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sanidad

“He firmado más de 500 contratos en 15 años”

Héctor Castiñeira, bajo su alter ego ‘Enfermera Saturada’, presenta su nueva novela: ‘El silencio de los goteros’.

Héctor Castiñeira es 'Enfermera Saturada'.
Héctor Castiñeira es 'Enfermera Saturada'.
C.I.

Hace unos días, el autor, enfermero y divulgador gallego Héctor Castiñeira visitaba la capital aragonesa con motivo de la presentación de su sexto libro, 'El silencio de los goteros', donde una vez más se adentra en algunas de las aventuras a las que se enfrenta este colectivo profesional en su día a día, eso sí, en clave de humor.

‘Enfermera Saturada’ es el seudónimo escogido por el escritor en el año 2012. Castiñeira decidió crear un personaje virtual en Twitter para dar rienda suelta a sus experiencias en el hospital logrando una gran aceptación del público. Su identidad fue revelada en el 2015 con motivo de la presentación de su primer libro, 'La vida es suero'. Hoy, la saga de 'Satu' acumula 240.000 ejemplares vendidos. Pero, ¿dónde se separan la realidad y la ficción en sus libros?

“Todas las historias son reales, unas veces propias y otras de otros compañeros que me cuentan sus experiencias”, admite el autor. Sin embargo, una vez más, la anécdota no es más que una excusa para sacar a relucir otros muchos temas que protagonizan el día a día de este colectivo como la precariedad laboral, la temporalidad o la falta de recursos. “Desde que salí de la facultad he firmado más de 500 contratos como enfermero en el sistema público, es decir, en unos 15 años. Es curioso pero a los que nos encargamos de cuidar de la salud de la población el sistema no nos cuida en absoluto”, admite.

En su opinión, el humor no es más que la excusa, pero en sus libros nunca pierde de vista el trasfondo de denuncia social. “Empecé a utilizar el humor como escudo para no llevarme el dolor a casa”, reconoce. Y aunque afirma que muchos le han preguntado que cómo ha sido capaz de hacer humor desde los pasillos de un hospital, asegura que, para él, es algo necesario. “A veces la gerencia del centro nos invita a poner en marcha un plan de humanización y nos recuerda que tenemos que ser más empáticos. Es curioso que nos lo pidan los mismos que nos están haciendo firmar un contrato de un día”, critica.

Castiñeira también critica que España cuente con uno de los ratios enfermera-paciente más bajos de Europa: “Según los últimos datos publicados por la OCD, En España hay tan solo nueve enfermeras por cada 1.000 habitantes”. Y aunque se trata de una profesión eminentemente feminizada –de ahí que se decantase por crear un alter ego femenino- asegura que la tendencia está cambiando. “De las 300.000 enfermeras que hay en España, el 80% son mujeres, hace poco era el 85%”, asegura.

Si bien es cierto que en España tenemos uno de los mejores sistemas de salud del mundo, afirma que, muchas veces, los pacientes no lo valoran. “Es verdad que tendría que mejorar en muchas cuestiones como las listas de espera o la atención al paciente crónico, pero contamos con un sistema de salud universal que se ofrece en muy pocos países”, añade. Además, asegura que este colectivo se ve doblemente afectado por los recortes: “A nosotros nos pasa factura como trabajadores, pero también como pacientes que somos”.

Y aunque reconoce que no tuvo claro lo que quería estudiar hasta ser adulto, hoy, tras 15 años de experiencia, asegura que no cambiaría la enfermería por nada del mundo. “Me apasiona el cuidado de la gente y ser testigo de todas las etapas de la vida de un ser humano. Me ha ayudado a relativizar mucho las cosas y a darle la importancia a las cosas que realmente la tienen”, señala el escritor.

Historias curiosas en un hospital

“Cuando pierdes el control sobre tu cuerpo y sobre tu vida y realmente te sientes tan vulnerable es cuando sale a relucir la verdadera personalidad de cada uno. Y no todo el mundo lo lleva igual, pero la mayor parte de los pacientes son muy agradecidos”, opina Castiñeira, que recuerda que los profesionales de enfermería son quienes pasan más tiempo con el paciente de todo el personal sanitario, ya que se encuentran “24 horas a pie de cama”.

‘El silencio de los goteros’ plantea al lector un nuevo misterio en torno a su protagonista, Saturnina Gallardo, a la que le llega una oferta de empleo de una clínica que pedía una enfermera zurda. En su obra también se habla de la comida del hospital, del mercado negro que se crea, a veces, en las propias habitaciones y de algunos de los momentos más curiosos que ha vivido a lo largo de estos 15 años, desde aquella vez que una mujer fue a vacunar a su gato, un paciente que pidió un Glovo para cenar una hamburguesa: “Uno de los ámbitos más curiosos es la extracción de sangre ya que nos encontramos con que a la mayor parte de pacientes con tatuajes les da miedo”.

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