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Un variopinto museo al aire libre

Además de ‘La siesta’, que acaba de ser repuesta en Sagasta, en las calles de Zaragoza pueden verse unas 250 esculturas, algunas de las cuales son continuamente vandalizadas.

Colocación de la escultura 'La Siesta' tras su restauración.
Colocación de la escultura 'La Siesta' tras su restauración.
Daniel Marcos

Si por ‘a’ o por ‘b’ uno está obligado a atravesar un verano urbano, una de las escasas alternativas de ocio en Zaragoza es salir a pasear, eso sí, con los ojos bien abiertos y con cierto espíritu crítico. El pasado lunes, y tras una minuciosa restauración, las brigadas municipales volvieron a colocar la estatua de ‘La siesta’ en el inicio del paseo de Sagasta, donde –cañones aparte– también puede verse la escultura ‘La tormenta’, de Santiago Gimeno’, o el monolito-fuente que diseñó Ángel Orensanz para la CHE. El área municipal de Patrimonio cuenta con más de 5.500 obras catalogadas de las que 250 está repartidas por la ciudad. Hay bustos de personajes ilustres, estatuas de inspiración clásica, formas modernas de más difícil digestión...

La vicealcaldesa Sara Fernández explicaba esta semana que, por desgracia, la unidad de Patrimonio tiene mucho trabajo restaurando estas piezas no solo por los estragos del paso del tiempo sino también por el efecto de los vándalos y los grafitis. Hay algunas piezas con las que los gamberros parecen tener especial fijación (‘La maternidad’ del parque Grande o el monumento a la jota del Tío Jorge) y otras cuyas rehabilitaciones son un auténtico trabajo de chinos como sucedió hace unos años con la escultura ‘Unidad Yunta’, de Pablo Serrano, que –complejísima de soldar como es– puede verse en la plaza de José Sinués. Capítulo aparte merecería el Augusto Prima Porta de las Murallas, regalo de Mussolini a la ciudad en 1941, cuyos materiales no eran precisamente nobles (parecía bronce pero no) porque durante la Primera Guerra Mundial las aleaciones de cobre y estaño eran muy deseadas por lo que se debió recurrir a la fundición con plomo (metal de menor valor) para confeccionar el regalo. El Ayuntamiento, por cierto, tiene suscrito un convenio con el Gobierno de Aragón para recibir asesoramiento durante cuatro años para rehabilitar las obras de arte de la ciudad, siempre siguiendo todas las indicaciones que brinde el servicio provincial de Patrimonio.

Sea como fuere, el caso es que en las calles hay obras para todos los gustos como queda acreditado en el amplio catálogo que coordinaron Manuel García Guatas y Jesús Pedro Lorente, con el Ayuntamiento y la Universidad. A través de casi 400 páginas, se repasan barrio a barrio toda las obras al aire libre, incluyendo las más recientes, las esculturas de las riberas –al abrigo de la Expo–, la pintura en los depósitos de la Ecociudad y los murales de la carretera de Valencia.

En esta guía, que también tiene su versión ‘online’, se detallan las piezas por barrios, épocas, materiales, autores... Las fichas más consultadas son las de algunos iconos de la ciudad como el caballito de la trasera de la Lonja o el chaval que mira en la plaza de San Felipe el vacío que ha dejado la Torre Nueva. También las ranitas de MiguelÁngel Arrudi llaman la atención de los lectores, así como la nueva vida que el desembarco del tranvía brindó a la estatua de Fernando el Católico, obra de Juan de Ávalos, que antaño estaba escondida entre los árboles de la plaza de San Francisco y hoy luce con una fuente a sus pies.

En Zaragoza, por cierto, no solo hay una glorieta dedicada a ‘La Roja’ –entiéndase, la selección española– sino que también existe un monumento al Mundial del 82 y, en estos días de 500 aniversario, los viandantes más avispados también pueden salir a buscar por la Romareda un homenaje cerámico a Magallanes y Elcano.

Y quienes no queden satisfechos con el arte del viario público pueden participar en las visitas guiadas del Ayuntamiento, donde se recorren los tesoros y secretos mejor guardados de las dependencias municipales. Allí pueden verse algunas piezas tan valiosas como las que llevan las firmas de Pradilla, Viola, Marín Bagüés, Benlliure, Gargallo o Unceta.

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Por autores

Según el inventario de la web municipal, Rafael Arnola Usano es el artista con más presencia en las calles: tiene 13 obras, como las manos de la imagen de Duquesa Villahermosa. Le siguen Ángel Orensanz, Félix Burriel, Manuel Arcón y Francisco Rallo.

zara
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Por épocas

Fue a finales del siglo XX cuando se comenzó a embellecer la ciudad con bustos. En el franquismo apenas se colocaron 65 piezas de arte y anteriores a 1936 aún perduran en las calles unas 40 esculturas. Entre las más vetustas, la fuente de Neptuno, obra de Tomás Llovet, colocada en 1833.

LOS PAJAROS ( VALDESPARTERA ) / 11/04/2011 / FOTO : OLIVER DUCH
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Por materiales

El acero corten impone su ley en lo que va de siglo XXI, sobre todo, en las obras de la ribera y de Valdespartera (imagen). Tras el metal, la piedra y el hormigón también son de los materiales más utilizados mientras que las creaciones cerámicas ya no se ven tanto.

puertagran
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Rica historia

La antigua puerta de acceso al Gran Hotel que hoy está junto al pabellón de Ceremonias de la Expo. Ejecutada en hierro fundido y forjado en 1928, fue inaugurada por el rey Alfonso XIII. En su día la cruzaron, entre otros, Manolete, Ava Gardner o Anthony Mann.

bañista San José
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Por iconografía

También en el mundo del arte viario hay desequilibrios, como lo demuestra que 156 piezas representan a hombres y apenas 72 a mujeres, como la bañista de la imagen, obra de Carlos Ochoa, que está en San José. Entre formas y alegorías suman casi un centenar de creaciones.

Zara
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Por equívocos

La pieza de la imagen no representa un jamonero, como algunos creen, sino que es una alegoría del cierzo de Julio Tapia que puede verse a la altura de San Gregorio. También crea confusión la puesta del sol sobre el Moncayo representada en Los Enlaces.

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