montañana.
AVV Urdán

La Navidad está a la vuelta de la esquina y ya son muchos, mayores y pequeños, los que han comenzado a escribir sus cartas para Papá Noel o sus majestades los Reyes Magos. También lo están haciendo en el barrio rural de Montañana, que recuerda una vez más sus reivindicaciones más importantes con la ilusión de que el nuevo año traiga consigo buenas noticias.

Este barrio, situado a poco más de 5 kilómetros de la capital, cuenta con más de 3.000 habitantes, pero sus vecinos creen que todavía carece de algunos servicios que mejorarían la calidad de vida de todo el vecindario. Las ansiadas piscinas municipales, el arreglo de la carretera que discurre por medio del barrio, la escasez de suelo para construir y la frecuencia del transporte público son algunas de las cuestiones en las que la Asociación de Vecinos Urdán lleva años trabajando.

“Son tantas las reivindicaciones, y tan pocas las que salen adelante…”, lamenta Daniel Usón, presidente del colectivo vecinal. Una de ellas es la reapertura de la finca del ‘Gran Capitán’, un espacio de titularidad municipal que se cedía a los vecinos del barrio a través de un pequeño alquiler para organizar cumpleaños y otras celebraciones. “No está en buen estado. Requiere de una inversión porque hay que renovar una serie de elementos”, explica Usón. No obstante, esta actuación que ya se aprobó en los Presupuestos Participativos de 2018-2019, se encuentra todavía pendiente de ejecución. “Hay instalaciones que por desgracias no tenemos, como por ejemplo las piscinas, pero queremos que las que sí tenemos se puedan utilizar”, apunta Usón.

Desde la asociación también llevan tiempo demandado la instalación de marquesinas en las paradas de autobús. En los ocho años que Usón lleva al frente del colectivo tan solo han conseguido que se coloque una, pero harían falta cuatro o cinco más. “No hay manera, se pasan la pelota entre el Ayuntamiento y la DGA, porque nuestra avenida pertenece al Gobierno de Aragón”, señala. Esto lleva a que en muchas ocasiones, los viajeros tengan que esperar cerca de media hora a la intemperie hasta poder coger el autobús.

Precisamente la frecuencia de la línea 28 es otro de los asuntos que critican los vecinos. Une Peñaflor y Montañana con el Coso y sus tiempos de paso son de 30 minutos. “La gente no coge el autobús. La fiabilidad del servicio no es como para cogerlo para ir a trabajar”, aseguran. Y es que los vecinos llegaron a detectar hasta nueve averías en la flota de la línea en menos de un año.

Por este motivo, desde el colectivo vecinal son partidarios de sumar un vehículo más a la línea durante las horas punta, como ya se hizo en la línea 50 hace un tiempo. De esta manera, la frecuencia pasaría a ser de 15 o 20 minutos. “Lo hemos solicitado en la Junta, en la FABZ, yendo a las comisiones de movilidad… hemos hecho todo lo posible, pero no vemos voluntad por parte de nadie”, lamenta Usón.

Agua corriente y más suelo para construir

Otro de los problemas que sufre un grupo de vecinos, aunque minoritario, es la falta de agua corriente y redes de vertidos en sus casas. “Están funcionando como hace cien años, con pozos negros”, denuncian desde la asociación.

Es el caso de algunas viviendas del sector camino de Ronda, que llevan años reclamando poder contar con estos servicios tan básicos. “Estamos en ello, pero los avances son muy lentos”, apunta el presidente.

Por otra parte, demandan que se le dé impulso al plan parcial que permitirá construir 1.200 viviendas en el barrio y liberar suelo público. “Va todo relacionado. Si tienes un poco más de población puedes demandar más y mejores servicios. Se nos han tirado para atrás algunos por no haber suelo público”, explica Usón, que cree que esta escasez de suelo dificulta también la construcción de las ansiadas piscinas municipales del barrio.

Por último, insisten en la necesidad de dar solución al mal estado de la carretera que discurre por medio del barrio. Se debe, según Usón, a “la cantidad exagerada de tráfico de camiones que circulan por aquí para ir a la papelera”. El colectivo ha llegado incluso a reunirse con la dirección de la fábrica, pero solo han conseguido que de vez en cuando, el firme se parchee. “Lo idóneo sería hacer una salida de la autovía en condiciones por detrás de la fábrica”, concluye.

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