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Zaragoza
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El monumento a Fernando el Católico, entre pintadas y carteles

La escultura convive en la plaza de San Francisco con grafitis y pasquines que a menudo pueblan las planchas de acero que la empresa de Los Tranvías colocó en 2011 en su basamento.

P. Z.
P. Z.
Pintadas y carteles en el monumento a Fernando el Católico

El monumento al Fernando el Católico convive en la plaza de San Francisco con las pintadas y los carteles que a menudo pueblan las planchas de acero que la empresa de Los Tranvías colocó en 2011 en su basamento.

Hace unos días, Miguel Ángel Muro Bravo, lector de HERALDO, relataba en una carta las deficiencias en la iluminación de la efigie y señalaba la “la suciedad y dejadez” de la que es objeto la escultura, con sus planchas “pintarrajeadas y llenas de carteles propagandísticos”.

El Ayuntamiento de Zaragoza se encarga periódicamente de mantener, limpiar y restaurar este o otros monumentos de la ciudad. Para estas tareas, el Consistorio desembolsa cada año unos dos millones de euros destinados a reparar los destrozos del vandalismo en la ciudad, como pintadas en fachadas, agresiones al mobiliario urbano, excrementos, botellones, así como otro tipo de daños.

Más de 50 años en la plaza de San Francisco

Hasta hace algo más de medio siglo, la capital aragonesa no contaba con una escultura que recordase a uno de los monarcas más importante de su historia, Fernando II de Aragón. A finales de abril de 1968, el entonces alcalde de Zaragoza, Cesáreo Alierta, anunciaba a los medios que el Ayuntamiento de la ciudad había decidido levantar un monumento a la memoria del rey Fernando el Católico en el centro de la plaza de San Francisco.

La obra fue encargada directamente, sin concurso previo, al conocido escultor Juan de Ávalos, autor de varios obras en Aragón, como el Mausoleo de los Amantes (1955) y el monumento al padre Polanco (1953), entre las más representativos. El escultor de origen extremeño, autor de una extensa producción escultórica durante la etapa del franquismo es conocido, sobre todo, por haber esculpido la Cruz del Valle de los Caídos.

En un primer momento, la prensa recogió la insistencia de Alierta en que el monumento dedicado a Fernando el Católico tuviera “la grandeza que se merece” y subrayó que la estatua sería colocada “mirando hacia el centro de la ciudad”, aunque hasta hoy su mirada se dirige hacia la avenida de Isabel la Católica.

Monumento a Fernando el Católico

En 1968, con los primeros bocetos y documentos gráficos proyectados por Ávalos, el Ayuntamiento anuncio que la escultura sería de bronce y representaría al monarca con el manto real, portando una espada sobre su pecho, mediría cuatro metros y medio de altura y pesaría dos mil kilos. Se alzaría sobre un pedestal de piedra de granito labrada, con un relieve en su parte anterior de dos metros y medio de altura por 3,20 de ancho, en el que se reproduciría la boda de don Fernando con doña Isabel; en la parte posterior, los escudos de España y Aragón y el lema ‘Tanto monta’.

El Ayuntamiento tenía la intención de que la escultura estuviese terminada para ese mismo año, pero finalmente se decidió su inauguración el 15 de octubre de 1969, durante las fiestas del Pilar, una fecha que buscaba coincidir con el quinto centenario de la boda de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla -celebrada el 19 de octubre de 1469- y el 25 aniversario de la Institución Fernando el Católico.

En el discurso inaugural, el alcalde de Zaragoza destacó que “el monumento se alza en el centro de esta hermosa plaza de San Francisco, en el eje del paseo de Fernando el Católico, que la cruza, desde donde los ojos del rey podrían mirar, sobre la abierta perspectiva del propio paseo o de la Ciudad Universitaria, ya a su villa natal de Sos, ya a Castilla, la tierra de sus dos grandes amores: Isabel y la unidad de España”.

La efigie sigue instalada en el mismo emplazamiento desde entonces y a partir de 2011 cobró mayor protagonismo con el rediseño de la plaza de San Francisco. Esta intervención permitió sacar a la luz la escultura, semioculta entre unas palmeras que fueron trasladadas al barrio de Las Fuentes, y colocar en el centro del andador situado entre las vías del tranvía.

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