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Llegan las vacaciones y con ellas… el aumento de abandonos de animales

Solo el verano pasado, llegaron al Centro Municipal de Protección Animal 251 perros y 113 gatos.

Un perro acogido en el Centro Municipal de Protección Animal tras ser abandonado.
Un perro acogido en el Centro Municipal de Protección Animal tras ser abandonado.
Aránzazu Navarro

Con el verano llegan también las vacaciones, los días fuera de casa y los planes improvisados. Muchas personas aprovechan esta temporada para pasar más tiempo con sus mascotas, que disfrutan especialmente de las jornadas al aire libre. Sin embargo, en la época estival se produce también el efecto contrario: aumentan los abandonos de animales, sobre todo de perros y gatos, que requieren más cuidados. Ante esta avalancha, el Centro Municipal de Protección Animal (CMPA) debe reforzar su labor para dar cabida a todos ellos.

Solo el año pasado, entre los meses de junio y septiembre, llegaron a la protectora municipal 251 perros (39 en junio, 66 en julio, 80 en agosto y 66 en septiembre) y 113 gatos (26 en junio, 34 en julio, 28 en agosto y 25 en septiembre). Estas cifras superan con creces la media anual de abandonos que, en el caso de los perros, se sitúa entre los 40 y los 50 mensuales. También son llamativos los datos referentes a los gatos, que incrementan considerablemente en verano, pues en enero y febrero solo se registraron 3 y 2 entradas de felinos en el CMPA.

En total, en 2018 la protectora acogió a 629 perros y 195 gatos (más de la mitad de los felinos llegaron en los meses de verano). De los canes, 243 fueron rescatados posteriormente por sus propietarios, 385 dados en adopción y el resto fallecieron por enfermedad o continúan en el Centro esperando ser adoptados. De los gatos, 137 fueron adoptados, pero únicamente 9 rescatados, ya que tan solo un 9% llevaba chip identificativo, lo que dificulta la tarea de encontrar a sus dueños. En cuanto a los canes, pese a ser obligatorio el microchip, solo un 48% de los que entraron a la protectora en 2018 lo llevaba.

Por tamaños, los perros más abandonados fueron los de raza mediana (de 10 a 30 kilos), que supusieron el 51%, seguidos de los de raza grande (más de 30 kilos), un 25%, y los de raza pequeña (hasta 10 kilos), un 24%. La mayoría de ellos, un 60%, eran canes mestizos, mientras que las razas que más llegaron al Centro fueron perros de caza, un 17%. Por el contrario, los perros denominados potencialmente peligrosos (PPP) solo significaron un 6% de las entradas a la protectora, aunque estos últimos son los que más permanecen en el CMPA (actualmente, representan aproximadamente un 60% del total de animales), ya que su adopción resulta más complicada.

¿Por qué hay más abandonos en verano?

Este año todavía no se ha notado un incremento en el número de abandonos, que se potencia sobre todo a partir de julio y, especialmente, en agosto. Sin embargo, en la protectora sí que han recibido numerosas llamadas de personas que alegan no poder cuidar de sus mascotas durante el verano. “Hay gente que llama diciendo que no puede hacerse cargo, pero tiene que estar justificado con un informe médico veterinario, no sirve decir ‘no puedo porque tengo que ir a trabajar’. Tienes que tener una adopción responsable y buscar las alternativas posibles”, comenta Alicia Serrano, jefa de la Unidad de Protección Animal del Ayuntamiento de Zaragoza, quien añade que en esta época cuentan con lista de espera porque no dan abasto.

Pero, ¿por qué se producen más abandonos de animales en verano? Son varios los motivos, aunque el principal tiene que ver con las vacaciones. Al no poder llevarse a la mascota o dejarla al cuidado de alguien, hay quienes deciden abandonarla. Otra de las causas frecuentes se da con animales comprados o adoptados en Navidad, que para el verano ya han cumplido unos 6 meses y se han vuelto “un poco más movidos” y grandes.

Sorprendentemente, muchos de los animales que llegan al Centro municipal en verano proceden de adopciones del invierno. En estos casos, la ‘devolución’ se produce normalmente por la incapacidad del adoptante de hacerse con la mascota: “Cuando adoptas un animal adulto tienes que entender que quizás tiene problemas comportamentales. No conoces su pasado, ha tenido mucho estrés en su vida por ser abandonado, ha entrado a un centro con más animales, de repente se lo lleva una familia… La adaptación es más compleja e incluso a veces hay que tirar de profesionales como etólogos [especialistas en comportamiento animal]. Si no el animal puede empeorar su comportamiento e incluso puede llegar a manifestar agresividad por miedo, porque cualquier gesto que haga su nuevo propietario lo interpreta como que le va a dañar”, explica Alicia Serrano. La experta añade que este tipo de ‘devoluciones’ se produce también en familias que deciden adoptar y posteriormente tienen hijos y ya no pueden hacerse cargo del animal o piensan que puede ser peligroso para el bebé.

Por otra parte, otro de los casos habituales en verano está relacionado con mascotas que se escapan o se pierden, bien por estar más tiempo al aire libre, porque se dejan más puertas y ventanas abiertas (esto ocurre sobre todo con los gatos) o porque se quedan al cuidado de otras personas que no conocen. En estos casos, el Centro cuida de ellos hasta que aparece su dueño.

En los últimos años, además de perros y gatos, que son mayoritarios en la protectora, también se han acogido a otro tipo de animales más exóticos, aunque su presencia es anecdótica en comparación con canes y felinos. Entre estos animales se incluyen, sobre todo, conejos y cobayas, a los que suelen dejar “en sus jaulas, al lado de un contenedor”, pero también ratas de compañía, hámsters e incluso algún periquito.

Más adopciones

Ante este incremento de abandonos en época estival, el CMPA se ve obligado a adoptar medidas extraordinarias para intentar dar cabida al mayor número posible de animales, tal y como señala Alicia Serrano: “Lo que se intenta es juntar a animales compatibles, que no tengan problemas psicológicos, e incluso solemos hacer un parque de cachorros cuando ya han pasado el periodo de cuarentena, para que empiecen a socializar y su adopción sea mucho más certera. Ahí ganamos un poco de espacio, pero hay veces que se nos colapsa totalmente”.

No obstante, pese al repunte de abandonos en la temporada de verano y la necesidad de continuar trabajando en materia de concienciación social, la jefa de la Unidad de Protección Animal del Ayuntamiento de Zaragoza asegura que la situación ha mejorado en los últimos años: “Desde 2012 hasta ahora, se han igualado prácticamente las entradas y las salidas del Centro, mientras que en 2012 salían casi la mitad de los perros que entraban. En verano hay bastante ‘boom’ de adopciones porque viene gente que aprovecha que tiene más tiempo para adoptar, pero como también entran más animales, se van compensando”.

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