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Los vecinos del barrio Jesús, cansados de que las carreras populares les aíslen

La celebración el pasado domingo de la 10K obligó a desviar hasta 17 líneas de autobús y centenares de residentes tuvieron que dejar sus coches en los garajes hasta que finalizó la prueba.

Domingo, buen tiempo, centenares de corredores compartiendo una misma pasión y un solo reto: superarse a sí mismos. Podría parecer cierre perfecto de cualquier fin de semana de primavera, pero no lo es para todos aquellos que viven en el barrio Jesús. Los vecinos denuncian que el creciente número de carreras populares que se programan por la zona les dejan sin transporte público y les impiden entrar y salir de sus garajes.

La última vez que los vecinos tuvieron que sufrir los perjuicios de una prueba deportiva en sus calles fue el pasado domingo 9 de junio, cuando se celebró una 10K que reunió a más de 5.000 ‘runners’. La carrera, que salió desde el pabellón Príncipe Felipe, discurrió por la avenida de Cesáreo Alierta, el paseo de la Mina, las calles Asalto y Monreal, el paseo Echegaray y Caballero, el puente del Pilar, las avenida Puente del Pilar y Cataluña, el balcón de San Lázaro, el puente de Piedra, las calles Manifestación y Alfonso, Don Jaime, el Coso y la plaza de San Miguel, para llegar a la línea de meta, de nuevo en el pabellón Príncipe Felipe. Hasta 17 líneas de autobús vieron afectados sus recorridos durante la mañana del domingo, lo que volvió a generar cierto malestar entre los vecinos del barrio Jesús, el más afectado por la celebración de estas pruebas.

“El problema no lo tenemos con las carreras, porque siempre hemos pensado que son algo bueno. Pero se tienen que tener en cuenta las afecciones que generan y las propuestas que hacemos los vecinos para evitarlas”, señala Raúl Gascón, presidente de la Asociación de Vecinos del Barrio Jesús, que calcula que el barrio acoge unas seis carreras al año.

El colectivo vecinal ha vuelto a mostrar su “disconformidad” con los cortes y desvíos del transporte público y piden que se tengan en cuenta otras posibilidades para futuros eventos deportivos. “No estamos de acuerdo con desviar todas las líneas de autobús desde plaza Mozart hasta el puente de la Unión, que está a un kilometro de la calle Jesús”, apuntan desde la asociación. Y es que creen que las líneas afectadas podrían haberse desviado por Marqués de la Cadena, San Juan de la Peña, Sobrarbe y paseo de la Ribera, calles que los vecinos tienen más a mano. “Otra de nuestras propuestas es poner un autobús lanzadera que vaya hasta la plaza Mozart, o al menos, que se estudie si es viable, porque nosotros pensamos que sí”, señala el representante vecinal.

No obstante, el transporte público no fue el único que se restringió durante la mañana del sábado. Los vehículos particulares tampoco pudieron circular por las calles por las que transcurría la prueba y los vecinos no pudieron sacar sus automóviles del garaje hasta que pasó el coche escoba, lo que obligó a muchos a planificar con antelación sus salidas o a recorrer el barrio en busca de una plaza al aire libre. “Si ya es difícil aparcar en el barrio habitualmente, el día que hay carrera todavía más”, lamenta Gascón.

Por este motivo piden al Ayuntamiento de Zaragoza que, además de estudiar nuevos desvíos para las líneas de autobús, facilite un solar para que los vecinos puedan aparcar ahí sus vehículos si el día de la carrera necesitan hacer uso de ellos y han de sacarlos de sus garajes o plazas habituales. “Podría habilitarse en la explanada de la Estación del Norte, como ya se utiliza puntualmente durante las fiestas del Pilar”, afirman desde la asociación.

Otra de las cuestiones que molesta a los residentes es el poco tiempo con el que les avisan de que se va a celebrar una carrera popular, aunque reconocen que han conseguido que en los garajes se señalice con cierta antelación. “Cuando vemos muchas vallas por distintas zonas del barrio decimos: ‘Uy, carrera’. Lo que sí que hemos logrado, a propuesta nuestra, es que pongan avisos en los garajes”, comenta.

Hace tan solo un par de meses, los vecinos del barrio Jesús ya criticaron las afecciones de la Maratón Ciudad de Zaragoza, que se celebró el pasado 7 de abril. En aquella ocasión, hasta siete líneas de autobús que circulan por el barrio fueron desviadas y se produjo lo que la asociación calificó como el “colapso” de la margen izquierda. Y aunque no son demasiado frecuentes, el colectivo vecinal también ha recibido quejas por el ruido y la música que habitualmente suena en este tipo de eventos.

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