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La Policía refuerza la vigilancia en la pasarela del Voluntariado tras sufrir 37 actos vandálicos en 2019

En los últimos nueve años se han tenido que sustituir 110 cristaleras destrozadas de la estructura peatonal y el Ayuntamiento hace una llamada al "civismo".

El Ayuntamiento ha reparado esta semana 27 cristales deteriorados por el vandalismo.
El Ayuntamiento ha reparado estos días 27 cristales deteriorados por el vandalismo.
Guillermo Mestre

Una de las infraestructuras más queridas por los zaragozanos se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para el Ayuntamiento de la ciudad. La pasarela del Voluntariado, que conecta los barrios del Actur y de La Almozara, sufre constantes agresiones por parte de los vándalos desde su inauguración, un problema que se ha agudizado en los últimos meses. Tanto es así que ya ha sido necesario sustituir 110 de sus características cristaleras, 37 de ellas solo en lo que va de año, lo que ha obligado al nuevo gobierno PP-Cs a reforzar la vigilancia en la zona.

Pese a que las carencias en su plantilla no permiten grandes alardes, la Policía Local va a prestar especial atención a la pasarela, sobre todo durante los fines de semana y cuando llega la noche, que son los momentos que aprovechan los vándalos para romper a patadas y con objetos contundentes las cristaleras y para hacer grafitis.

Esta semana, el área de Infraestructuras ha procedido a la sustitución de 27 vidrios quebrados, lo que ha supuesto un coste de 10.000 euros, que se han detraído de la partida de conservación de puentes. Antes de esta intervención, pero ya en 2019, se repararon otros 10 cristales, que aumentaron la factura en otros 3.000 euros. En total, 37 roturas no accidentales solo en el primer semestre de este año, que han hecho al Ayuntamiento reaccionar.

Riesgo para los peatones

La concejal de Infraestructuras y Policía Local, Patricia Cavero, lamenta que «estos actos de vandalismo suponen un peligro para el resto de ciudadanos», ya que cuando se rompe uno de estos cristales, dejan un hueco abierto que «es un riesgo de caída, por ejemplo, si un niño se acerca corriendo o se asoma». Hasta ahora, cuando se fracturaba uno de estos vidrios, los servicios municipales los precintaban o los bloqueaban con vallas.

"Estos actos de vandalismo suponen un peligro para el resto de ciudadanos"

Sin embargo, esas mismas vallas terminaban siendo arrojadas al río o se utilizaban para quebrar más cristaleras por los mismos individuos. Por ello, el Consistorio está estudiando «algún sistema mejor» para cubrir el hueco hasta que se repara el daño.

Y no es algo que ocurra esporádicamente. Por desgracia, las roturas de cristales por vandalismo son habituales desde su inauguración. Según los datos facilitados por el Ayuntamiento, ya ha sido necesario sustituir 110 desde 2010. Aquel año se repararon 15 cristaleras; 6 en 2011; 8 en 2012; 1 en 2015; 28 en 2016; 15 el año pasado; y los 37 del primer semestre de este 2019.

Todas estas intervenciones no han salido baratas a las arcas municipales. En concreto, el Ayuntamiento ha tenido que desembolsar más de 50.000 euros en reparaciones de este tipo en la pasarela del Voluntariado, obra del ingeniero Javier Manterola. El dinero se detrae de la partida destinada a la contrata de mantenimiento de puentes, gestionada por el Servicio de Conservación de Infraestructuras.

De momento, el gobierno municipal hace un llamamiento al «civismo» y confía en que el refuerzo de la vigilancia en la zona sea suficiente para atajar el problema. De no ser así, se plantearían medidas más drásticas, aunque de momento no se ha concretado ninguna.

Los vecinos alzan la voz

Los vecinos de la zona no se plantean, por ejemplo, que se llegue a cerrar el tránsito por la pasarela a determinadas horas del día o durante los fines de semana, ya que es un paso «imprescindible» para muchos residentes del Actur y de La Almozara que no solo la usan para pasear o hacer deporte, sino que es parte de su trayecto habitual a sus puestos de trabajo.

«Hemos denunciado la situación de la pasarela en la junta de distrito», señala Encarna Mihi, presidenta de la Asociación de Vecinos Ebro Almozara. A su juicio, «el deterioro que sufre es espectacular, siendo que hace pocos años que se inauguró y que es un símbolo de la ciudad». De hecho, considera que no solo hay que poner una solución a la rotura de cristales. «El propio armazón tiene humedades y el pavimento necesita arreglos porque se agrieta», advierte.

Además, reclama mejoras en las riberas del barrio y muestra su «preocupación» por el botellón que se concentra «cada semana» a orillas del río entre el puente de La Almozara y la pasarela del Voluntariado, las noches de los fines de semana.

La pasarela no se libra de los grafitis, que apenas se multan

No solo la rotura de cristales de la pasarela del Voluntariado preocupa al Consistorio y a los vecinos. Desde prácticamente el día de su inauguración, en abril de 2008, este emblemático paso peatonal ha sido objeto de numerosos grafitis. Con un tablero de 227 metros de longitud sobre el río protegido por cristaleras y un gran mástil de 75 metros de altura, los aficionados a este tipo de pintadas tienen dónde elegir para plasmar sus firmas.

Sin embargo, hasta ahora el Ayuntamiento apenas ha podido sancionar este tipo de actos. Entre 2017 y 2018 solo se tramitaron 40 sanciones por grafitis, pese a que cada año se limpian más de 30.000 de las paredes y fachadas, lo que supone un coste de 1,5 millones de euros, según la contrata de limpieza, FCC.

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