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La juguetería Trenexpreso de Zaragoza cierra por jubilación: “He pasado la mitad de mi vida allí”

Ubicada en Fernando el Católico, lleva un mes cerrada por jubilación. 

Una imagen de la juguetería Trenexpreso, en la calle de Fernando el Católico de Zaragoza.
Una imagen de la juguetería Trenexpreso, en la calle de Fernando el Católico de Zaragoza.
P. B. P.

Ana Monzó ha bajado la persiana de un negocio que lleva años regalando sonrisas a los más pequeños: la juguetería Trenexpreso. Se jubiló el mes pasado y, desde entonces, al no haber relevo, este céntrico negocio de Fernando el Católico de Zaragoza permanece cerrado.

“He pasado la mitad de mi vida allí. Mis padres viven en el número 29. Da pena verlo cerrado, pero por otro lado tienes ganas de descansar. Son muchos años…”, relata nostálgica Ana Monzó, quien se encuentra ya de vacaciones en San Sebastián para disfrutar de una merecida jubilación. Cumplió los 65 en abril y cerraron a principios de junio. "Llevo desde los 21 en la tienda, y a los 14 ya iba todas las Navidades a empaquetar regalos. Ahora cuando paso por delante ni lo miro… Me da pena”, confiesa.

Fue precisamente su padre quien hace 56 años abrió esta emblemática juguetería en el paseo de Fernando el Católico. “Lo montó él, pero no trabajó en ella. A los 21 lo cogí yo con un primo mío y entre los dos lo llevábamos”, recuerda Monzó. Desde entonces han pasado por ella un montón de familias cuyo recuerdo guarda consigo. Distintas generaciones que han crecido con unos juguetes que ahora dicen no encontrar en otros sitios. “Todos me dicen que les da mucha pena; que no pueden pasar por ahí y verlo así. Cuando estábamos cerrando me preguntaba todo el mundo. Pero todo pasa, todo llega y todo acaba, y es para bien en este caso”, dice con una sonrisa.

Ella ha sido la segunda generación de un negocio que ha vivido más de medio siglo en esta céntrica avenida. Cuenta que tiene una hija, que también ha estado trabajando en la tienda, pero ahora trabaja en una notaría. “Le gusta más lo de ahora porque es de lo suyo”, afirma Ana.

Los vecinos la echarán en falta y todos coinciden en lo emblemático que es el negocio en la zona y subrayan la amabilidad de su dueña

"Era un negocio de toda la vida. Pusieron al lado un Imaginarium, pero nada. Duró dos años. Este era de siempre. Yo recuerdo venir a comprarle aquí juguetes a mis sobrinos, y también a otra tienda que era más de juguete didáctico. La señora era muy amable... Y aunque se ha jubilado, está estupenda. Alguna vez la he visto por aquí con su padre paseando", comenta una zaragozana mientras camina con su madre por el céntrico paseo. 

Otro matrimonio de la zona se queda mirando el cartel que cuelga del establecimiento, donde se anuncia el cierre del negocio por jubilación. Cuentan que también han sido clientes de Trenexpreso y que conocían a la familia desde hace tiempo. "Su padre era el dueño de Azulejos Monzó. Los regalos de Reyes de un nieto que tenemos los compraba siempre aquí, y en tiempos tenían también muchas maquetas de tren, pero esto fue a menos... Hay otras tiendas, como la de la calle de Princesa, que tienen aún maquetas muy bonitas", cuenta otro vecino. 

Para Mari Carmen Júdez, otra zaragozana que es vecina de la zona, Trenexpreso era "la típica tienda en la que encontrabas el juguete tradicional de toda la vida, sobre todo los coleccionistas y aquellos a los que les gustaba jugar al ibertren". Allí encontraban todas las piezas necesarias para ello y también las muñecas -confiesa- hacían en conjunto un escaparate muy bonito y digno de admirar. "Ahora es muy difícil encontrar esos juguetes en otras tiendas. Yo sobre todo a mi hijo, que tiene ya 24 años, le he comprado muchas cosas. Él era más que de tren del scalextric, pero también ellos tenían estas cosas", recuerda Mari Carmen, quien confiesa que se echará en falta esta juguetería tan emblemática y querida en la zona. "Todo lo que son tiendas de proximidad... nos están llevando al exterior de la ciudad para comprar y a los que nos gusta comprar en la ciudad nos están dejando con los locales vacíos", lamenta esta vecina. 

Pero el gesto más triste lo pone Paula, al ver una de sus jugueterías favoritas cerrada cuando pasaba este miércoles con su padre por delante de la tienda. "Era muy grande y tenía muchas cosas. Cuando pasaba me la quedaba mirando. Me gustan mucho los carritos de muñecos de juguete... y en la otra entrada había estuches", recuerda esta zaragozana, que vincula convencida el nombre del negocio con el gusto de la dueña por los trenes. 

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