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movilidad urbana

Las líneas 21, 23, 24 y 33 recortan aún más su servicio desde este lunes y hasta septiembre

Los usuarios denuncian que en verano se triplica el tiempo de espera en las paradas.

Larga fila de viajeros esperando en una de las paradas del paseo de Sagasta.
Larga fila de viajeros esperando en una de las paradas del paseo de Sagasta.
Guillermo Mestre

El pasado 1 de julio ya se recortó el servicio de bus, pero esta segunda quincena aún se llevará otro tajo extra, que hará que se retiren –ya hasta septiembre– aún más buses de las calles. A las habituales filas de estos días bajo las marquesinas habrá que sumar a partir de este lunes más viajeros inquietos mirando el reloj: concluyen lo que la concesionaria dio en llamar los ‘refuerzos’ que otorgaba, como medida de gracia, a ciertas líneas. Así, las 21, 23, 24, 33, 39 y las dos circulares perderán vehículos respecto a las dos primeras semanas de julio y sus frecuencias, por tanto, volverán a empeorar.

"Es una odisea ir desde Cuéllar hasta el Actur. El 23 debería pasar cada 7 minutos, pero lo normal es que estamos más de 10 o 12 esperando. Además, los buses van llenos y cuesta hacerse un hueco", comenta Lourdes Bordonaba, que añade que "los fines de semana es aún peor". Esta línea en concreto será de una las que vuelva a ser reducida desde hoy, pues en invierno está cubierta a diario por 14 vehículos pero en lo que resta de mes y durante todo agosto serán solo 11 los que hagan su itinerario.

Peor es el caso de la 33 y la 39, esenciales para los vecinos de Las Delicias y de San José respectivamente, que en las semanas sucesivas solo tendrán destinados 12 autobuses en lugar de los 15 que suelen cubrir sus recorridos. Las dos circulares también reducen su servicio, si bien el mayor descenso porcentual lo sufre la línea 29 (la que acerca hasta el Royo Villanova), que se ve recortada hasta en un 35% respecto a sus frecuencias de paso de invierno.

"Estamos hartos de ir como sardinas en lata, de esperar al bus veinte minutos en la parada, de que vengan dos seguidos... Pero no es solo cosa del verano, llevamos meses, años, diciendo que el transporte va mal y no nos hacen caso", denuncia Raúl Aganza, mientras aguarda la llegada de un 24 en Corona de Aragón.

Verano en la ciudad

El único alivio es que tras este nuevo tijeretazo de la segunda quincena de julio, en agosto no se seguirá restando sino que ya permanecerán así los cuadros de marchas hasta la vuelta de vacaciones. "En la primera quincena de julio empiezan los recortes y es un problema porque mucha gente aún no se ha ido de vacaciones. Pero es peor en la última semana de agosto en Zaragoza cuando la gran mayoría ya ha regresado para preparar la vuelta a la actividad de septiembre y en ese momento hay en las calles el mínimo número de buses que hay en todo el año", lamenta José Manuel Montañés, secretario de organización del sindicato Sattra.

Tradicionalmente el Ayuntamiento ha respaldado estos recortes estivales argumentando que se trata de una medida de ahorro porque la demanda del bus baja en verano: desde el Consistorio cifran la caída de usuarios por el éxodo vacacional en un 40% mientras que –dicen– el servicio se recorta un 20%.

No obstante, los conductores no comparten estas cifras y denuncian que tienen menos tiempo para hacer los recorridos, que algunos "son imposibles de cubrir con los cuadros de marcha diseñados" y que se hacen numerosos ‘viajes en vacío’, que el Ayuntamiento sufraga igualmente porque paga el servicio por kilometraje.

Otras novedades que se encontrarán los usuarios esta semana es que hay líneas que ya no les llevan tan lejos como hasta la fecha. La 44 en los días laborables ya no alcanzará el campus Río Ebro, mientras que la 38 se ahorrará los metros que conducen hasta la Ciudad Escolar Pignatelli. Eso sí, para alborozo de los más pequeños la línea 34 dará servicio hasta Parque de Atracciones durante todo el verano.

Para compensar la reducción del servicio, se prevé que las líneas con más demanda (algunos ejemplos son la 23, 24, 32, 33, 34 y 35) se cubran, "siempre que sea posible", con autobuses articulados, explican fuente municipales, que también inciden en que todos los recorridos mantienen inalterados los horarios de las primeras y últimas salidas "para que los perjuicios sean los mínimos".

Harina de otro costal son las averías, cuyo número aumenta en verano y que dejan fuera de servicio a algunos vehículos, que acaban en talleres donde han de emplearse a fondo para reparar los motores o los sistemas de refrigeración. La concesionaria reconoció hace unos días que con las altas temperaturas las incidencias se disparan porque el calor extremo afecta a cualquier "máquina que trabaje a pleno rendimiento y más, sobre el asfalto".

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