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La avenida de Navarra renueva por fin 145 metros de sus aceras gracias a la presión vecinal

La obra cuesta 250.000 euros y fue elegida en los presupuestos participativos.

ARAGON OBRAS EN AVENIDA NAVARRA CAMBIO DE TUBERIA / 14-08-2019 / FOTO: ARANZAZU NAVARRO [[[FOTOGRAFOS]]]
Los trabajos incluyen la renovación de una tubería antigua de fibrocemento.
Aránzazu Navarro

Los vecinos de la avenida de Navarra miran con expectación las obras que el Ayuntamiento de Zaragoza está ejecutando entre la calle Rioja y Torres Quevedo, en el lado de los impares. Allí, tras años de reivindicaciones y gracias a que ellos mismos eligieron hacer dicha intervención a través de los presupuestos participativos, los operarios están renovando 145 metros de aceras y los servicios existentes en el subsuelo.

No es la reforma integral que ansían de la maltrecha avenida, pero es un primer paso que celebran dado que su prioridad es la rehabilitación de las aceras, que suponen un peligro para los vecinos, en especial para los de mayor edad y movilidad reducida. Los trabajos comenzaron hace unos días y se han centrado en la sustitución de una tubería de suministro de agua, que era de fibrocemento, por otra de fundición dúctil, mucho más segura ante posibles reventones.

«Las aceras están muy deterioradas tras años de abandono, en muchos casos son de asfalto, el que se ponía en los años 60, y ahora tienen grandes boquetes que suponen un riesgo al caminar», señala Manuel Alonso, presidente de la Asociación de Vecinos Avenida de Navarra. Eso sí, en el distrito advierten de que esta obra «apenas supone la mejora del 5% de la calle», mientras que esta importante arteria de la ciudad «requiere de una reforma integral desde hace mucho tiempo», apunta el portavoz.

"Las aceras están muy deterioradas tras años de abandono, en muchos casos son de asfalto"

Hasta octubre

El cambio de la tubería se llevará 75.000 de los 250.000 euros que contemplaba el proyecto de presupuestos participativos, que fue elegido por los vecinos y aprobado por el Ayuntamiento el año pasado. El resto se destinará a cambiar la pavimentación, que previsiblemente se comenzará a instalar –al menos las primeras piezas– esta semana.

Será de las mismas características que el previsto para el tramo de acera de los números pares, que se renovará con la construcción de la denominada Torre Zaragoza, el que será edificio residencial más alto de la capital aragonesa, junto al centro cívico Delicias.

El Consistorio estimó inicialmente que la conclusión de los trabajos tendría lugar el 4 de octubre, dada la amplia superficie afectada: 145 metros de acera, de unos 9 de anchura. Para ello se ha prohibido el estacionamiento en el tramo de la avenida de Navarra afectado y en otro de 30 metros en la calle de Torres Quevedo. También se han desplazado tanto la parada del bus urbano como los contenedores instalados en la zona.

«Sin el tranvía, ha llegado la hora de hacer la reforma integral»

Aunque la renovación de un tramo de acera de la avenida de Navarra ha sido bien acogida, los residentes de la zona tienen claro que el objetivo real es la reforma integral de esta desmejorada arteria de la capital aragonesa. «Ha llegado la hora de hacerla», asegura el portavoz vecinal, Manuel Alonso, que esgrime para ello argumentos de peso. «Se trata de transformar por fin una carretera nacional en una calle urbana», reclama.

«Las aceras están muy deterioradas, las tuberías hay que cambiarlas, hay que poner árboles que den sombra...», enumera. En este última caso, recuerda que recientemente hicieron mediciones que señalaban que el firme por donde deben caminar los vecinos alcanza los 65 grados de temperatura. Además, Alonso apunta que «se están construyendo dos importantes promociones que sumarán más de 500 viviendas a la zona», lo que supone «una excusa perfecta para adecuar la avenida».

Finalmente, el anuncio por parte del nuevo gobierno PP-Cs de paralizar la línea 2 del tranvía es, para los vecinos, «una buena noticia», ya que siempre han querido desvincular sus reivindicaciones de la incierta llegada de los convoyes. «Ahora tenemos la oportunidad de hacer la reforma sin tanto gasto, pero hace falta voluntad política», concluye.

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