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Zaragoza

El vandalismo y el paso del tiempo hacen mella en la pasarela del Voluntariado

En el puente faltan varias placas de cristal desde hace semanas y la Asociación de Vecinos Ebro de La Almozara asegura que no es la primera vez que ocurre algo así.

En el puente faltan varias placas de cristal desde hace semanas.
En el puente faltan varias placas de cristal desde hace semanas.
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La pasarela del Voluntariado, inaugurada en el año 2008, presenta desde hace varias semanas daños en alguno de sus cristales, algo que ya ha ocurrido en ocasiones anteriores y que no ha pasado inadvertido para los centenares de zaragozanos que cada día transitan por ella. “Conocemos la situación. No es la primera vez que pasa algo así”, explica Óscar Pueyo, miembro de la junta de la Asociación de Vecinos Ebro de La Almozara.

Durante las últimas semanas, han sido varias las publicaciones que se han hecho al respecto a través de las redes sociales y hay quienes aseguran que los cristales llevan rotos desde octubre, a pesar de haberlo comunicado al Ayuntamiento a través del apartado de quejas y sugerencias de su página web. En la actualidad, las placas de cristal que faltan están señaladas por unas vallas y rodeadas por unas cintas para proteger a los viandantes y evitar que se acerquen demasiado. El colectivo vecinal no sabe con exactitud si los daños responden a un acto vandálico o al efecto del tiempo, pero cuestionan la idoneidad de los elementos utilizados en el que fue uno de los iconos de la Expo. “Lo que está claro es que, si ya ha ocurrido más veces, a lo mejor el material del que está hecho no es el más adecuado”, apunta Pueyo, que cree que debería resistir a los ataques de los gamberros, si esta hubiera sido la causa de la rotura.

La pasarela del Voluntariado es una de las cuatro vías que los vecinos tienen para atravesar el río y llegar hasta la orilla del Actur. “Tenemos el puente de La Almozara, el del Tercer Milenio y, en medio, el Pabellón Puente –cuando está abierto- y la pasarela del Voluntariado”, comenta Pueyo, que considera que esta última es la manera más fácil de atravesar el río andando.

“La cicatriz que divide a una y otra parte del barrio aún es visible”

Otro de los problemas que, a juicio de la asociación tiene La Almozara, está en el acceso a la avenida Ciudad de Soria. Históricamente, por esa zona discurrían la autopista y las líneas del ferrocarril. Las últimas desaparecieron de la superficie y se hicieron subterráneas, y la autopista se convirtió en lo que ahora es la avenida. No obstante, a pesar de la desaparición de las vías del tren, la cicatriz que divide a una y otra parte del barrio es visible todavía hoy. Y es que el colectivo advierte de que existe una distancia de más de 600 metros sin un acceso adecuado que comunique ambas zonas.

Los improvisados caminos para pasar de un lado a otro que hay en las zonas verdes los han hecho los propios vecinos caminando por encima de la hierba, algo que para la asociación no resulta del todo cómodo. “La pendiente es grande y hay gente mayor que se lanza a pasar por ahí, con el peligro que conlleva por la inestabilidad del firme de la zona”, explican.

Por último, demandan la necesidad de contar con un plan director de descontaminación para los suelos de La Almozara. El pasado mes de noviembre, el Ayuntamiento de Zaragoza anunció que llevaría a cabo un estudio sobre los riesgos que suponen para la salud los residuos procedentes de la industria química del barrio tras los informes presentados por entidades de la zona y ecologistas. “El objetivo es que los suelos en superficie se retiren y se descontaminen, aunque lo mínimo que habría que hacer es taparlos para que las partículas no se dispersen por el efecto del viento”, explica Pueyo, geólogo de profesión.

El miembro de la asociación asegura que algunas de estas escorias que siguen apareciendo se han cubierto, pero otras permanecen destapadas, por ello instan a las autoridades a evaluar la peligrosidad de estos elementos. “Son metales pesados, por lo que su inhalación es complicada, pero su ingesta accidental no tanto. Un ejemplo es cuando sopla el cierzo y se nos mete algo de arenilla en la boca”, advierte.

Desde la asociación son conscientes de que se trata de un tema “controvertido” y creen que la solución pasa por que “las administraciones involucradas, como la DGA, el Inaga, la CHE y el Ayuntamiento se sienten a hablar y alcancen compromisos”. Por el momento, y hasta que no se articule el plan dirección, Pueyo recalca que lo fundamental es tapar los residuos para evitar que se diseminen.

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