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Los vecinos de La Jota preparan una guía para conocer el barrio a través de sus charcos

El colectivo vecinal está preparando un informe en el que señalan los puntos más conflictivos del barrio cada vez que llueve y que, en clave de humor, han bautizado con el nombre de ‘Visita La Jota en 50 charcos’.

La llegada de septiembre y el fin de la época vacacional trae consigo la vuelta al trabajo de las asociaciones vecinales de la ciudad, que retoman sus reivindicaciones con la esperanza de que las actuaciones que quedaron en el tintero a principios de verano se materialicen. Es el caso de La Jota, que ha difundido a través de sus redes sociales las principales preocupaciones del barrio en estos momentos. Entre ellas se encuentra la formación de grandes charcos y balsas de agua cada vez que llueve, motivo por el que han decidido redactar un documento para recoger dónde se producen estas inundaciones.

Al más puro estilo de una guía turística, ‘Visita La Jota en 50 charcos’ es un documento que en este momento están elaborando para poner de manifiesto el problema que sufren muchas zonas del barrio cada vez que llueve. La acumulación de agua, ya sea por deficiencias en el alcantarillado o desniveles en la superficie, hace intransitables algunas plazas y calles de La Jota, y quienes caminan a diario por sus calles afirman estar hartos. A pesar de ello, el colectivo vecinal ha decidido transformar este problema y darle un punto de humor para pedir que el Ayuntamiento de Zaragoza tome cartas en el asunto.

Una de las zonas más sensible a las precipitaciones es la plaza de la Albada, junto a la avenida de La Jota. Si llueve con fuerza, esta zona se inunda casi por completo, haciendo que sea prácticamente imposible que los peatones pasen por ahí. “Se desbordan los jardines. Hace cuatro o cinco años, durante las fiestas, tuvieron que acudir los bomberos a achicar agua porque se colaba por los bajos de las viviendas”, asegura Juan Antonio Andrés, presidente de la Asociación de Vecinos de La Jota. El motivo, según el colectivo, es la falta de sumideros. “Aquí hay un problema en el diseño de la recogida del agua, porque es una de las zonas que más sufre cuando llueve”, señalan.

Otros puntos conflictivos detectados por la asociación son una esquina del Centro de Convivencia para Mayores de la Jota, las inmediaciones del Grande Covián y el centro de salud o el espacio entre la iglesia de San Pío X y Miguel Asso, entre muchos otros. También es complicado cruzar pasos de cebra si ha llovido recientemente, porque los desniveles de su superficie hacen que se encharquen.

Lo mismo ocurre en varios alcorques y platabandas del barrio, ya que en muchas de ellas tan solo queda un árbol o dos de los cuatro que albergaban en sus orígenes, y se convierten en verdaderas charcas. “Ya hemos pedido que reduzcan su tamaño”, comenta Andrés.

Por el momento, el listado está todavía en proceso de elaboración. “Solo se puede ir avanzando cuando hay lluvia”, apunta el presidente. Y es que, en muchas ocasiones, son los propios residentes del barrio quienes detectan y comunican a la asociación dónde se encuentran esos charcos cuando se forman. El objetivo, una vez que esté terminado, es hacérselo llegar al consistorio. 

No obstante, esta no es la primera vez que trasladan al Ayuntamiento su malestar por este asunto. “De forma recurrente lo seguimos reclamando a través de la Junta de Distrito, pero lo que se hace a través de ella suele tardar mucho tiempo”, señalan. De hecho, creen que algunas veces resulta más fácil y eficaz denunciarlo directamente al consistorio. “Hemos comprobado que hay peticiones que cuando se hacen a título particular directamente al Ayuntamiento o al 010 van más rápido, parece que se dan mas prisa. Hay una gran discordancia entre un proceso y otro”, lamentan.

Limpieza de solares y mejora de zonas verdes

En el listado de reivindicaciones de la asociación también se encuentra la demanda de la limpieza de los solares vacíos del barrio, en los que hace unos meses se denunció la presencia de ratas, y la reposición de árboles en el conjunto del vecindario. “Faltan ejemplares en todas las zonas del barrio, como el parque de Valmaseda o el Royo del Rabal. Precisamente aquí también reclaman que se valle el parque infantil, actualmente solo lo rodea un pequeño muro que es fácilmente sorteable. “Los perros entran y salen cuando van sueltos, y el suelo es de arena”, por lo que se convierte en una especie de pipicán. "Es necesaria una reforma integral, porque hay zonas que se han hundido, y están más bajas que otras. Y el asfaltado de la cancha de baloncesto tampoco es el más adecuado”, concluyen.

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