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Zaragoza

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La voz del Picarral cumple 50 años

La emblemática asociación de vecinos Picarral Salvador Allende, la primera que se constituyó en Zaragoza, celebra su medio siglo en defensa del barrio.

50 ANIVERSARIO DE LA ASOCIACION DE VECINOS PICARRAL ( ZARAGOZA ) / 29/05/2019 / FOTO : OLIVER DUCH [[[FOTOGRAFOS]]]
Carmen Redondo, Juan José Jordá, Rafael Martínez, Bienvenido Buil y Antonio Sofín, en la entrada de la asociación de vecinos Picarral Salvador Allende, en el camino de Juslibol.
Oliver Duch

Corría el año 69 y en San Juan de la Peña 177 el agua no llegaba al tercer piso. Los vecinos no sabían qué hacer. Así que se acercaron a la parroquia de Belén, que era el lugar donde se movía todo en el barrio: cristianos de base, comités de barrio, activistas antifranquistas... Y empezaron a luchar. El alcalde de la época, Cesáreo Alierta les recibió y solucionó el problema. Era la primera batalla ganada y la simiente de la asociación de vecinos Picarral Salvador Allende, la más antigua de Zaragoza y una de las más emblemáticas.

Con Paco Asensio de presidente, el 1 de diciembre de 1969 se constituyó la Asociación de cabezas de familia del Picarral, la única fórmula legal admitida en el franquismo. Antonio Sofín, unos de los fundadores, llegó al barrio en 1957 y hoy, a sus 86 años, es la memoria del Picarral. Recuerda con nostalgia los primeros pasos de la entidad. Junto a él están Juanjo Jordá, otro histórico del Picarral, Bienvenido Buil, Rafael Martínez, Carmen Redondo, de la comisión de mujeres, o el fotógrafo Dani Pérez, impulsor del banco de imágenes, con más de 2.000 instantáneas del barrio.

Además de los problemas de agua, hace 50 años solo la avenida de San Juan de la Peña estaba adoquinada. El resto del barrio no estaba asfaltado, ni tenía aceras. Tampoco había vertido, por lo que cuando llovía se inundaba. El barro formaba parte del día a día del Picarral. El centro de salud más cercano estaba en la calle de Don Jaime. Aquella primigenia asociación vecinal, que hoy tiene 1.600 socios, tenía mucho que hacer.

El ejemplo del Picarral se extendió a Las Delicias, Valdefierro, Casablanca, La Almozara, Oliver, Venecia, SanJosé... El movimiento vecinal cogió músculo en los años 70 y la dictadura franquista no tardó en reaccionar. En octubre de 1975 suspendió la actividad de la asociación del Picarral y otras seis entidades similares de Zaragoza por promover actos "de carácter licencioso" o incluso "subversivo". "El régimen no podía consentir que le contestasen", recuerda Juan José. Tras haber enviado incluso una carta al rey, en diciembre de 1975, solo un mes después de la muerte de Franco, se levantó la suspensión.

La llegada de la democracia no redujo la actividad. Eran tiempos de carestía y falta de formación. El papel de la comisión de mujeres fue crucial. Impulsó la huelga del pan, para exigir un pan de kilo al mismo precio que la barra de 300 gramos. "Se hablaba de anticonceptivos con la policía en la puerta", dice Antonio. El Picarral no paraba: reivindicaba centros educativos, la escuela de educación de adultos, nacían las primeras asociaciones de padres, se promovían actividades culturales, se luchaba contra el paso de tanques por San Juan de la Peña hacia el campo de San Gregorio, la Fundación Picarral echaba a andar, con los centros de formación del Topi y Serpi, o se ponían en marcha las colonias de verano en el Pirineo. Todo al calor de la asociación.

Bajo la sombra de las fábricas

Campo Ebro, Saica, Rico Echevarría, Tusa, Caitasa... El Picarral creció a la sombra de las fábricas y la necesidad de mejorar el medio ambiente unió al barrio. "No se podían abrir las ventanas porque olía que apestaba. Y cuando había bochorno, ponías una camisa a tender y te la encontrabas con un dedo de carbonilla", dice Juan José. El nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) habilitó fórmulas para sacar algunas de las más contaminantes o paliar las molestias de las que se quedaron.

Hoy, 50 años después, aún hay mucho por lo que pelear en el Picarral. El plan Aceralia, la recuperación de algunos solares, el proyecto de revitalización integral del barrio, el nuevo centro de infancia y juventud, la atención a los mayores, la mejora del transporte.. . "Se ha luchado mucho y hemos recibido más de lo que hemos dado", dice Antonio Sofín. Juan José lo tiene claro: "Lo más importante es que hemos hecho barrio. Hay una canción que dice: 'No solo seas barrio, que seas un hogar".

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