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La avenida de Navarra: tropezones y calor “insoportable” por sus aceras

Los vecinos retomarán el trabajo de su asociación en septiembre, pero advierten de que la reforma es más que necesaria para dar servicio a los nuevos residentes y para acabar con la bolsa de calor que tienen que soportar los transeúntes.

Avenida de Navarra.
Avenida de Navarra.
Leyre Ruiz

El pasado mes de febrero, un grupo de ciudadanos se constituyeron como Asociación de Vecinos Avenida de Navarra para luchar por su ansiada reforma, aunque desde entonces, poco o nada ha cambiado la situación de esta gran arteria. El cambio de gobierno municipal y el parón veraniego han frenado cualquier posible avance, y los vecinos de la zona tendrán que esperar a que llegue septiembre para volver a ponerse manos a la obra. Por delante les queda un mes de soportar el “inaguantable” calor que desprenden sus aceras, algo con lo que llevan conviviendo verano tras verano.

“En otras avenidas de la misma magnitud hay arbolado que amortigua el calor. Aquí hay cuatro arbustos en mitad de la avenida”, comenta Manuel Alonso, presidente del colectivo vecinal. El material del que están hechas las aceras tampoco favorece a los viandantes, sino todo lo contrario al acumular y desprender el calor. “Estas cosas nos hacen darnos cuenta del agravio comparativo que sufrimos los vecinos de aquí”, apunta. 

Lo cierto es que la temperatura de algunos tramos de las aceras de la avenida ha llegado a alcanzar, durante los días más asfixiantes del verano, los 66 grados centígrados. Los propios miembros de la asociación se encargaron de medirla con un termómetro pistola. Esta acumulación de calor se produce, especialmente, en las aceras en las que no se ha intervenido y mantienen el mismo pavimento desde hace medio siglo. “Tenemos que soportar una bolsa de calor añadido, puesto que el asfalto mantiene más tiempo la temperatura adquirida”, apunta Alonso.

El calor, unido a que muchas paradas de autobús no cuentan con marquesinas bajo las que refugiarse del sol, hace que coger el transporte público sea una auténtica heroicidad. “Son paradas de las líneas que llevan a Casetas, Miralbueno o el aeropuerto, y muchas veces sus frecuencias rozan la media hora”, señalan desde la asociación. Por eso es habitual ver como los viajeros “se esconden” en los portales o las entradas de los comercios.

Las caídas que se producen a menudo por el mal estado de las aceras y los pasos de cebra de la avenida es otro de los asuntos que más preocupa a los vecinos de esta zona, que advierten de que muchas calles adyacentes también necesitan una intervención. “Por el boca a boca nos vamos enterando de gente que se cae. A alguien joven a lo mejor no le pasa nada, se reponen enseguida del traspiés, pero es fácil que los más mayores acaben en el suelo”, afirma Alonso.

Las calles Iriarte Reinoso y Fray José de Casanova, que van a parar a la avenida de la Ciudad de Soria, también presentan grandes baches y socavones. La asociación denuncia que, en la primera, junto a la parada de la línea 42, hay un bloque de asfalto suelto que se mueve cada vez que pasa por encima de él un vehículo pesado. En el caso de Fray José de Casanova, aunque hace unos meses se parcheó un agujero, el firme sigue estando en un estado “deplorable”.

Pese al deterioro de la avenida, ya en marcha hay varios proyectos para construir viviendas en la zona. El más sonado de ellos es Torre Zaragoza, un edificio de hasta 30 plantas cuya cimentación finalizó hace escasamente un mes. La última promotora en anunciar la compra de una parcela en el barrio del AVE fue Aedas Homes, que prevé la construcción de cerca de 200 viviendas.

Razones de más, según el colectivo vecinal, para que la reforma de la avenida se acometa cuanto antes. “La lógica nos dice que si se va a construir tanto, alguien tiene que comprometerse a reformar y urbanizar la avenida, porque va a aumentar el número de personas que viven y transitan por aquí”, comenta Alonso.

El pasado 11 de julio, los presidentes de los portales de la avenida mantuvieron una reunión para discutir esta y otras cuestiones, aunque será en septiembre cuando retomen por completo su actividad. “Fundamentalmente, animamos a los que se han presentado voluntarios a llevar en su edificio las acciones que acordemos y a informar al resto de vecinos”, cuentan. “Insistiremos al Ayuntamiento para que nos tenga en cuenta”, señala el colectivo, que por el momento, no ha tenido ningún contacto con la nueva corporación.

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